Tu México, nuestro México es mucho más rico que el Japón. Para empezar es cinco veces más grande que el Japón. Señores, recuerden siempre que viven en uno de los países más ricos de la tierra, que ya quisieran otros países tener la décima parte de lo que tiene tu México. Un empresario japonés tomó el micrófono.
Nadie esperaba lo que estaba a punto de decir. Con voz firme y mirada tranquila, soltó una frase que paralizó a todos. México es el país más rico del mundo. Muchos rieron. Otros se miraron confundidos, pero él siguió hablando. Describió un país lleno de oro, talento y cultura que aún no sabe lo que vale.
Y antes de bajar del escenario lanzó una última frase que dejó la sala helada. El día que México despierte, el mundo no estará preparado. ¿Quién creen que sea más rico? ¿Japón o México? Japón es un país chiquito en el cual viven 127 millones de japonesitos. Pero, ¿saben qué? está catalogada como la potencia más poderosa del mundo.
Después de Estados Unidos y China, es Japón, la tercera potencia económica más fuerte del mundo. Tiene unas fabriquitas que espero conozcan. Se llaman Toyota, Nissami, Mitsubishi, Panason, ni Sonic. Sí, cualquiera de ellas, cualquiera de ellas en utilidades netas llegan a tener mejores utilidades que nuestro propio Pemex.
Pero a pesar de todo ello, a pesar de todo ello, tu México, nuestro México es mucho más rico que el Japón. Para empezar es cinco veces más grande que el Japón, señores. Del susuelo japonés no sale una sola gota de petróleo ni de goterito para los ojos. Y eso que tenemos los ojos chiquitos, caraj. Y México te regala cerca de 3 millones de barrilotes diarios a los mejores precios internacionales y te atreves a decir que tienes gente pobre.
Del susuelo japonés no sale acero, hierro ni cobre. Y sin tener esos minerales, señores, es el mayor productor de automóviles en el mundo, de infinidad de electrodomésticos y de artículos que se encuentran por todos lados. Nuestro México, tu México de sus entrañas te da cientos de toneladas de acero, de hierro, de cobre, de plata y hasta de oro.
Y dices que tienes gente pobre, Ocho mangos en Japón, señores, cuestan $100. Ocho mangos $100. Acá en Chiapas los mangos se pudren. Dices a los amigos chapanecos, “Oy, ¿por qué no recoges los mangos?” Te dicen, “¿Para qué?” “Pues para vender los amigos.” No, nadie compra, todos tienen. Y ocho mangos en Japón, $100. Cuando Japón está en invierno, diciembre, enero, febrero, marzo, bajo 2 m de nieve, señores, no se consigue un jitomate crudo, menos una papaya y un plátano.
Tu México, nuestro México, te lo da todos los días. Todos los días. Y quién le sabe agradecer a esta bendita tierra todo lo que México nos da. Somos pobres. El gobierno se todo. Nos merecemos que nos ayuden. ¿Y tú qué le has dado a tu México? Si quiere un sentimiento de agradecimiento por vivir en esta patria.

[Música] Por cada niño desnutrido que me presenten en México, yo les puedo presentar a 10 niños obesos. Primer lugar en obesidad. Pues, ¿dónde está la hambre? como que no le entiendo. Aún en su gente, México es mucho más rico que el Japón. No, no sé si alguien de aquí haya haya ido alguna vez al Japón que levante la mano. No hay nadie. Uy, que no gana un chingo.
Les aseguro que el que vaya a Japón no va a encontrar a ninguna parejita besuqueándose en la calle, menos cachondeándose. Y aquí en México, por donde quiera, ¿ves amor? donde quiera llegas aquí al al hotel Marquí y desde la entrada todo el mundo te sonríe, te saluda, se quieren tomar fotos contigo, te hacen sentir hasta Luis Miguel.
Car, en verdad me acuerdo la Navidad pasada, mi vecino que muy pocas veces puedo ver, ya con unas copitas encima, me agarró de la nuca, puso su frente con mi frente y me dijo, “Te amo, chino.” Digo, “Oiga, yo no soy chino, pero también lo amo.” [Música] Así, así de cariñoso. ¿Verdad? Así de cariñoso es tu país, tu México, tu gente.
