10 vehículos blindados abandonados, más de 30 armas de alto poder de comizadas, 2 horas de fuego intenso en la madrugada de Uruapan. Este viernes 15 de noviembre, la Secretaría de Marina esta uno de los golpes más contundentes contra el cártel Jalisco Nueva Generación desde que inició el plan Michoacán por la paz y la justicia.
En brechas de terracería a las afueras de Uruapan, elementos de la marina interceptan un convoy criminal que transita sin luces durante la madrugada, lo que comienza como un patrullaje de rutina, se transforma en un enfrentamiento de 2 horas que termina con el aseguramiento de un arsenal que evidencia la verdadera capacidad operativa del cártel más poderoso de México. 10 vehículos tipo monstruo.
Blindaje artesanal con placas de acero soldadas, ametralladoras montadas, tres fusiles Barret calibre 50, lanzagranadas y miles de cartuchos. Este no es un decomiso común, es la captura de una fuerza de combate completa del CJNG. Y el mismo día del operativo, Omar García Harfuch, el secretario de la defensa nacional y el secretario de Marina llegan personalmente a enviar un mensaje claro.
El gobierno federal ha decidido recuperar el control de esta región. Hoy vamos a analizar cómo se desarrolló este operativo nocturno. Vamos a entender por qué el aseguramiento de estos 10 vehículos blindados representa un golpe económico y operativo masivo para el CJNG. Y vamos a hablar de por qué Uruapan se ha convertido en el epicentro de una batalla que definirá el futuro de la seguridad en Michoacán.
Porque cuando aseguras la capacidad de combate de un cártel, no solo le quitas vehículos y armas, le quitas poder, le quitas proyección, le quitas el control. Para entender la magnitud de lo que ocurrió, necesitamos hablar de lo que realmente está en juego en Uruapan. Este operativo representa el golpe más contundente contra la estructura del CJNG en Michoacán desde que inició el plan Michoacán por la paz y la justicia.
10 vehículos blindados no son solo metal y llantas, son herramientas de combate que el CJNG utiliza para enfrentamientos territoriales, para escoltas de alto nivel, para intimidación. Cada una de estas unidades conocidas como monstruos está diseñada para resistir impactos de armas de calibre medio.

Perder 10 unidades en un solo operativo significa que el cártel pierde capacidad inmediata para sostener enfrentamientos, para moverse con seguridad, para proyectar poder. El impacto económico es brutal. Cada vehículo blindado cuesta entre 50,000 y $100,000. medio millón a millón de dólares solo en las unidades. El arsenal de comisado, más de 30 armas de alto poder, tres barret calibre 50, lanzagranadas, agrega varios cientos de miles más.
Pero más allá del dinero está el tiempo y los recursos para conseguir, modificar y equipar estos vehículos. Requiere talleres clandestinos, proveedores de blindaje, armeros. Es una inversión considerable que el CG acaba de perder en una sola noche. Y luego están las implicaciones estratégicas. Uruapan es una de las zonas más importantes de Michoacán por dos razones. Primera, el aguacate.
Uruapan es uno de los principales productores mundiales, miles de millones de pesos anuales. El CJNG ha encontrado en la extorsión a productores una fuente constante de ingresos. Las cuotas semanales pueden alcanzar decenas de miles de pesos. Quien controla Uruapan controla esa mina de oro. Segunda, las rutas.
Las carreteras conectan la costa michoacana con el interior del país. El puerto de Lázaro Cárdenas es fundamental para el ingreso de precursores químicos desde Asia. Controlar esos corredores es una ventaja competitiva crucial. Por eso el CNG mantiene presencia en 110 de los 113 municipios de Michoacán, por eso está dispuesto a invertir millones de dólares en vehículos blindados y arsenales masivos.
Este operativo ocurre apenas 4 días después de que iniciara el operativo Paricutín. 1980 elementos desplegados para recuperar el control de Michoacán. El convoy muy probablemente se dirigía a establecer posiciones defensivas antes de que la presión militar se intensificara. Pero lo que logra es evidenciar su presencia y perder una fuerza de combate completa.
