Aquí les habla Omar García Harfush y lo que les voy a contar esta noche va a sacudir los cimientos de todo lo que creían saber sobre cómo opera el crimen organizado en México. Porque hace apenas unas horas, en un operativo que comenzó en la madrugada más fría que he vivido en Michoacán, capturamos al sicario que se atrevió a amenazar a Grecia Quiroz, la viuda del alcalde Carlos Manso.

Pero lo que encontramos después, lo que este hombre confesó, lo que descubrimos en sus teléfonos y en sus archivos, amigos míos. Eso va mucho más allá de un simple caso de amenazas, porque hoy desmantelamos una maquinaria del terror que mezcla políticos, consultores de traje y narcos en una red que produce el miedo como si fuera una campaña publicitaria. Eran exactamente las 4 de la mañana con 38 minutos del día de hoy cuando sonó mi teléfono encriptado con esa vibración especial que solo uso para emergencias nacionales. Y del otro lado de la línea estaba el fiscal de Michoacán con esa voz contenida que solo escuchas cuando alguien está a punto de darte una noticia que cambiará todo el panorama de una investigación.

Y me dice Omar, “Tenemos al hijo de que grabó los videos contra Grecia Quiroz. Lo ubicamos en una casa de seguridad en Uruapán y vamos a entrar en menos de una hora.” Y yo sentí como la adrenalina me recorrió el cuerpo completo, porque llevábamos días, semanas buscando a este maldito cobarde que se escondía detrás de una cámara para amenazar a una mujer que ya había perdido a su esposo, asesinado por cumplir con su deber como servidor público.

Les voy a explicar algo que tal vez muchos no entienden completamente y es que cuando un criminal amenaza a la viuda de un alcalde asesinado, no está simplemente lanzando palabras al aire. está mandando un mensaje calculado, preciso, diseñado para paralizar a toda una comunidad, para decirle a cada persona que piens en denunciar, que piense en buscar justicia, que piense en alzar la voz, que si lo hace va a terminar como Carlos Manso o peor aún que su familia va a vivir en el terror permanente de recibir un video donde un encapuchado les dice que están marcados y eso, amigos míos, es terrorismo puro. No le busquen otro nombre, porque eso es

exactamente lo que es. Una forma de guerra psicológica que estos criminales aprendieron quién sabe dónde, pero que aplican con una precisión que da escalofríos. Nuestros equipos de inteligencia habían estado trabajando 24 horas al día analizando cada píxel de ese maldito video que circuló hace días.

 ese donde un hombre con el rostro cubierto, con una voz distorsionada electrónicamente, amenazaba directamente a a Grecia Quiroz diciéndole que se callara, que dejara de hablar con los medios, que dejara de señalar la corrupción que rodeaba el asesinato de su esposo. Y nosotros sabíamos que teníamos que encontrar a ese cobarde no solo para hacer justicia, sino para mandar un mensaje igual de fuerte al crimen organizado, que en este país ya no va a haber impunidad, que cada amenaza va a tener consecuencias, que cada video va a ser rastreado hasta encontrar al responsable y a todos los que estén detrás. El trabajo de

inteligencia fue una obra de ingeniería forense digital que les voy a explicar porque es importante que entiendan cómo operamos en el siglo XXI. Resulta que en ese video, a pesar de que el sujeto tenía la cara cubierta y la voz distorsionada, nuestros expertos en criminalística digital detectaron algo que para el ojo común pasaría completamente desapercibido.

 Fue una marca de nacimiento, una simple mancha en el lado derecho del cuello que quedó visible por apenas 2 segundos cuando el sujeto movió la cabeza para leer el texto que que tenía frente a él. Y esos 2 segundos fueron suficientes para que nuestros sistemas de reconocimiento biométrico, que tienen acceso a millones de registros hicieran una comparación exhaustiva hasta que en la pantalla apareció un nombre Luis Fernando N, alias el Chore, presunto sicario del cártel Jalisco Nueva Generación con antecedentes por secuestro, extorsión y amenazas.

 un historial criminal que daba asco de solo leerlo. Y aquí quiero hacer una pausa para pedirles algo. Si ustedes creen que este tipo de trabajo de investigación merece ser reconocido, si creen que los mexicanos de bien necesitan saber que hay equipos trabajando día y noche para protegerlos, denme un me gusta y compartan este mensaje, porque la única forma de ganarle al crimen organizado es con la participación ciudadana, con la solidaridad de millones de mexicanos que están hartos de vivir con miedo. Y cada like, cada compartida, es una forma de

decirle a estos criminales que no nos van a callar, que no nos van a intimidar, que vamos a seguir adelante hasta limpiar este país. Entonces, a las 7 de la mañana con 41 minutos convocamos eh una mesa técnica de emergencia en el Centro de Operaciones de Morelia, donde se reunieron los mejores elementos que tenemos: analistas de inteligencia, expertos en rastreo de telefonía celular, oficiales tácticos con experiencia en operativos de alto riesgo y comenzamos a trazar los movimientos de este sujeto apodado el chore usando todas las herramientas tecnológicas a nuestra disposición. Revisamos los

registros de antenas de telefonía celular y descubrimos un patrón muy interesante. Cada vez que uno de esos videos de amenaza había sido difundido en redes sociales o en grupos de WhatsApp, una señal telefónica asociada a este sujeto se activaba desde la misma zona rural al poniente de Buenavista, Tomatlán, específicamente cerca de un rancho conocido como la herradura.

