22 vehículos del cártel Jalisco Nueva Generación en formación táctica militar, dos vehículos artillados con ametralladoras calibre 50, 87 sicarios exterminados en 8 horas de cacería sistemática. Este viernes 21 de noviembre, el grupo de élite militar, conocido como los murciélagos, ejecuta una operación de exterminio sin precedentes en la carretera federal 37d de Uroapan. Lo que comenzó como la detección de un convoy masivo se transformó en 8 horas continuas de combate que aniquilaron completamente una columna criminal diseñada para operaciones militares.

22 vehículos, dos plataformas móviles de combate con ametralladoras de guerra, más de 120 armas de alto poder y más de 80,000 cartuchos. Cuando finalmente cesó el fuego a las 3:20 de la tarde, el resultado fue devastador. 87 sicarios abatidos, 22 vehículos destruidos o capturados, cero sobrevivientes del convoy criminal y cero bajas entre las fuerzas de élite. Hoy vamos a analizar cómo los murciélagos detectaron y exterminaron el convoy más grande del CJNG interceptado durante todo el año. Vamos a entender la estrategia táctica que permitió aniquilar 87 sicarios sin sufrir una sola baja propia.

Y vamos a hablar de por qué la carretera federal 37d es tan estratégica. Porque cuando un grupo de élite militar extermina un convoy completo del cártel más poderoso de México, no es suerte, es superioridad táctica absoluta. Es la capacidad de convertir una carretera federal en zona de exterminio controlado durante 8 horas. Y cuando no hay un solo sobreviviente entre 87 sicarios, el mensaje es claro, ningún convoy está salvo. Cuando los murciélagos detectan un objetivo, el resultado es exterminio total.

Para entender la magnitud de lo que ocurrió, necesitamos hablar de algo que raramente se ve, el exterminio total de un convoy masivo sin una sola baja militar. Esto fue una operación de cacería sistemática ejecutada por el grupo de élite más letal desplegado en Michoacán, los murciélagos. Un grupo especializado en operaciones de alto riesgo contra crimen organizado fuertemente armado, 87 sicarios exterminados, 22 vehículos destruidos, 8 horas de combate continuo y cero bajas propias. Cero bajas propias. Eso es superioridad táctica absoluta.

Es coordinación perfecta entre fuerzas aéreas y terrestres. Es la capacidad de anticipar cada movimiento del enemigo y neutralizarlo antes de que represente amenaza real. Hablemos del convoy interceptado. Esto no era un grupo de sicarios en tres o cuatro camionetas. Era una columna militar criminal de 22 vehículos en formación táctica. Dos, vehículos artillados principales que funcionaban como núcleo ofensivo. Troconas RAM de 3 toneladas y media modificadas para guerra. Cada una montaba ametralladoras calibre 50, blindaje completo, vidrios antibalas, sistemas de comunicación avanzados.

Estos no eran vehículos improvisados, eran plataformas móviles de combate, máquinas de guerra diseñadas para enfrentar a fuerzas militares. Además, al menos siete camionetas blindadas con placas de acero soldadas entre seis y ocho sicarios por vehículo, tres vehículos de apoyo logístico con municiones y equipamiento y 10 troconas de combate con ametralladoras ligeras. Este convoy estaba diseñado para operación de gran envergadura, probablemente para establecer control territorial, para enfrentar a grupos rivales o atacar posiciones de autoridades. La magnitud evidenciaba que el CJNG estaba preparando algo importante y estaban dispuestos a movilizar recursos masivos en pleno día por una carretera federal.

Esa confianza excesiva les costó 87 vidas. Los murciélagos son un grupo de élite militar especializado en operaciones de alto riesgo. No son elementos regulares. Son operadores seleccionados de las mejores unidades de fuerzas especiales, entrenados en las escuelas militares más exigentes, equipados con tecnología de punta. Cuando los murciélagos reciben órdenes de neutralizar un objetivo, el resultado es predecible. Exterminio. La carretera federal 37D no es cualquier vía. Es una arteria vital para el movimiento de drogas sintéticas producidas en laboratorios clandestinos de Michoacán hacia rutas que conectan con estados del norte.