Uruapan ha registrado más de 80 homicidios este año, 80 familias destruidas, 80 razones por las que el Estado debe recuperar el control. Ahora, déjenme explicarles exactamente cómo se desarrolló este operativo. Son las 4 de la mañana del viernes 15 de noviembre. La oscuridad total cubre las brechas de terracería en las afueras de Uruapan.
Elementos de la Secretaría de Marina realizan patrullajes de reconocimiento como parte del operativo Paricutín. Fuerzas especiales navales, entrenamiento de élite, equipamiento de punta. Los elementos transitan por caminos rurales cercanos a San Miguel Charaén cuando detectan algo inusual. Un convoy de vehículos que se desplaza sin luces por brechas de terracería en plena madrugada.
Los elementos deciden interceptar el convoy para realizar una revisión de rutina, procedimiento estándar, pero cuando se acercan, la respuesta no es la esperada. Los ocupantes responden con fuego de armas de alto calibre. No son ráfagas aisladas, es fuego sostenido, intenso. Las ametralladoras montadas comienzan a escupir balas.
Los fusiles AK47 y AR15 iluminan la oscuridad con sus fogonazos. Los elementos de la marina responden desde posiciones tácticas. Es un enfrentamiento entre fuerzas entrenadas. Los icarios tienen números y potencia de fuego, pero los elementos navales tienen entrenamiento superior, disciplina táctica y coordinación operativa.
El sonido de las detonaciones resuena por toda la región serrana. Las ráfagas rebotan entre las montañas. El eco multiplica el sonido. Testigos reportan que las detonaciones resuenan durante más de 2 horas consecutivas. 120 minutos de tracatera constante. Familias enteras se resguardan mientras la balacera se desarrolla a escasos kilómetros de sus hogares.
Cierran puertas, apagan luces. Son protocolos que ya conocen demasiado bien. Mientras el enfrentamiento continúa, los elementos de la Marina establecen un cerco táctico. No es solo una persecución, es una operación calculada para cortar todas las rutas de escape. Helicópteros artillados comienzan a sobrevolar la zona.
Aeronaves equipadas con sistemas de vigilancia nocturna pueden detectar movimientos en la oscuridad. Cada intento de dispersión es rastreado desde el aire. Los sicarios, tras verse superados, toman una decisión desesperada. abandonar los vehículos e intentar huir a pie hacia las zonas boscosas que conocen. Aproximadamente 40 elementos armados logran escapar a pie, pero dejan atrás millones de dólares en vehículos blindados y armamento, porque lo que quedó abandonado no era un simple convoy, era una fuerza de combate
completa del cártel Jalisco Nueva Generación. Cuando amanece, el hallazgo supera cualquier cálculo inicial. 10 vehículos blindados quedan abandonados, 10 unidades completas que representan una inversión masiva. Las unidades incluyen Suburban, RAM y Silverado, pero no son camionetas comunes, son máquinas de guerra transformadas para el combate.
Cada vehículo tiene blindaje artesanal con placas de acero soldadas, modificaciones que convierten una camioneta civil en un monstruo, vehículos diseñados para resistir impactos y seguir operando. Varios tienen ametralladoras montadas, no son vehículos de transporte, son plataformas móviles de fuego y luego está el arsenal.
Cuando los peritos comienzan a revisar, el inventario es impresionante. Más de 30 armas de alto poder, fusiles AK47 y AR15, las armas estándar de los grupos criminales en México. Pero ahí no termina la lista. Tres fusiles Barret calibre 50 de uso antimaterial. Un Barret calibre 50 no es un arma para enfrentamientos comunes.
Es un rifle de francotirador de largo alcance diseñado para uso militar contra vehículos ligeros. puede perforar blindaje ligero a distancias superiores a 10000 m. Que el CJNG tenga tres de estos rifles en un solo convoy nos dice que tienen acceso a armamento de nivel militar y que están preparándose para enfrentamientos de alta intensidad.