 Y eso nos dio la primera pista sólida de dónde podría estar escondido. A las 8:15 de la mañana ordené el despliegue de vigilancia aérea y terrestre. Mandamos drones equipados con cámaras térmicas de última generación que podían detectar el calor corporal de una persona a más de 500 m de distancia y montamos puntos de observación encubiertos donde nuestros elementos podían ver sin ser vistos.

 Y desde esas cámaras aéreas comenzamos a distinguir tres vehículos estacionados junto a una construcción que parecía un galpón improvisado. Una de esas estructuras de lámina y malla que son típicas de las zonas rurales donde los criminales se esconden precisamente porque nadie pregunta qué hacen ahí.

 Rodeado de huertas de limón donde el ruido de las motoas y los disparos se confunden con el sonido normal del campo. Las imágenes térmicas mostraban movimiento constante de personas dentro de ese galpón. Y yo sabía por experiencia que ese tipo de actividad a esas horas de la mañana no era normal. La gente común del campo a esas horas está en sus labores cotidianas, no se está moviendo dentro de construcciones cerradas en grupos de tres o cuatro personas. Así que ordené mantener la vigilancia mientras confirmábamos la identidad de los ocupantes y a las 9 de

la mañana con 2 minutos llegó el primer informe que nos confirmó lo que ya sospechábamos, una fuente civil protegida. de esas personas valientes que arriesgan su vida para ayudarnos a combatir el crimen. Eh, nos informó que el Chore había estado en ese lugar la noche anterior, que había llegado en una motocicleta sin placas, eh, acompañado de dos hombres más y que dentro del galpón habían estado grabando audios y y haciendo eh disparos al aire, al parecer ensayando los mensajes que después iban a grabar para enviar a sus víctimas. Imagínense la frialdad de

estos criminales ensayando las amenazas como si fueran actores, preparando una escena de película, repitiendo las líneas una y otra vez hasta que le saliera con el tono adecuado de intimidación, practicando los gestos, ajustando la iluminación, todo con una profesionalidad que daba miedo porque significaba que esto no era improvisado, que había una estructura completa detrás dedicada a producir el terror de forma sistemática y calculada.

 A las 9:46 de la mañana, el fiscal general autorizó formalmente la orden de aprensión y yo di instrucciones muy claras a los equipos tácticos. Quería que esta operación se ejecutara antes del anochecer, pero con cero riesgos para civiles, cero posibilidades de que este sujeto escapara y cero tolerancia para enfrentamientos innecesarios. Porque mi filosofía de trabajo es muy simple.

Nosotros somos autoridad, no somos criminales, nosotros operamos dentro de la ley y con profesionalismo absoluto y si podemos detener a un delincuente sin disparar un solo tiro. Entonces eso es lo que vamos a hacer porque cada bala que no se dispara es una vida que potencialmente se salva.

 Mientras los equipos se preparaban, yo revisé una vez más los fragmentos del video original y algo me llamó poderosamente la atención. La voz de ese hombre, aunque estaba distorsionada, tenía un ritmo particular, una cadencia que hablaba de alguien que estaba acostumbrado a hablar frente a una cámara, que sabía cómo proyectar la voz, cómo hacer pausas dramáticas, cómo sostener la mirada fija lente.

 Y eso me hizo pensar que no estábamos frente a un simple sicario de barrio, sino frente a alguien que tenía entrenamiento en comunicación o que al menos había hecho esto tantas veces que ya lo dominaba la perfección. Y esa conclusión me preocupó profundamente porque significaba que la organización criminal estaba usando técnicas cada vez más sofisticadas para sembrar el terror.

 Eran las 10:30 de la mañana cuando partimos hacia Buena Vista en un convoy de vehículos blindados. El cielo estaba encapotado con esas nubes grises que amenazan tormenta, pero nunca terminan de descargar. Y el olor a tierra húmeda se colaba por todas partes, mezclándose con ese silencio tenso que siempre precede a un operativo de alto riesgo.

 Porque aunque tengamos el mejor entrenamiento, aunque hayamos hecho esto cientos de veces, cada operativo en Tierra Caliente tiene su propio ritmo de peligro, su propia dosis de incertidumbre, porque nunca sabe si el sujeto va a resistirse, si va a estar armado, si va a haber civiles en el área, si sus cómplices van a intentar rescatarlo.

 Y todas esas variables las tienes que calcular en fracciones de segundo cuando estás sobre el terreno. Durante el trayecto repasé mentalmente todo lo que sabíamos del chore. había sido visto semanas atrás en las fiestas patronales de Lombardía, caminando con toda tranquilidad entre la gente, pero rodeado de hombres armados que claramente eran sus escoltas. También figuraba en nuestros registros como el encargado de coordinar mensajes de control territorial para el cártel en esa región. Básicamente era el productor y distribuidor del miedo, el tipo que se aseguraba de que los videos llegaran a

las personas correctas en el momento correcto para maximizar el impacto psicológico. Y cada dato que revisaba me hacía entender que este sujeto valía más como testigo que como simple detenido, porque él conocía la estructura completa de la operación mediática del crimen organizado.