Señores de Cherau tal vez no nos hayamos dado cuenta, pero tenemos la gran fortuna, la gran dicha de vivir en uno de los países más ricos de la tierra. ¿En dónde encuentran otro país como tu México donde por cientos de kilómetros puedas nadar todo el año? Nuestros amigos, los gringos, Florida y las pinches islitas de Hawaii.
Párenle porque en otros lados no hace mucho frío. [Música] De veras, ¿dónde encuentras otro país que te dé petróleo, minerales, fauna y flora como te da México? ¿Dónde encuentras otro país como tu México que tenga desiertos como tiene selvas? ¿Dónde encuentras otro país? que tenga ruinas prehispánicas, hermosos monumentos coloniales y esplendorosos edificios del siglo XXI.
¿En dónde, jóvenes? ¿En dónde encuentran otro país como tu México con esta gastronomía? La comida yucateca, la oaqueña, la poblana, la veracruzana, la norteña, la michoacana, la jaliciense, ¿en dónde, señores? ¿En dónde se encuentran? en otro país como tu México, donde puedas escuchar mariachis como guapangos o o tomar tequila como tepache, ¿sabes dónde? En tu México tienes la gran fortuna de vivir en uno de los países más ricos de la tierra.
Entonces, ¿por qué ocupamos los últimos lugares en muchas cosas, en tecnología, en educación, [Música] en economía? sin crecimientos. ¿Por qué? ¿Saben por qué? Porque no se enseña en los hogares, en las escuelas, ni en las empresas, que para triunfar tienes que entregar el alma, te tienes que entregar todo.
Quieres ir suavecito, light, con el menor esfuerzo posible y trabajar menos de 8 horas porque así lo dice la gente [Música] y de lunes a viernes nada más porque el sábado y el domingo juegan el América contra el Guadalajara. No, señores, la diferencia entre ser un ser ordinario y ser un ser extraordinario solo está en una palabra que se llama extra.
El extra que le des a la familia, el extra que le des al trabajo, el extra que le des a la sociedad, te hace extraordinario, porque de ordinario están llenos los panteones en mi México. Y esa es la diferencia. Y todos debemos de pensar muy sencillamente que para que le vaya me vaya bien a mí, para que le vaya bien a Chedraudi, señores, primero le tiene que ir bien a México.
Si a México le va bien, a todos nos va a ir bien. Si a México le va mal, a todos nos va a ir mal. ¿Cómo le puede ir bien a México? trabajando más, señores, estudiando más, ahorrando más, gastando menos, desperdiciando menos, aprovechando más las cosas, teniendo nuestro lugar de vivienda y de trabajo cada vez más limpio.
Y todos nos esforzamos en hacer este esfuerzo, recuerden siempre que viven en uno de los países más ricos de la tierra, que ya quisieran otros países tener la décima parte lo que tiene tu México. En verdad, la décima parte. [Música] Dejemos ya de causar lástimas, de ser pobres, de tener mentalidad de pobres.
Si México es de gente triunfadora, de nos toca jugar una eliminatoria contra Brasil, no, ya perdimos, no, ya nos golearon, no, ya nos chingaron, no suena ni el silvatazo y ya perdimos. ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible? Y aquí mientras más pobres, más la gente te ayuda más desde el gobierno, en lugar de educarnos. Entonces, todo el mundo corre para sentirse pobre y hacerse el pobre.
Soy madre soltera y estoy llena de hijos y me tienen que ayudar y mientras más hijos, más me ayudan. Pero, ¿cómo te portas condenada? Pues no, ¿verdad? De eso no te acuerdas, ¿verdad? Esa es la diferencia. [Música] Ahora, miren, yo he tenido la fortuna y la gran dicha de viajar por toda la República Mexicana y conocer casi todos los pueblos y ciudades de la de esta bendita tierra mexicana.
Y créanme, señores de Chad, que es lo que me asombra, lo que me llama la atención es que en la mayoría de sus pueblos los empresarios son de origen extranjero. Son árabes, libaneses, judíos, franceses, arme, turcos, chinos y hasta japoneses. Y los empleados somos los mexicanos.