También se encuentran lanzagranadas, armas capaces de disparar proyectiles explosivos y miles de cartuchos de diferentes calibres. Suficiente munición para enfrentamientos prolongados. Este no es el arsenal de una célula promedio. Este es el arsenal de una fuerza de combate preparada para guerra territorial. El decomiso total supera fácilmente el millón de dólares.
Pero más allá del valor monetario está el valor operativo. Estos vehículos y armas no se reemplazan de un día para otro. Requieren talleres clandestinos, proveedores, armeros, rutas de tráfico, requieren tiempo, logística y una red de contactos que no se reconstruye fácilmente. Las fuerzas federales coordinan el traslado, gruvas especiales transportan las unidades blindadas.
El armamento es documentado pieza por pieza. Cada arma es evidencia que puede vincularse con otros casos. Durante las horas posteriores, la presencia militar se intensifica. Convoyes de la Marina y el ejército establecen retenes en los principales accesos. La carretera que conecta con Lombardía permanece cerrada durante horas.
San Miguel Charauén y poblados aledaños viven horas de tensión. Los comercios permanecen cerrados. El transporte público suspende operaciones. Es el precio que paga la población civil. Pero mientras la población se resguarda, algo más está ocurriendo a nivel estratégico, porque el mismo día del operativo, los máximos responsables de la seguridad nacional están llegando a Uruapan.
El mismo viernes, apenas horas después del enfrentamiento, tres figuras clave están llegando a Uruapan. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, el secretario de la defensa nacional y el secretario de Marina, los tres máximos responsables de la estrategia de seguridad del país.
Esta no es una visita de rutina, es una respuesta inmediata, es una declaración política. Es un mensaje estratégico tanto al crimen organizado como a la población de Michoacán. El despliegue de seguridad es considerable. Para acceder al aeropuerto es necesario pasar por cuatro filtros de seguridad, cuatro puntos de control donde se revisan vehículos y se verifican identidades.
Los funcionarios no llegan solo a supervisar, llegan a recorrer las calles, a revisar personalmente los retenes, a pasar revista a los elementos desplegados. El convoy oficial se detiene en varios retenes. García Harfuch y los secretarios saludan al personal, conocen de primera mano las condiciones operativas.
Este tipo de presencia hace una diferencia enorme en la moral de las fuerzas desplegadas. La presencia de los tres funcionarios envía múltiples mensajes. Al CJNG. Estamos aquí. Podemos operar en tu territorio. Podemos decomizarte una fuerza de combate completa. Nuestros funcionarios de más alto nivel pueden caminar por las Pontidos.
Calles del municipio que consideras tuyo. A la población no están solos. El gobierno federal no los ha abandonado. Esta no es una estrategia temporal. Es un compromiso sostenido. A las fuerzas federales su trabajo importa. Los resultados son reconocidos al más alto nivel. Los funcionarios se reúnen con la alcaldesa Grecia Quiroz.
Se entregan los resultados del operativo. Se discuten los próximos pasos. Se plantea cómo sostener la presión sin que el CJNG pueda recuperar posiciones. Porque ese es el desafío real. No es solo golpear al crimen organizado una vez, es mantener la presión constante, es evitar que se reagrupen y vuelvan a operar.
García Harfuch supervisa el traslado de los vehículos y el arsenal a instalaciones militares en Morelia, donde se realizarán peritajes exhaustivos, huellas dactilares, residuos de pólvora, sistemas de comunicación, todo puede aportar información de inteligencia. La visita incluye declaraciones a medios. García Harfuch es claro, el gobierno federal está comprometido con la pacificación de Michoacán.
El operativo Paricutín continuará. Los resultados del viernes son solo el inicio y ese mensaje no es retórica vacía, porque el operativo ocurre apenas 4 días después de que iniciara el operativo Paricutín. 4 días. Y ya se está logrando el golpe más contundente contra el CJNG. Pero para entender por qué el CJNG arriesga tanto en Uruapan, necesitamos entender qué hace a esta región tan valiosa.