 A las 11 de la mañana con 18 minutos tomamos posición a 5 km del objetivo y en ese momento el dron principal detectó movimiento inusual, una pickup negra. estaba saliendo del galpón y en la parte trasera viajaban dos hombres y una mujer. Y nuestro sistema de reconocimiento facial en tiempo real confirmó que uno de esos hombres era Luis Fernando N, el chore y ahí fue cuando di la orden que cambiaría todo.

 Ordené la interceptación inmediata del vehículo y el equipo Alfa cerró el paso por el camino de terracería mientras el equipo Bravo bloqueaba la salida por el otro extremo. La pickup intentó dar la vuelta sobre su propio eje levantando una nube de polvo, pero ya era demasiado tarde porque estaba completamente rodeada.

 Se escucharon dos disparos al aire, advertencias más que agresiones, el mensaje universal de alto, “O te detenemos por la fuerza”, y luego se hizo un silencio sepulcral que duró tal vez 5 segundos, pero que se sintieron como 5 minutos hasta que finalmente los ocupantes del vehículo levantaron las manos y se rindieron. Y a las 11:35 minutos el chore fue asegurado, esposado y desarmado sin que sufriera una sola lesión, exactamente como yo había ordenado, porque insisto, nosotros no somos como ellos.

 Nosotros representamos el estado de derecho y actuamos en consecuencia. Y aquí viene la parte que me pone la piel de gallina cada vez que lo recuerdo. Cuando nuestros peritos comenzaron a revisar el interior del vehículo, encontraron una laptop, dos teléfonos celulares, un micrófono direccional de los que se usan en producción audiovisual profesional y una cámara digital.

 Y cuando el perito forense eh revisó la memoria de esa cámara, encontró tres archivos de video fechados apenas 48 horas antes y me miró con esa expresión. que solo puede significar una cosa. Y me dijo, “Comandante, son nuevas grabaciones, todavía no las han difundido y en ese momento entendí que no solo habíamos capturado al sicario, sino que también habíamos evitado que más amenazas llegaran a Grecia Quiroz o a quien fuera el siguiente objetivo de estos cobardes.” Si ustedes creen que este operativo merece ser conocido por todos los mexicanos, si creen que la gente

tiene que saber que hay resultados concretos en la lucha contra el crimen organizado, les pido por favor que le den me gusta a este mensaje y que lo compartan con sus familiares y amigos, porque la única forma de construir un México seguro es con la participación de todos, con el apoyo de la ciudadanía, que confía en sus instituciones y que sabe que hay personas arriesgando su vida todos los días para proteger a las familias México. Regresamos al centro de mando a las 2:10 del día y de inmediato iniciamos el peritaje de los

dispositivos electrónicos mientras el chore permanecía bajo custodia en una sala de interrogatorio. Los videos que encontramos en la cámara mostraban el mismo formato macabro que las amenazas previas. Fondo gris, iluminación tenue y calculada, un hombre con el rostro cubierto leyendo un texto claramente escrito por alguien más.

 Pero en uno de los archivos había algo diferente. La voz no estaba distorsionada, era la voz natural del chore y el mensaje mencionaba directamente a Grecia Quiroz, haciendo referencia específica a sus declaraciones públicas sobre la red de corrupción municipal que según ella había facilitado el asesinato de su esposo.

 Ese solo fragmento de video bastó para confirmar que teníamos al autor material de las amenazas. no solo era el tipo que aparecía frente a la cámara, sino que también había participado en la planeación y ejecución de toda la operación de intimidación. Y a las 12:47 minutos ese video se convirtió en la prueba principal de la acusación formal que se presentaría ante el juez.

 Durante el traslado a Morelia que se realizó a la 1:15 de la tarde, el chore se mantuvo en silencio mirando por la ventana como si todo esto no fuera con él, como si simplemente fuera un pasajero más en ese vehículo blindado, rodeado de de agentes federales. Y solo habló una vez cuando le pregunté directamente por qué lo había hecho, porque había amenazado a una mujer que ya había sufrido lo suficiente con el asesinato de su esposo y su respuesta me dejó el lado. me dijo con una frialdad que todavía me perturba, “A mí me pagan por leer, no por pensar.” Y esa frase

tan corta, tan seca, tan desprovista de cualquier rastro de humanidad, me explicó todo lo que necesitaba saber sobre la mentalidad de estos criminales. Para ellos, esto es solo un trabajo, no hay remordimiento, no hay conciencia moral, no hay nada más que el dinero que reciben a cambio de destruir vidas.

 Ya en la base de la fiscalía en Morelia, a las 2 de la tarde con 3 minutos, comenzó formalmente el interrogatorio y aquí fue donde el caso dio un giro que ni siquiera nosotros esperábamos. El chore se mostró nervioso pero colaborativo. Confirmó haber grabado tres videos bajo órdenes directas de un hombre apodado el pariente, quien supuestamente era jefe de plaza del cártel Jalisco Nueva Generación en esa zona.

 y nos dijo que ese tal pariente le había indicado específicamente que los mensajes debían dirigirse a la viuda del sombrero, que era como se referían despectivamente a Grecia Quiros dentro de la organización criminal y que el pago por cada grabación había sido de 25,000 pesos, una cantidad ridícula si consideramos que estaban poniendo en riesgo la vida y la tranquilidad de una mujer inocente.