Dijo, “¿Por qué no hay más más empresarios en mi México? ¿Por qué no? Y créanme, señores, que cualquiera de esos inmigrantes que llegaron a México, no crean ustedes que llegaron con títulos universitarios, no crean ustedes que llegaron con dinero, no hablaban ni el español como mis padres. Pero al pisar esta bendita tierra y al ver todas las oportunidades que México da, trabajaron 14, 16 horas diarias.
sábados y domingos y se volvieron empresarios. Es esa es la diferencia entre trabajar o no trabajar y tener gente espíritu de locha, espíritu de batalla, de levantarte y volverte a levantar. [Música] Miren, no sé si con razón o sin razón la sociedad mexicana le ha perdido todo respeto a los maestros de México.
Ahora cualquier señor en delantar se aparecen en la guardería, en el kinder o en la primaria y le gritonea a la maestra, la pone en ridículo ante la acción de padres de familia o va y la acusa ante la directora. Nuestras maestras están educando a mis nietos, a sus hijos con mucho miedo, con mucho temor.
Empiezan a decir, “Niño, no corras, no brinques, no saltes, no grites, no te quites el suéter, no te comas eso, no te pelees, no te enlodes, no te ensucies. Es una educación desde chiquitos. No hagas, no hagas, no hagas, no hagas, no hagas, no hagas.” salen de las universidades y ya no saben hacer nada porque les metieron tanto en sus genes desde pequeños, no hagas, no hagas.
Y además, niño, contesta bien, se dice, “Mande usted y en ninguna universidad enseñan para ser triunfador. No hagas, no hagas, no.” Y esto me hace recordar a tres elefantes del circo Ataide que se murieron quemados cuando yo era joven y eso me impactó mucho, pero me di cuenta que ese elefante había sido educado a estar amarrado una cuerda y anclado un stack.
El elefante por lógica, quería ser libre y estuvo luchando día y noche por safarse de esta cuerda. Pero en ese momento la cuerda fue más fuerte que él. Le lastimó la manita. Se la sangró, le sale costa, después le sale callo, pero no solo callo en la manita, lo triste es que sale callo en la cabezota. No puedo, no puedo.
Y así va creciendo, creyendo que no puedo. empieza a quemar el circo y no se atreven a salir de la línea imaginaria que les había lo habían educado desde pequeños los domadores y así como por eso es muy importante que poda que tengamos la la iniciativa ustedes en cada tienda, en cada en cada departamento, cómo componerlo más, cómo hacerlo mejor, cómo superarnos, ¿Cómo hacer que crezca como empresarios, como siéntanse dueños de Chui porque de ellos viven, vive su familia.
Trabajen siempre en pensando en una mejora, en una mejora diaria y verán que tenemos mucho, mucho por hacer. Ahora son 15 horas de vuelo desde México al Japón. Siempre van a llegar en la tarde o la anochecer o muy temprano, porque en Japón después de las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana sobre los cielos de Japón no vuela un solo avión, porque no con el ruidero del Jumbo Diet van a levantar los ancianos, a los bebitos que duermen en los pueblos, en las ciudades del Japón.
Siempre es el respeto a las mayorías, por lo tanto, van a llegar en la tarde al anochecer. Échense un buen baño, una buena cena y descansen, descansen de estas largas, largas 15 horas de vuelo. Pero a la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Me puedo subir arriba para porque no como que no los veo. Ahí tengo los ojos chiquitos, todavía no los veo. Así ya.
Este, si no se me duermen allá los de atrás, [Música] ¿eh? llegan eh, descansen de estas largas, largas 15 horas de vuelo, pero a la mañana siguiente yo quisiera que hicieran la siguiente prueba. Por favor, saquen su camisa o su blusa a lavar. Pero antes de sacarla a lavar, pónganle un billetote de $100, métanlo en la bolsa de lavandería y ustedes váyanse de turistas, váyanse de compras, váyanse a trabajar o estudiar a lo que hayan ido al Japón y cuando regresen en la noche van a encontrar una camisa perfectamente lavada y planchada y al lado de los
$100. Si no aparecen estos $100, yo en apuesta pública les pago 1000. Puedo hacer este tipo de apuestas porque conozco perfectamente bien la educación formativa que se da en ese pueblo. Cuando salgan a la calle van a ver estaciones del metro que alrededor de la estación hay cantidad de bicicletas y de motocicletas con que la gente va de su casa a la estación, deja su bici, deja su moto sin cadena, sin candados, sin llaves.