Uruapan no es solo otro municipio, es el epicentro de una industria que mueve miles de millones de pesos anuales. Es un corredor estratégico y quien lo controla tiene acceso a flujos de dinero constantes y masivos. Empecemos por el aguacate. Uruapan es uno de los principales productores mundiales. Exportaciones que alcanzan miles de millones de dólares anuales.
Hectáreas de cultivos que generan empleos, riqueza y la tensión del crimen organizado. El CJNG ha encontrado en la extorsión a productores una fuente constante de ingresos que no depende del tráfico de drogas. Es dinero legal que pueden extraer mediante amenazas. Las cuotas semanales a los productores más grandes pueden alcanzar decenas de miles de pesos.
Multipliquen eso por cientos de productores y estamos hablando de millones mensuales sin mover un solo gramo de droga. Y quienes se niegan a pagar enfrentan consecuencias brutales, amenazas, destrucción de cultivos, incendios, secuestros. Por eso la mayoría simplemente pagan. Pero el aguacate es solo una parte, la otra parte son las rutas.
Las carreteras que atraviesan Uruapan conectan la costa michoacana con el interior del país y en la costa está el puerto de Lázaro Cárdenas, fundamental para el ingreso de precursores químicos desde Asia. Contenedores que llegan oficialmente con productos legales, pero que en realidad traen toneladas de sustancias químicas para producir fentanilo y metanfetamina.
Controlar los corredores que conectan ese puerto con laboratorios clandestinos es una ventaja competitiva crucial. Quien domina esas rutas puede mover precursores sin interferencia. Por eso el CJNG ha expandido su presencia hasta operar en 110 de los 113 municipios de Michoacán. No es presencia marginal, es dominio casi total del estado.
El operador regional clave es Ramón Álvarez Ayala, el runo. Su centro de operaciones está entre Apatingán y Uruapan y los 10 vehículos asegurados presuntamente forman parte de las células que responden directamente a él. Esto nos dice que el convoy no era una operación menor, era parte de la estructura de combate de uno de los liderazgos regionales más importantes del CJNG.
Durante 2025, Uruapan ha registrado más de 80 homicidios directamente vinculados a disputas criminales. 80 personas asesinadas, 80 familias destruidas, muchos relacionados con la disputa por el aguacate, productores que se negaron a pagar, trabajadores asesinados para enviar mensajes, líderes comunitarios que intentaron organizarse.
El convoy del viernes probablemente se dirigía a reforzar posiciones antes de que la presión del operativo paricutín se intensificara, pero al mover ese convoy masivo por brechas en la madrugada, evidenciaron su presencia y perdieron una inversión millonaria. Este error táctico nos dice que el operativo paricutín ya está teniendo impacto apenas días después de su inicio.
El CJNG está siendo forzado a moverse bajo presión y cuando eso pasa cometen errores. Y esas preguntas empezaron a responderse en la madrugada del viernes 15 de noviembre. 2 horas de enfrentamiento, 10 vehículos blindados de comisados, más de 30 armas aseguradas, 40 sicarios. que escapan, pero pierden toda su capacidad de combate.
Y lo más importante, esto ocurre apenas 4 días después de que iniciara el operativo Paricutín. Este operativo marca un punto de inflexión, no solo por lo que se decomisó, sino por lo que representa estratégicamente. El CJNG intentó responder al despliegue federal moviendo recursos. quiso enviar un mensaje, podemos seguir operando.
Pero el mensaje que terminó enviando fue completamente diferente. Lo que demostró es que la presión federal los está obligando a moverse, a tomar decisiones bajo presión, a cometer errores tácticos, como transitar con 10 blindadas por zonas donde hay patrullajes de élite. Y cuando un grupo criminal actúa bajo presión, es cuando comienza a perder el control.
El aseguramiento de estas 10 unidades es un golpe que el CJNG va a sentir durante meses. No es solo el dinero, es la capacidad operativa que pierden, es el tiempo que les tomará reconstruir y todo eso mientras continúa la presión federal, porque este operativo no es un evento aislado, es el inicio de una estrategia que contempla presión sostenida durante meses.