Pero lo que más me impactó fue cuando nos explicó cómo recibía los textos que tenía que leer. dijo que los guiones llegaban ya escritos en hojas impresas con el formato completo, incluyendo las pausas que debía hacer y las palabras que debía enfatizar, y que esos documentos eran entregados por mensajeros distintos en cada ocasión. Personas que llegaban en motocicleta, le entregaban el sobre y se marchaban sin decir una palabra.

 Todo diseñado para que hubiera el mínimo contacto posible entre los diferentes eslabones de la cadena criminal, una estructura de células operativas donde cada quien conoce solo su parte del trabajo y nada más. A las 3 de la tarde con 22 minutos, el fiscal levantó el acta de declaración inicial y en ese documento el chore reconoció formalmente su participación directa en las amenazas y además proporcionó los nombres de dos cómplices, un tal chaparro y una mujer apodada a la nena, quienes según él se encargaban de la parte final de la operación que consistía en difundir el

material a través de grupos de mensajería encriptada y después eliminar todos los registros para no dejar rastro. Y cuando verificamos esa información, nos dimos cuenta de que ambos nombres ya figuraban en otras investigaciones paralela relacionadas con extorsión y narcotráfico.

 Así que inmediatamente ordené operativos simultáneos en tres puntos diferentes de Patzingán para intentar ubicarlos y detenerlos antes de que se dieran cuenta de que el chore había caído. Mientras tanto, nuestro equipo de inteligencia digital estaba haciendo un trabajo absolutamente magistral, decodificando los teléfonos que le habíamos decomisado al chore y en uno de esos dispositivos los técnicos encontraron una serie de mensajes dirigidos a un contacto que estaba identificado en la agenda, simplemente como re27.

 Y esos mensajes decían cosas como, “Ya están los tres videos listos” o o el patrón dice que el mensaje debe ser más fuerte si ella no se calla. y ese número telefónico que estaba registrado bajo un nombre obviamente falso. Cuando rastreamos la antena de conexión descubrimos que apuntaba a una zona residencial de Morelia, específicamente la misma área donde días antes habíamos localizado una empresa fachada que se usaba para lavar dinero destinado a pagar estas producciones audiovisuales del terror. Y aquí quiero hacer otra pausa para pedirle su apoyo, ¿no? Porque si llegamos hasta aquí en la investigación,

si pudimos conectar todos estos puntos, si logramos identificar una red completa de financiamiento y operación del crimen organizado, es gracias al trabajo incansable de cientos de elementos que están en las calles, en las oficinas de análisis, en los laboratorios forenses, arriesgando su vida y su integridad para que ustedes puedan vivir más seguros.

 Así que si creen que este esfuerzo merece reconocimiento, si creen que más personas deben enterarse de lo que realmente está pasando en este país, déjenme un me gusta y compartan esta información porque cada persona que se entera es una persona más que puede colaborar con las autoridades cuando ve algo sospechoso. A las 5:11 de la tarde quedó completamente claro para todo el equipo de investigación que el chore no era más que un engranaje.

 importante, sí, pero al fin y al cabo solo una pieza de una maquinaria mucho más grande y compleja, una maquinaria que convertía la intimidación criminal en un producto comunicacional perfectamente diseñado con guionistas, con productores, con distribuidores, con financiamiento estructurado, exactamente igual que cualquier empresa de medios de comunicación legítima, pero puesta al servicio del mal absoluto.

 su detención no cerraba el caso, sino que lo abría de par en par hacia nuevas líneas de investigación que nos llevarían a descubrir cosas todavía más perturbadoras. Y a las 6 de la tarde con 2 minutos, cuando la noticia se confirmó oficialmente a través de todos los canales de comunicación del gobierno, el boletín de prensa fue deliberadamente escueto.

 La Secretaría de Seguridad confirma la detención de un presunto integrante del CJNG, identificado como responsable de amenazas directas contra la familia del alcalde asesinado de Duropán, Michoacán, sin nombres completos, sin adjetivos innecesarios, sin protagonismos mediáticos, porque los operativos exitosos se construyen con discreción profesional y no con titulares amarillistas.

 A las 6:47 de la tarde llamé personalmente a Grecia Quiroz para informarle de la detención y no hubo declaraciones públicas, ni conferencias de prensa, ni cámaras. grabando su reacción. Solo un mensaje directo y humano. El hombre que la amenazó ya está detenido, señora. Puede estar tranquila. Y ella respondió con un silencio que duró varios segundos.

 Uno de esos silencios que dicen más que 1000 palabras, como cuando alguien intenta procesar la idea de que el miedo que la ha acompañado durante días finalmente tiene un rostro, un nombre, una persona concreta que ya no puede hacerle daño porque está tras las rejas. Pero déjenme contarles lo que pasó después, porque aquí es donde la historia se pone verdaderamente escalofriante.

 Eran las 5:56 de la madrugada al día siguiente, cuando regresé al centro de mando después de haber dormido apenas 2 horas, afuera llovía esa lluvia fina y constante que parece no tener fin. Y los peritos habían trabajado toda la noche sin descanso, analizando absolutamente todo el contenido de los dispositivos que le habíamos confiscado al chore.