Controlar esta carretera significa dominio sobre flujos millonarios de narcotráfico. Por eso el CJNG estaba dispuesto a movilizar un convoy de 22 vehículos. El arsenal de comisado magnifica el impacto. Más de 120 armas, 63 fusiles AK47, 42 rifles AR15, ocho fusiles Barret calibre 50, tres lanzagranadas RPG7, las dos ametralladoras calibre 50 y más de 80,000 cartuchos. Los ocho fusiles Barret son particularmente alarmantes. Son rifles antimaterial capaces de perforar blindaje ligero a distancias superiores a 1500 m. Armas diseñadas para neutralizar vehículos blindados y posiciones fortificadas.

Este operativo ocurre exactamente 4 días después del enfrentamiento donde se derribaron los cuatro helicópteros del CJNG. 4 días y el cártel ya estaba intentando movilizar otro convoy masivo. La presión federal está obligando al CJ a tomar riesgos cada vez mayores, pero la respuesta de las fuerzas de élite está siendo implacable. Ahora, déjenme explicarles exactamente cómo los murciélagos detectaron, cercaron y exterminaron el convoy más grande del CJNG. Son las 7:14 de la mañana del viernes 21 de noviembre.

Una columna de inteligencia militar de los murciélagos está realizando vigilancia en la carretera federal 37d y detectan algo alarmante, movimiento altamente sospechoso. Un convoy integrado por al menos 22 vehículos del cártel Jalisco se desplaza en formación táctica por la carretera federal. No es un movimiento casual, es una columna militar criminal perfectamente organizada, 22 vehículos moviéndose en formación coordinada con dos artillados visibles al frente. Esto no es transporte de drogas, esto es una operación militar. La caravana incluye dos vehículos artillados principales modificados exhaustivamente.

Cada una monta ametralladoras calibre 50, blindaje completo, sistemas de comunicación avanzados, son auténticas plataformas móviles de combate. La configuración evidencia que esta columna está diseñada exclusivamente para operaciones militares de altísima intensidad. El comandante establece comunicación inmediata con el centro de mando operativo. La situación amerita respuesta táctica contundente. En cuestión de minutos se activa un protocolo de combate especializado. Dos helicópteros artillados de los murciélagos reciben orden de despegar. Mientras tanto, unidades terrestres adicionales reciben coordenadas precisas para establecer cercos infranqueables.

La estrategia resulta clara. evitar que ningún elemento criminal pueda escapar vivo del área de combate. Y los murciélagos están a punto de demostrar por qué son el grupo de élite más letal operando en Michoacán. Los elementos terrestres se despliegan con precisión militar absoluta. Tres escuadrones tácticos ocupan posiciones estratégicas a lo largo de un tramo de 15 km de la carretera federal. Francotiradores de élite se posicionan en elevaciones naturales del terreno con líneas de visión perfectas, capaces de alcanzar objetivos a más de 1000 m de distancia con precisión quirúrgica.

Unidades de apoyo con armamento pesado establecen puntos de bloqueo físico utilizando vehículos tácticos militares que hacen imposible el paso. Protegidas por elementos en posiciones fortificadas. Equipos de respuesta rápida permanecen en reserva estratégica, listos para movilizarse hacia cualquier punto necesario. La coordinación entre fuerzas aéreas y terrestres se establece mediante sistemas de comunicación encriptada que permiten transmisión constante de coordenadas y órdenes tácticas en tiempo real. Los dos helicópteros artillados despegan y establecen contacto visual con el convoy en minutos.