El operativo paricutín no es una operación de una semana, son 1980 elementos desplegados específicamente para Michoacán. Son patrullajes constantes. Son incursiones en áreas donde históricamente los grupos criminales han operado con libertad y la visita de García Harfuch y los secretarios el mismo día refuerza ese mensaje.
No es solo presencia militar, es compromiso político al más alto nivel, es voluntad sostenida de recuperar el control. Para el CJNG, este operativo es una advertencia. Si en solo 4 días ya perdieron 10 blindadas y un arsenal masivo, ¿qué pueden esperar en los próximos meses? Eh, el runo acaba de perder una parte significativa de su eh fuerza de combate y ahora tiene que explicarle a sus superiores cómo fue que un convoy de esa magnitud fue interceptado y desmantelado en una sola noche.
Para los habitantes de Uruapan, ver 10 vehículos decomizados, ver a los máximos responsables de seguridad caminando por sus calles, ver retenes federales, es una señal de que algo está cambiando. No es ingenuidad. Es esperanza cautelosa de que el Estado está respondiendo con la seriedad que la situación demanda.
Por eso la clave está en lo que viene después, en si la presión se sostiene, en si los golpes continúan con la misma intensidad, porque el CJNG no va a rendirse fácilmente, tiene demasiado en juego, demasiados millones en extorsiones, demasiado control sobre rutas estratégicas. El operativo del viernes 15 de noviembre no resuelve el problema del CJNG en Michoacán, pero marca el tono de lo que el gobierno federal está dispuesto a hacer y envía una señal clara de que la batalla por Michoacán ha comenzado en serio. Lo que ocurrió en la madrugada
del viernes es mucho más que un decomiso exitoso. es una declaración de intenciones, es un mensaje al crimen organizado y es eh una prueba de que cuando hay voluntad política y coordinación operativa se pueden lograr resultados contundentes. 10 vehículos blindados no son solo metal decomizado, son 10 menos que el CJNG puede usar para intimidar.
Es capacidad operativa que se le quita al cártel más poderoso de México en una sola noche. Como responsable de la seguridad, mi compromiso con Michoacán es absoluto. Este operativo es apenas el inicio. El operativo Paricutín continuará con toda su fuerza. Los operativos de alto impacto no van a cesar. Pero también tengo que ser honesto, la solución no es solo militar.
El plan Michoacán contempla tres ejes: seguridad y justicia. desarrollo económico y educación para la paz. Porque mientras los jóvenes no tengan oportunidades legítimas, mientras los productores sigan siendo extorsionados, el crimen organizado va a seguir encontrando formas de reclutar y operar.
El operativo del viernes nos da tiempo, nos da espacio para trabajar en esos otros frentes, porque cuando le quitas al CJNG 10 blindadas y un arsenal masivo, los obligas a replegarse. Y ese es el momento en que podemos avanzar con las otras partes de la estrategia. Para los habitantes de Uruapan, este operativo es una señal de esperanza, pero también es una responsabilidad para nosotros, porque ahora tenemos que demostrar que esto no fue un evento aislado, que la presión va a continuar y para el CJNG este operativo es una advertencia final. Pueden intentar
seguir operando, pueden intentar reemplazar lo que perdieron, pero cada vez que lo intenten vamos a estar ahí. Cada convoy será un riesgo. Cada operación puede terminar en otro de comiso. Uruapan merece paz. Los productores merecen trabajar sin extorsiones. Las familias merecen crear a sus hijos sin miedo.
Y esa paz la vamos a construir con operativos contundentes, con presencia sostenida y con una estrategia integral. Porque cuando aseguras la capacidad de combate de un cártel, no solo le quitas vehículos y armas, le quitas poder, le quitas proyección, le quitas el control y ese control lo vamos a devolver al Estado mexicano y a la población de Michoacán.
Pero este operativo es solo una pieza de una estrategia mucho más amplia. El operativo Paricutín contempla acciones coordinadas en múltiples municipios con objetivos específicos contra las estructuras del CJNG en todo el estado.
Porque la seguridad no se construye con un solo golpe, se construye con estrategia sostenida y visión de largo plazo. Y esa es la batalla que estamos librando en Michoacán. Yeah.
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