 Y a las 6:20 de esa mañana, el equipo cibernético me llamó urgentemente a la sala de análisis porque habían encontrado algo que cambiaba completamente el panorama de la investigación. En la memoria de uno de los teléfonos había una carpeta oculta de esas que solo puedes encontrar si sabes exactamente dónde buscar.

 Y esa carpeta estaba nombrada simplemente como voz 4. Y cuando abrimos los archivos que contenía, encontramos una serie de grabaciones de audio donde el chore recibía instrucciones precisas de otra persona, una voz masculina que le hablaba con una autoridad que mezclaba respeto y miedo a partes iguales y esa voz le decía cosas como le despacio sin gritar, que se entienda que es una advertencia, no una rabieta.

repite la última línea dos veces para que no se le olvide a la señora. instrucciones tan específicas y tan profesionales que era evidente que no estábamos frente a un jefe criminal común, sino frente a alguien que sabía exactamente cómo funciona la comunicación persuasiva, alguien con entrenamiento o experiencia en medios audiovisuales.

 A las 6:48 de la mañana llamé a los especialistas en identificación de voz y les pedí que compararan esa grabación con todos los registros que tuviéramos en nuestras bases de datos. Y después de varias horas de análisis se encontraron una coincidencia con un individuo vinculado a la célula de inteligencia del cártel en Apatzingán, un tal Raúl N, que según nuestros reportes había sido periodista local hace años, pero que fue coptado por el crimen organizado para producir videos de control territorial y comunicados de propaganda. Básicamente

habían convertido a un profesional de la comunicación en un empleado del narcoespecializado en diseñar y producir mensajes de terror. Imagínense la perversión de todo esto. un tipo que estudió comunicación, que alguna vez tal vez tuvo ideales sobre informar a la sociedad y servir al interés público, ahora dedicando todo su talento y conocimiento a ayudar a los criminales, a sembrar el miedo en la población, grabando videos donde narcos encapuchados amenazan de muerte a personas inocentes, editando el material para maximizar el impacto psicológico,

distribuyendo el contenido a través de los canales más efectivos, todo con la profesionalidad de quien hace un comercial de televisión, pero con el objetivo de destruir vidas en lugar de vender productos. A las 7:10 de la mañana emitimos la orden de localización de este sujeto apodado el relator y sabíamos que no iba a ser fácil porque según nuestros informes era extremadamente cuidadoso con sus movimientos.

 No usaba teléfonos celulares personales. Viajaba siempre en motocicleta para poder escapar rápido si era necesario. Dormía en casas diferentes cada semana y prácticamente no tenía rutinas predecibles. Pero en una de las grabaciones que habíamos encontrado se escuchaba en el fondo un sonido muy particular. Era el ruido inconfundible de un tren pasando seguido del canto de un gallo.

 Y ese pequeño detalle aparentemente insignificante le dio a nuestros analistas la pista que necesitaban. Revisaron todos los mapas de la región buscando puntos donde se cruzaran vías de tren con zonas rurales, donde hubiera corrales de animales y encontraron que el único lugar donde coincidían ambos elementos era la zona industrial de Nueva Italia cerca de las vías del ferrocarril y los corrales comunales.

 Así que a las 7:52 de la mañana, los equipos tácticos se desplegaron en tres direcciones diferentes con instrucciones muy claras: interceptar todas las rutas de salida posibles, bloquear los caminos rurales de acceso y asegurar completamente los alrededores de las vías del tren.

 Pero mientras esto sucedía, los analistas seguían procesando más y más archivos de audio de los teléfonos del chore. Y a las 8:15 de la mañana, uno de los peritos levantó la vista de su computadora con una expresión que me heló la sangre y me dijo, “Comandante, necesita escuchar esto ahora mismo.” Y cuando me puse los audífonos y presioné play, escuché una conversación donde claramente mencionaban a una mujer y decían textualmente, “Si vuelve a hablar con la prensa, le mandamos otro mensaje más directo.” Y no hacía falta ser un genio para entender que se referían a Grecia Quiroz. La amenaza no había sido

un evento aislado, era parte de una campaña sistemática diseñada para silenciarla definitivamente. Y lo que me puso verdaderamente furioso fue descubrir que según los metadatos del teléfono del chore, el siguiente video estaba programado para grabarse ese mismo fin de semana.

 Literalmente estábamos a horas de que produjeran una nueva amenaza probablemente más violenta que las anteriores. Así que a las 8:37 de la mañana el fiscal autorizó a ampliar completamente el operativo. Ya no se trataba solo de capturar al relator, sino de evitar que se concretara esa nueva amenaza. Teníamos que actuar rápido y con precisión absoluta.

 A las 9:05 de la mañana, uno de nuestros drones detectó movimiento en una casa pequeña de techos rojos ubicada justo al lado de las vías del tren. Desde la cámara aérea se podía ver claramente a un hombre saliendo de la vivienda cargando una mochila y un trípode fotográfico. Y cuando hicimos el reconocimiento facial en tiempo real, el sistema confirmó la identidad. Era Raúl, el relator. Teníamos al objetivo a la vista y no podíamos dejar que escapara.