Desde posiciones aéreas superiores pueden ver toda la formación, contar cada vehículo, identificar los dos artillados principales. El cerco se está cerrando. Cada elemento está en posición. Los helicópteros mantienen rastreo visual constante. Los francotiradores tienen líneas de tiro establecidas. Las unidades de bloqueo están listas. Y el convoy del CJ avanza directamente hacia la trampa más letal que los murciélagos han preparado durante todo el año. Los sicarios probablemente sienten confianza, van en 22 vehículos, tienen dos artillados con ametralladoras calibre 50, más de 80 elementos armados, arsenal masivo.

Lo que no saben es que están siendo rastreados por el grupo de élite más letal de las fuerzas armadas mexicanas. Los comandantes criminales cometen entonces el error táctico fundamental que resultará fatal para todos. Al detectar movimiento de fuerzas federales, en lugar de dispersarse inmediatamente por brechas secundarias, deciden mantener la formación compacta del convoy y aumentar velocidad por la carretera federal. Eh, fue el peor error que pudieron cometer porque mantener la formación compacta en terreno abierto los convierte en blancos perfectos.

El centro de mando transmite la orden final. Autorización para abrir fuego, neutralizar convoy completo, no permitir escapatoria. Los primeros plomazos resuenan exactamente a las 7:18 de la mañana. Se calienta la carretera federal. Los icarios en los dos vehículos artillados abren fuego de manera desesperada hacia las posiciones aéreas. Las ráfagas de ametrallador a calibre 50 rasgan el aire mientras los conductores intentan maniobras evasivas. Las detonaciones se escuchan claramente en comunidades a más de 3 km de distancia. El estruendo alerta a pobladores que se refugian en sus hogares.

Los helicópteros artillados de los murciélagos responden con ráfagas devastadoras desde posiciones aéreas superiores. Los pilotos de élite maniobran las aeronaves con precisión mientras los artilleros mantienen fuego concentrado. No es fuego aleatorio, es fuego selectivo, calculado, letal. El primer vehículo artillado recibe impactos directos que destrozaron el sistema de ametralladora y perforaron el blindaje. Las ráfagas calibre 50 desde posición aérea atraviesan las placas de acero como láminas de papel. El conductor pierde control total. El vehículo zigzaguea violentamente antes de salirse y volcar en el acotamiento.

El impacto levanta una nube masiva de polvo. Los ocupantes que logran salir intentan buscar cobertura. Pero quedan expuestos al fuego cruzado de elementos terrestres que ya habían establecido posiciones fortificadas. Los francotiradores de élite abren fuego selectivo. Cada disparo encuentra su objetivo con exactitud quirúrgica. El segundo vehículo artillado intenta retroceder abruptamente, pero unidades terrestres ya habían cerrado la retaguardia. queda atrapado en un cerco perfecto sin ruta de escape. Los helicópteros se posicionan directamente sobre el vehículo. Desde esa posición vertical, el blindaje lateral resulta inútil.

Las ráfagas desde arriba perforan el techo con precisión devastadora. Con los dos artillados neutralizados en los primeros minutos, el resto del convoy entra en pánico total. La formación se desintegra completamente. Los 20 vehículos restantes intentan dispersarse en todas direcciones en un intento caótico por romper el cerco. Pero los murciélagos habían anticipado cada una de estas maniobras. Y entonces comienza la cacería sistemática que durará 8 horas completas. Cada vehículo criminal que intenta escapar es inmediatamente identificado, rastreado y marcado para neutralización.

Los helicópteros dominan el espacio aéreo rastreando cada movimiento con tecnología térmica avanzada. Los primeros cinco vehículos que intentaron huir hacia el norte fueron interceptados apenas 3 km adelante. Las troconas intentaron romper el cerco, pero recibieron ráfagas que reventaron sus llantas y destrozaron sus motores. Los sicarios que descendieron fueron superados completamente por la disciplina de fuego de elementos entrenados en las mejores escuelas militares. Los murciélagos avanzaban en formación táctica perfecta, cubriendo ángulos muertos, comunicándose constantemente, proporcionando fuego de su presión.