toma el tren, se va a trabajar 8, 10, 12 horas, regresa en la noche, agarra su bici, agarra su moto con la cual regresa a su casa. Si está lloviendo el municipio, bueno, la delegación de Benito Juárez, de la Iztapalapa o la de Hidalgo ponen al ponen alrededor de la estación cantidad de paraguas que la gente agarra, se va a su casa y al día siguiente regresa ese paraguas a la estación, tal y como se en la estación enhualcoyot, acá en la ciudad de México.
nos da risa, ¿verdad? Cuando nos deberíamos de preguntar, “Oye, ¿por qué lo podrán hacer los japoneses si son mucho más feos que nosotros? ¿Y por qué no lo podemos hacer nosotros?” ¿Saben ustedes por qué? Porque allá se educa bajo un principio. Si no es tuyo, debe ser de alguien. Si no son tus crayolas, niñito, deben ser de alguien.
Si no es tu baloncito, debe ser de alguien. Si si en en la universidad en el baño te encuentras un reloj, una cartera, un celular y no son tuyos, pues deben ser de alguien. Señores directivos de Chrudi, gerentes de Chrudi, si en la fiesta de fin de año se encuentran una señora y no es suya, pues debe ser de alguien, eh, usados.
Si yo me encuentro en el en el centro de cualquiera de las plazas donde están sus tiendas, una cartera, chin. Yo la vi primero, eh, yo la vi primero. Ve inmediatamente cuánta lana trae y me volteó hacia la iglesia. Ay, gracias, Diosito. ¿Cómo supiste que estaba tan Y tiene la credencial de, “Tómate la foto y la regresaste, Casuga.
Qué bruto eres. Pero cuando te educan bajo el principio de que si no es tuyo, debe ser de alguien, las cosas cambian y cambian rotundamente. Y ustedes no se imaginan lo que nuestros nuestras instituciones, su empresa, los bancos, las fábricas hacen las universidades. Tenemos que hacer gastos tontos en tener que poner policías, después policías que vigilen a esos policías en videocámaras, candados, cajas fuertes, simplemente porque no educamos desde un principio de que si no es tuyo debes ser de alguien. Tan sencillo como eso. Si no es tuyo, debe ser de alguien.
Es lógico, ¿no? No. Y y mire, pero esto no es no es esta educación no la dan en las escuelas, esta educación la dan en la sociedad en la sociedad japonesa. Espero que ustedes también nos ayuden a dar esta educación con sus hijos, porque si el niño regresa del kinder, mira mamita, mira mamita, esta pluma Power Ranger que tanto quería que me la encontré en el kinder y la mamá le dice, “Ay, qué suerte tuviste, hijito.
” Y el cabrón se va de suerte en suerte hasta que termine en almoloya. [Música] Cuando ahí la mamá le tuvo que haber dicho, “¿En dónde le encontraste, niñito?” “En el kinder, mamá.” Ahorita vamos al kinder caminando seis cuadras bajo el solazo de mediodía a dejar la pluma donde la encontró. ¿Quién hace esa educación en México? Nadie.
Pero eso sí queremos que los políticos sean honestos, que los dueños sean honestos, que los trabajadores sean honestos, que los empleados sean honestos, que el público sea honesto. ¿Y tú qué has hecho? ¿Tú qué has hecho porque tu país sea honesto? Primero cambia tú. Cambias tú y cambias toda la fórmula llamada México. Como en cualquier fórmula química cambias un elemento y se cambia toda la fórmula.
Por eso debemos de cambiar nosotros. Me va a decir, “Es que en México es muy difícil.” Les puedo poner el ejemplo de mis ejecutivos, de mis gerentes. Eh, les dijeron que yo soy estudié en la escuela bancaria y comercial que está aquí en Reforma con Insurgentes. Tenía clases de 7 de la mañana a 9 de la mañana, después de 6 de la tarde a 9 de la noche.