A las 9:18 di la orden de intervención y el grupo Alfa cerró inmediatamente la calle por ambos extremos mientras el grupo Bravo se aproximaba por la parte trasera de la propiedad. El sospechoso intentó correr hacia el costado de un tren de carga que estaba detenido en las vías, probablemente con la intención de esconderse entre los vagones, pero tropezó con una barra de acero que estaba tirada en el suelo y cayó al piso y a las 9:22 fue completamente reducido sin que se disparara un solo tiro. Exactamente como me gusta que sucedan estos operativos, con profesionalismo y

sin violencia innecesaria. Cuando revisamos la mochila que llevaba, encontramos una cámara Canon profesional de esas que cuestan varios miles de dólares, un micrófono de solapa de alta calidad y una libreta llena de apuntes escritos a mano. Y cuando abrí esa libreta y vi la primera página, sentí una mezcla de satisfacción por haberlo capturado y de indignación por lo que estaba viendo, porque en esa página escrita con tinta roja había una lista de nombres y el primero de todos decía simplemente GQ, las iniciales de Grecia Quiros,

seguidas de una fecha que era exactamente ese fin de semana y una nota que decía mensaje final categoría lo cual, según descubrimos después, significaba amenaza de muerte directa con fecha límite. Si esto les está pareciendo increíble, si no pueden creer el nivel de organización y profesionalización que tiene el crimen organizado en México para sus operaciones de intimidación, entonces necesito que le den me gusta a esta publicación para que más personas se enteren de lo que realmente está pasando, porque solo con ciudadanos informados y conscientes podemos

construir un frente común contra estas organizaciones criminales que están atacando los cimientos mismos de nuestra sociedad. A las 10:2 de la mañana, el relator fue trasladado a Morelia bajo la custodia más fuerte que pudimos organizar, porque sabíamos que este sujeto tenía información que podía desmantelar toda la estructura mediática del cártel en Michoacán.

 Durante el trayecto en el vehículo blindado, permaneció completamente callado, mirando fijamente al piso como si estuviera calculando qué tan grave era su situación. y solo habló cuando uno de nuestros agentes comenzó a revisar su libreta y le dijo, “Esto no era nada personal, solo era trabajo de mensaje. Nadie quería lastimarla de verdad, solo callarla.

” Y esa frase me enfureció más que cualquier otra cosa, porque revelaba la banalidad absoluta del mal con la que operan estos criminales. Para ellos, destruir la tranquilidad de una mujer viuda que ya perdió a su esposo asesinado. No es nada personal, es solo trabajo. El interrogatorio formal comenzó a las 10:47 de la mañana y aquí fue donde empezamos a entender realmente la magnitud de lo que habíamos descubierto.

 El relator explicó con lujo de detalle cómo funcionaba toda la estructura mediática de la organización criminal. nos dijo que cada zona de Michoacán bajo control del cártel contaba con su propio operador de imagen, básicamente un productor audiovisual dedicado exclusivamente a grabar y difundir videos de advertencia y control territorial y que en el caso específico de los mensajes dirigidos a Grecia Quiroz, todo había sido encargado por ese tal pariente que mencionó el chore el día anterior, quien había ordenado usar la imagen y el nombre de Grecia como símbolo de advertencia para cualquier otro familiar de político o

funcionario que pensara en denunciar los vínculos entre el narco y el poder local. Pero lo que vino después fue todavía más impactante. A las 11:33 de la mañana, el relator comenzó a proporcionar información que cambiaría completamente nuestra comprensión del caso.

 nos dijo que los guiones de las amenazas, esos textos también escritos y estructurados que el chore tenía que leer frente a la cámara, no los escribía nadie del cártel, sino que le llegaban desde Morelia, enviados por un hombre de traje con modales de oficina. alguien que según sus palabras no hablaba como narco, ni se vestía como narco, ni actuaba como narco.

 Era alguien que venía con documentos en carpetas organizadas y que se presentaba como consultor de seguridad y que le entregaba los textos ya redactados junto con un adelanto en efectivo de 20,000 pes por cada video que produjera. Cuando escuché eso se me pusieron todos los pelos de punta porque entendí que habíamos topado con algo mucho más grande y más oscuro de lo que habíamos imaginado inicialmente.

 No estábamos frente a una simple operación criminal de amenazas, sino frente a una red que mezclaba el crimen organizado con operadores políticos o empresariales que proporcionaban los recursos intelectuales y financieros para profesionalizar la intimidación. era la convergencia perfecta entre el poder del dinero, el poder de las armas y el poder de la comunicación, todo puesto al servicio de silenciar a quien se atreviera a denunciar la corrupción.

 A las 12:10 del mediodía ordené que se revisaran inmediatamente todos los registros de transferencias bancarias y pagos en efectivo que pudiéramos rastrear. Y cuando los analistas financieros cruzaron la información, descubrimos que el número de cuenta que había mencionado el relator coincidía exactamente con una cuenta que habíamos congelado días antes durante la investigación de una empresa.

 Fachada llamada Soluciones Estratégicas del Bajío. Una supuesta consultora de comunicación política que en realidad era un cascarón vacío usado para lavar dinero destinado a pagar estas producciones de video. Todo encajaba perfectamente como las piezas de un rompecabezas macabro. A las 12:45 el fiscal ordenó un segundo operativo, pero esta vez en la capital del estado.

 La instrucción fue clara y directa. teníamos que ubicar y detener inmediatamente a ese supuesto consultor que había estado entregando los guiones y el dinero. Y mientras los equipos se preparaban para ese operativo, los analistas forenses seguían revisando la cámara canon, que le habíamos decomizado al relator.