Cuatro vehículos que giraron hacia el sur fueron perseguidos por uno de los helicópteros artillados. Las troconas aceleraban a velocidades suicidas mientras los ocupantes disparaban desesperadamente hacia arriba. Las ráfagas aéreas impactaron sistemáticamente cada vehículo. El primero se estrelló contra el muro de contención, el segundo volcó en una pendiente, el tercero y cuarto fueron alcanzados en sus tanques de combustible, generando explosiones masivas. Seis vehículos que intentaron adentrarse en zonas de cultivo fueron rastreados por el segundo helicóptero usando tecnología térmica que detectaba el calor de los motores, incluso entre vegetación densa.

Uno por uno fueron localizados y neutralizados. Los sicarios intentaban escapar a pie, pero francotiradores en posiciones elevadas mantenían vigilancia constante. No hubo escapatoria para ningún elemento criminal. Los cinco vehículos finales protagonizaron la resistencia más prolongada. Se refugiaron en una zona semiurbanizada intentando usar estructuras como cobertura. Los murciélagos establecieron un perímetro completo para evitar riesgo a población civil. Evacuaron familias, establecieron cordón de seguridad y mantuvieron el cerco durante casi dos horas. Negociadores intentaron que los sicarios se rindieran.

Los criminales respondieron con ráfagas, rechazando cualquier posibilidad de entrega. Finalmente, unidades tácticas avanzaron sistemáticamente, calle por calle, en una operación de limpieza perfectamente coordinada. La resistencia criminal colapsó ante la superioridad de fuerzas especiales entrenadas para combate urbano. Para las 3 horas 20 minutos de la tarde, aproximadamente 8 horas después, finalmente cesó el fuego. El silencio fue absoluto. Testigos reportaron escenas de terror durante las 8 horas. Escuelas suspendieron clases, comercios cerraron, familias se refugiaron. La carretera permaneció cerrada durante más de 10 horas.

Y cuando los elementos comenzaron a contar, el resultado fue devastador para el CJNG. Según el parte informativo oficial, 87 personas vinculadas al crimen organizado perdieron la vida. 87. La totalidad del convoy fue exterminado completamente. No hubo sobrevivientes. Ninguno logró escapar. Ninguno logró rendirse a tiempo. Ninguno sobrevivió a 8 horas de cacería. Los murciélagos lograron una victoria táctica absoluta sin registrar bajas propias, cero bajas, ni un solo elemento herido. El arsenal asegurado evidenció el nivel extraordinario de recursos militares que el cártel Jalisco mantiene en Michoacán.

Se decomizaron más de 120 armas de alto poder, 63 fusiles AK47, 42 rifles AR15, ocho fusiles Barret calibre 50, tres lanzagranadas RPG7 con 18 proyectiles, las dos ametralladoras calibre 50 y más de 80,000 cartuchos. 80,000 cartuchos. Es munición suficiente para sostener enfrentamientos durante días. Es el tipo de arsenal que evidencia preparativos para operaciones militares de gran escala. Los ocho fusiles Barret son particularmente alarmantes. Son rifles de largo alcance capaces de perforar blindaje ligero a distancias superiores a 100 m.

Pueden neutralizar vehículos blindados. pueden destruir posiciones fortificadas. Los tres lanzagranadas con 18 proyectiles agregan otra capa de sofisticación, armas que normalmente solo encontrarías en zonas de guerra activa. Adicionalmente, se localizaron chalecos antibalas de grado militar, equipos de comunicación encriptada, uniformes tácticos completos y documentación que está siendo analizada por agencias de inteligencia. Este operativo del 21 de noviembre representa otro golpe devastador para el Mencho en su bastión michoacano. 8 horas de cacería sistemática, 22 vehículos exterminados, 87 sicarios abatidos, más de 120 armas de comizadas, 80,000 cartuchos asegurados y cero bajas entre las fuerzas de élite.