En las tardes cuando iba hacia la bancaria, en las en las en las avenidas, en los semáforos, en las esquinas, siempre vas a encontrar en las tardes a jovencitos que venden los periódicos de la tarde. Yo les compraba el extravaciones cuando estos valían 35 centavos y les pagaba con un billetote de 100 pes. Me decían, “Oiga, no tengo cambio, estoy empezando.” Le digo, “No te preocupes, 9:30, 10 de la noche que pase por de regreso por aquí.
me regresas el cambio y no va a haber ninguna bronca. Muchos no me regresaron el cambio, pero otros me dijeron, “Joven, todavía era joven, ¿verdad? Joven, aquí está su cambio.” Y esos cuates que me dijeron, “Joven, aquí está su cambio.” Actualmente son los ejecutivos de mis empresas.
tienen casa particular, coaches último modelo, mandan a sus hijos a las mejores universidades de México y todavía se dan el lujo de tener casas de campo en el estado de Morelos o en el Estado de México. Es por ello que yo me autoautorizo para poderme parar en un foro tan prestigiado como este para decirle, señores de Chidrawi, que que con México, con su gente se puede siempre y cuando les des educación formativa.
¿Para qué quieres tener en tu negocio un contador, un fiscalista, uno de recursos humanos, un ingeniero, un mecánico con dos maestrías? Pero que no es honesto, que no sabe trabajar en equipo, que no es puntual. Mientras más años lo tengas en tu negocio, más daño te va a ocasionar. Los valores no tienen título, no tienen maestrías, fíjese.
Pero, ¿saben qué? Lo que hace al individuo ser de calidad, es lo que hace una familia ser de calidad, es lo que hace una empresa ser de calidad, es lo que hace un país ser de calidad. Ustedes vieron, recordarán lo que hace 4 años le pasó al Japón esa olota del tsunami, una olota de 35 m de altura que arrasó todo el norte del Japón, que hizo mayores estragos materiales y humanos que que la bomba atómica de Hiroshima.
Vieron acaso al ejército japonés cuidando que no que los vecinos no estuvieran haciendo actos de rapiña? ¿Vieron acaso a los japoneses saqueando supermercados o o robando? No, cuando lo primero que hacen es abrir carreteras, después cuando empiezan a llegar los primeros productos, los supermercados en agradecimiento a esa localidad, a su gente, bajaban los precios al costo y no por más dinero que trajeras tú en tu cartera, comprabas medio supermercado para llevártelo solito a tu casa.
solo lo necesario para que nos alcance a todos. Cuando el supermercado estaba a rajatabla de clientes, se va la luz y los japoneses empiezan a regar a regresar la mercancía a los anaqueles y se salen con las manos vacías. Las termonucleares a punto de explotar, los jóvenes técnicos trabajando las 24 horas del día tratando de remediar el daño y ahí entran los jubilados diciendo, “Saquen ustedes a esos jóvenes.
Nosotros con nuestra experiencia y con nuestras vidas vamos a remediar el daño. A estos, señores, se llaman valores. El año pasado recordarán en Baja California Sur, en La Paz, en Cabo San Lucas y un año antes en Acapulco fuimos arrasados por dos grandes ciclones. Lo primero que ves es el ejército mexicano vigilando que los vecinos no estuvieran haciendo actos de trapiña.
¿Ves cómo están saqueando supermercados, llevándose computadoras, muebles de jardín, televisores, ves como sale un cuate corre y corre con una televisionzota de plasma del supermercado. Después, bueno, después ese ese güey está dos meses sin luz, pero bueno, ya tienen la tele. Cuando empiezan a llegar los primeros auxilios como llenas, peleándose, golpeándose, arrebatándose las cosas, señores.
Y esta noticia en 30 minutos se difunde por todo el mundo como la del Chapo, haciendo creer a medio mundo que somos pura gente de vivales, gente aprovechada [Música] y se nos olvida que la actitud de cada uno de nosotros representa a esta nación, a esta bandera, señores. [Música] La actitud, la sonrisa, la honestidad, el buen ser son los embajadores, ustedes, tú yo, de esta nación, por la cual debemos de cuidar, de enaltecer y hacer que la gente confíe en nuestro México.