 Y en la memoria interna de esa cámara encontraron fragmentos de video sin editar, tomas de prueba con diferentes iluminaciones, grabaciones cortas donde hombres encapuchados leían frases de ensayo probando diferentes tonos de voz. Y también encontraron un archivo que nos dejó absolutamente helados.

 Era un corte inicial de el nuevo mensaje que pensaban difundir ese fin de semana, el que iba dirigido a Grecia Quiroz con la clasificación. Mensaje final, categoría 3. Cuando vi ese video, sentí una mezcla de alivio por haberlo interceptado a tiempo y de rabia por confirmar que realmente planeaban escalar la amenaza a un nivel mortal.

 El texto escrito a mano en el guion que encontramos decía en su encabezado, advertencia dos, no insistir con la investigación. Y el contenido del mensaje no solo mencionaba a Grecia, sino que también hacía referencia indirecta a un equipo federal que supuestamente estaba interfiriendo en los asuntos internos del estado de Michoacán y no hacía falta ser muy inteligente para entender a qué se referían a nosotros, a mi equipo.

 Era una amenaza directa contra los investigadores federales que estábamos trabajando en el caso del asesinato del alcalde Manso. Y déjenme decirles algo con toda claridad. Esas amenazas no nos asustan, no nos intimidan, no nos van a hacer retroceder ni un milímetro en nuestra determinación de llevar justicia a cada rincón de este país.

 Porque para eso estamos aquí, para eso nos entrenamos, para eso arriesgamos nuestra vida día con día. Y si estos criminales creen que van a poder callarnos con videos amenazantes, están completamente equivocados, cada amenaza que lanzan solo fortalece nuestra determinación de capturarlos y llevarlos ante la justicia.

A las 2 7 de la tarde logramos interceptar una llamada telefónica entrante al celular del relator. Eh, el número que aparecía en la pantalla estaba enmascarado usando una de esas aplicaciones de encriptación, pero nuestros técnicos especialistas en rastreo telefónico lograron descifrarlo y rastrear la señal hasta un edificio de oficinas en el centro de Morelia.

 el mismo edificio donde según nuestra inteligencia previa operaban varios empleados de esa consultora política que estaba siendo investigada por su conexión con la empresa fachada que mencioné antes. A las 2:22 de la tarde los equipos se movilizaron sin perder un segundo hacia ese edificio y el cateo se llevó a cabo a las 3 de la tarde con toda la formalidad legal que requiere este tipo de operaciones.

 Y en el tercer piso del edificio, los agentes encontraron a un hombre joven de unos 30 años, identificado como Santiago N, quien según los registros que teníamos era exasor de comunicación en campañas electorales y que trabajaba supuestamente como consultor independiente de estrategia política. Y lo más revelador fue que cuando nuestros elementos entraron a la oficina, este sujeto intentó desesperadamente borrar los archivos de su computadora.

 estaba ahí con el dedo en el botón de elite intentando eliminar evidencia en tiempo real, pero obviamente fue detenido de inmediato antes de que pudiera completar esa acción. Cuando nuestros técnicos forenses revisaron esa computadora antes de que pudiera borrar todo, encontraron carpetas completas con guiones de video escritos en formato profesional, hojas de cálculo, con registros de pagos organizados por fechas y conceptos.

 Y lo más incriminador de todo, encontraron fotografías de figuras públicas locales que estaban marcadas con notas escritas en los márgenes, cosas como hablaron con medios clasificación, riesgo alto o riesgo de exposición pública, categoría 1, neutralizar. Era literalmente un catálogo de objetivos para campañas de intimidación selectiva.

 A las 3:44 de la tarde trasladamos a Santiago N al mismo complejo de la Fiscalía, donde ya teníamos detenidos al chore y al relator, y organizamos un careo inicial entre él y el periodista convertido en productor de videos criminales. Y cuando se vieron las miradas que intercambiaron, lo dijeron absolutamente todo.

 era la confirmación visual de que estos dos hombres se conocían perfectamente, que habían trabajado juntos, que uno proporcionaba los guiones y el dinero mientras el otro se encargaba de la producción y distribución del material. Eran dos caras de la misma moneda podrida. El periodista reclutado por el narco y el consultor político que vendió su alma para financiar el terror.

 A las 4:10 de la tarde, el fiscal general confirmó que el caso sería elevado inmediatamente a nivel federal, porque la evidencia que teníamos sobre la mesa no dejaba espacio para ninguna duda. Los videos de amenaza contra Grecia Quiroz no eran el producto de un sicario improvisado actuando por iniciativa propia.

 eran parte de una campaña perfectamente estructurada con financiamiento que probablemente incluía dinero público desviado, con coordinación criminal a nivel operativo y con asesoría profesional en comunicación. Era la convergencia perfecta y perversa entre el crimen organizado, la corrupción política y la manipulación mediática.