Este operativo marca un estándar completamente nuevo. Los murciélagos demostraron que pueden detectar, cercar, exterminar los convoyes más grandes que el CJNG puede movilizar, que pueden ejecutar operaciones de 8 horas sin sufrir una sola baja. La derrota táctica del convoy absoluta, total, sin atenuantes. Y esto ocurre exactamente 4 días después del operativo, donde se derribaron los cuatro helicópteros. En menos de una semana, el cártel ha perdido cuatro helicópteros. dos convoyes masivos, más de 130 sicarios y arsenales valorados en decenas de millones de pesos.

Eso no es coincidencia, eso es presión sostenida. Es operativos coordinados, es inteligencia efectiva, es grupos de élite desplegados específicamente para aniquilar estructuras militares del crimen organizado. La carretera federal 37D es una arteria vital para el narcotráfico. El operativo envía un mensaje estratégico claro. Esta carretera está bajo control de las fuerzas federales y cualquier convoy que intente operarla será detectado y aniquilado. Para el CJNG, este operativo representa una pérdida operativa devastadora. 87 elementos que formaban parte de su estructura militar fueron exterminados en un solo día.

Los murciélagos han establecido un nuevo estándar operativo. Han demostrado que con entrenamiento superior, equipamiento adecuado y coordinación táctica perfecta, las fuerzas especiales mexicanas pueden lograr victorias absolutas. Como responsable a la seguridad, mi compromiso con Michoacán es absoluto. Los murciélagos van a continuar operando con toda su capacidad letal. Cada convoy criminal será detectado, cada movimiento sospechoso será rastreado, cada amenaza será neutralizada con precisión quirúrgica, porque no podemos permitir que el crimen organizado opere con boyes militares de 22 vehículos por carreteras federales.

No podemos permitir que muevan arsenales con ocho fusiles Barret y tres lanzagranadas. El operativo del 21 de noviembre demostró que cuando grupos de élite como los murciélagos detectan un objetivo, el resultado es predecible. Exterminio. 87 sicarios aprendieron esa lección de la manera más dura posible. Y para los convoyes que el CJNG intente movilizar en el futuro, el mensaje es claro. Están siendo vigilados, están siendo rastreados y cuando cometan el error de moverse en formación compacta por terreno abierto, los murciélagos estarán ahí para aniquilarlos.

La carretera federal 37D ya no es territorio donde el CJNG puede operar con impunidad. es zona controlada, es terreno donde las fuerzas de élite tienen superioridad absoluta y para el crimen organizado, este operativo es una advertencia final. Pueden intentar movilizar más convoyes, pueden intentar demostrar que siguen operando con fuerza, pero cada vez que lo intenten, los murciélagos estarán vigilando y el resultado será el mismo. Detección, cerco, exterminio. Porque cuando un grupo de élite militar extermina 87 sicarios sin sufrir una sola baja, el mensaje es inequívoco.

La superioridad táctica es absoluta. El entrenamiento es superior, la coordinación es perfecta y el resultado es predecible. El operativo del 21 de noviembre demostró que el Estado mexicano puede desplegar grupos de élite capaces de aniquilar los convoyes más grandes del cártel más poderoso del país. 87 sicarios exterminados, 22 vehículos destruidos, un arsenal millonario decomisado y cero bajas militares. Porque cuando abates un convoy completo de 22 vehículos sin sufrir una sola baja, no solo demuestra superioridad táctica. demuestras que ningún convoy está a salvo, que el resultado siempre será el mismo y sin capacidad de movilizar convoyes

masivos, el CJNG pierde proyección de fuerza, pierde capacidad de control territorial, pierde la posibilidad de ejecutar operaciones de gran envergadura, porque la seguridad en Michoacán no se construye con un solo operativo, se construye con presión sostenida, con grupos de élite desplegados permanent entemente con inteligencia efectiva y con voluntad política que no cede. Y esa es exactamente la batalla que estamos librando, una batalla que el 21 de noviembre demostró que estamos ganando con superioridad táctica absoluta, con entrenamiento militar superior y e con resultados que hablan por sí mismos. 87 sicarios exterminados, cero bajas propias, victoria absoluta.