Ahora, no sé si en sus en sus regiones donde están todas las tiendas Chido, hubo elecciones. Me imagino que sí. Por ello quiero plantearles tres problemas que tiene mi México y que si no lo sabemos resolver de raíz, nuestro México no va a poder salir adelante. El mayor problema que tiene mi México, señores, es que no somos autosuficientes en nuestros propios alimentos.
Somos grandes importadores de granos. El que les habla ha sido presidente de la Federación Panamericana de la Lechería y con tristeza les tengo que decir que somos el segundo país que más leche importa en el mundo. Después de China, México es el país que más leche en polvo importa en el mundo.
Pero también somos un país que se atreve a vender este tipo de aguas más caras que la leche. Al pobre campesino que se tiene que levantar en la madrugada a ordeñar y sacar los tambos a pie de carretera, pues ya no le conviene echarle agua a la leche porque le sale más cara el agua. Somos un país que quiere comprar a 850 12 pesos el kilo de tortilla, sin entender que se necesitan de 14 a 16 mazorcas para hacer 1 kg de tortilla.
¿Cuánto le estás pagando al pobre campesino? Estamos pagando una verdadera miseria, señores, y lo único que estamos haciendo es obligándolos a que tengan que abandonar su tierra, su gente, sus familias, sus hijos, sus tradiciones, sus comidas, irse a buscar trabajo al otro lado. Yo soy hijo de inmigrantes y sé lo difícil que es llegar a un país extraño, sin hablar el idioma, sin amigos y sin dinero, y tener que trabajar 14, 16 horas diarias, sábados y domingos para mandar dinero a los municipios más pobres que dejaste en la República Mexicana es de gente valiente.
Y gracias a estas remesas que actualmente ocupan el segundo lugar como ingresos para México, tal vez ya sea el primer lugar porque como está el petróleo pues y en Pérdidas Pemex, yo creo que sí son el primer lugar de remesas que llegan a nuestro México y gracias a estas remesas tenemos una estabilidad socioeconómica más o menos pasable.
Pero el problema, señores de Cheri, no es que tengamos que traer los granos y los alimentos que nos hagan falta. El gravísimo problema en que México se está metiendo día a día es que pónganse a pensar, ¿a quién obedece un perrito? ¿A quién obedece una mascota? ¿Saben a quién? Al que le da de comer. Y eso es perder libertad. libertad hecha en mi México por muchas batallas, por muchos héroes, por muchas vidas y que actualmente por estarle pagando una miseria al campesinado mexicano, estemos perdiendo esa libertad y no solo la libertad, sino hasta la dignidad como
nación, porque ahora nos pueden poner una bardota en la frontera. ¿Y qué dices, mexicano? Tienes que aguantarte tu rabia, tu coraje, tu orgullo, tu dignidad por hambre, señores. Como que no se vale. ¿Ustedes creen? ¿No creen que cualquier campesino mexicano quisiera vivir como viven todos los campesinos de los países prepundistas, de Estados Unidos, de Europa, de Japón? tener en su casa aire acondicionado, tener un congelador, tener un refrigerador, un microondas, una lavadora, una televisión de plasma, su carrito Nissan y poderse tomar de vez
en cuando un Yakuz. Pero el pobre se da cuenta que mientras más trabaja, mientras más siembra, más pierde en mi México. Y miren, señores, tal vez no nos hayamos dado cuenta, pero no crean que para que en tu país, para que en nuestro México haya tranquilidad, haya paz, sean necesarios esas gentes que ustedes ven en las carreteras de toda la provincia mexicana, esos militares en sus jeips con sus riflotes y enmascarados así todos que den paz y tranquilidad a una nación. ¿Saben ustedes quiénes son los que en verdad dan tranquilidad y paz en un país? Son
los campesinos. Son en verdad los porque hay un dicho muy mexicano que espero nunca se les olvide. A panza llena, corazón contento. A panza llena, corazón contento. Imagínense ustedes que toda la población de México por años comies satisfactor satisfactoria y sanamente y que además tuviéramos productos agrícolas que estuviésemos exportando en grandes cantidades, haciendo a los campesinos cada vez más ricos.
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