 Mientras los peritos seguían procesando toda la evidencia, yo me tomé un momento para reflexionar sobre cómo había evolucionado la guerra contra el crimen organizado en México. Ya no estamos hablando solamente de de fusiles AK47 y camionetas con tubos de escape modificados. Ahora estamos hablando de cámaras profesionales, de micrófonos direccionales, de guiones escritos con técnicas de persuasión psicológica, de campañas de intimidación diseñadas con la misma metodología que se usa para vender refrescos o candidatos políticos. Eh, el miedo se produce, se edita, se

distribuye y se mide con la misma precisión con la que una empresa de publicidad mediría el impacto de un comercial de televisión. A las 5:3 de la tarde, cuando el sol comenzaba a ponerse sobre Morelia, los tres detenidos permanecían en celdas separadas bajo vigilancia permanente. Las 24 horas, el ambiente en la base era tenso porque todos éramos conscientes de que lo que habíamos descubierto iba mucho más allá de un simple caso de amenazas contra una viuda. Habíamos destapado un sistema completo donde el

poder político, el poder criminal y el poder mediático se encontraban en la misma habitación y hablaban el mismo idioma, donde consultores de traje y funcionarios corruptos coordinaban con sicarios y productores de video para silenciar a quien se atreviera a denunciar.

 A las 5:46 de la tarde llamé nuevamente a Grecia Quiroz para informarle de todos los avances del caso y su reacción me impactó profundamente porque no hubo sorpresa en su voz. Eh, ella simplemente me dijo con una calma que reflejaba años de sufrimiento. Yo sabía, comandante, yo sabía que no era solamente el narco, yo sabía que alguien más estaba pagando para que el miedo siguiera vivo y para que yo me callara.

Y esas palabras viniendo de una mujer que había perdido a su esposo asesinado brutalmente y que después tuvo que soportar amenazas sistemáticas diseñadas profesionalmente, me partieron el corazón, pero también fortalecieron mi determinación de llegar hasta el final de esta investigación sin importar a dónde nos llevara.

 A las 6:22 de la tarde firmamos el cierre provisional del operativo de ese día. Los tres detenidos serían trasladados esa misma noche a instalaciones federales en la ciudad de México, junto con toda la evidencia de comisada, mientras yo firmaba los documentos de cadena de custodia, miré por la ventana de la oficina y vi cómo comenzaba a caer nuevamente esa lluvia fina y persistente que parece ser la constante del clima en Michoacán en estos días.

 Y pensé que cada gota que caía sobre el cristal era como un eco de todas las lágrimas que había derramado Grecia Quiroz desde que asesinaron a su esposo. Lágrimas de dolor, lágrimas de miedo, lágrimas de impotencia frente a un sistema que parecía diseñado para proteger a los criminales y castigar a las víctimas.

 Y quiero que quede muy claro algo para todos los que están escuchando esto, para todos los mexicanos de bien que están hartos de la impunidad y del miedo, este operativo que les acabo de narrar no es un caso aislado, no es una excepción, es apenas una muestra de lo que está pasando en muchas partes del país donde el crimen organizado ha logrado infiltrarse no solo en las estructuras de seguridad, sino también en las estructuras políticas administrativas y mediáticas, donde hay consultores de imagen trabajando para narcos, donde hay empresas fachada lavando dinero

destinado a campañas de intimidación, donde hay funcionarios públicos que miran hacia otro lado mientras se cometen estas atrocidades. Pero también quiero que sepan que hay cientos de elementos de seguridad trabajando día y noche para desmantelar estas redes, que hay fiscales honestos procesando evidencia con todo el rigor de la ley, que hay peritos forenses analizando cada byte de información digital para construir casos sólidos, que haya agentes tácticos arriesgando su vida en operativos peligrosos para capturar a estos criminales y que todos ellos lo hacen con la convicción de que es

posible recuperar la paz y la seguridad en México. de que es posible devolver la tranquilidad a familias como la de Grecia Quiroz, de que es posible construir un país donde la justicia no sea una utopía, sino una realidad cotidiana. Y por eso les pido por última vez que si creen en este esfuerzo, si creen que vale la pena seguir luchando contra el crimen organizado, si creen que historias como esta merecen ser conocidas por todos los mexicanos, le den me gusta a este mensaje y lo compartan con todos sus contactos,

porque cada persona que se entera es una persona más que puede apoyar el trabajo de las instituciones, que puede denunciar cuando vea algo sospechoso, que puede solidarizarse con las víctimas, que puede exigir a sus autoridades locales que actúen con la misma determinación con la que nosotros estamos actuando a nivel federal. Esta historia aún no termina.

 Todavía nos falta encontrar al cerebro que escribió esos guiones. Todavía nos falta identificar a los funcionarios corruptos que facilitaron el desvío de recursos públicos para financiar estas campañas del terror. Todavía nos falta desmantelar completamente la red de empresas fachada que se usa para lavar el dinero del narco.

 Todavía nos falta mucho camino por recorrer, pero les puedo asegurar que no vamos a parar hasta que cada uno de los responsables esté tras las rejas enfrentando la justicia que merecen. Aquí les habla Omar García Harfuch y esto fue Expediente Arco, donde les conté con todo detalle cómo capturamos a una red completa de sicarios, productores de video y consultores políticos que trabajaban juntos para amenazar a una mujer valiente que se atrevió a denunciar la corrupción que facilitó el asesinato de su esposo.

Y les puedo prometer que seguiremos trabajando con la misma intensidad y dedicación hasta que México sea el país seguro que todos merecemos, hasta que ninguna Grecia Quiroz tenga que vivir con miedo, hasta que ningún funcionario honesto tenga que pagar con su vida el simple hecho de cumplir con su deber. Hasta luego, México.