Cuatro helicópteros criminales fueron interceptados en pleno vuelo, dos derribados en combate aéreo y 47 sicarios murieron en un tiroteo de cuatro horas. Este domingo 17 de noviembre, la Armada de México lideró el primer combate aéreo contra el crimen organizado en la historia reciente de Michoacán.

Un enfrentamiento sin precedentes, que comenzó en el aire y terminó en tierra, tuvo un alto costo para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG): dos helicópteros se estrellaron y cuatro vehículos blindados que transportaban contrabando fueron decomisados.

Pero la cosa no quedó ahí. Apenas horas después, el operativo para capturar a un líder regional del CJNG conocido como “El Camaleón” desató una ola de violencia que paralizó 16 ciudades, quemó 25 vehículos, bloqueó 14 carreteras y dejó decenas de civiles muertos. Roxana, una mujer indígena de 21 años, quedó atrapada en el fuego cruzado.

Hoy analizaremos el primer combate aéreo contra los cárteles en Michoacán. Analizaremos por qué la pérdida de capacidad de combate aéreo fue un golpe tan devastador para el Cártel Jalisco Nueva Generación y examinaremos las consecuencias civiles de esta guerra, que duró solo seis días desde el inicio de la Operación Paricutín.

Al derribar el helicóptero del cártel más poderoso de México, no solo les privamos de movilidad, alcance y la capacidad de evadir el estado, sino que también dejamos a una mujer de 21 años muerta. Para comprender la gravedad de lo sucedido, es necesario analizar un hecho sin precedentes en Michoacán: un enfrentamiento aéreo entre fuerzas federales y el crimen organizado.

Este no fue un enfrentamiento cualquiera; fue una batalla aérea, donde helicópteros de combate derribaron helicópteros criminales, lo que demuestra el nivel de militarización de las operaciones del grupo, ya que perdieron dos helicópteros en el combate aéreo. No fueron confiscados tras ser abandonados, sino derribados en pleno vuelo.

Esto demuestra la pérdida de poder aéreo. Para un grupo criminal que opera en un territorio tan extenso, el poder aéreo es una herramienta estratégica importante. Les permite viajar por carretera, transportar drogas en grandes cantidades y realizar vuelos peligrosos. Cada helicóptero cuesta entre 500.000 y un millón de dólares, pero el verdadero costo es la cantidad de carga que transporta: una gran cantidad de sustancias peligrosas, algunas de las cuales pueden ser tan potentes que tan solo 2 mg pueden ser mortales.

 No solo le quita dinero al CJNG, salva vidas y luego está el arsenal, más de 60 armas de alto poder, 32 fusiles cuerno de chivo, 23 rifles ar 15, tres fusiles Barret calibre 50, cuatro lanzagranadas y más de 40,000 cartuchos. Este es el arsenal de una fuerza preparada para guerra territorial con armamento de nivel militar.

Y todo esto ocurre apenas 6 días después de que iniciara el operativo Paricutín. Ya se está logrando el golpe más devastador contra la capacidad aérea del CJNG en la historia de Michoacán, pero el CJNG respondió con violencia extrema. Cuando las fuerzas federales intentaron capturar al camaleón, el cártel desató narcobloqueos que paralizaron 16 municipios, 25 vehículos incendiados, 14 carreteras bloqueadas y en medio de esa violencia murió Roxana, una joven indígena de 21 años de Santa Fe de la Laguna que quedó atrapada en el fuego

cruzado cuando entró a Quiroga, recibió un impacto de bala en el estómago. fue trasladada a Morelia y tristemente perdió la vida. Esa es la realidad que no podemos perder de vista. Si este operativo fue un éxito sin precedentes, pero también hay una joven que ya no va a regresar a casa. Ahora, déjenme explicarles exactamente cómo se desarrolló el primer combate aéreo contra el narco.

 Son las 6:30 de la mañana del domingo 17 de noviembre. Un convoy de la Marina realiza labores de vigilancia en la carretera Uruapan Lombardía. Los elementos detectan algo inesperado. Actividad aérea no autorizada. Cuatro helicópteros sobrevuelan de manera errática sobre brechas de terracería cerca de Salvador Escalante. Los pilotos mantienen altitudes bajas intentando evitar ser detectados.

Cada helicóptero transporta entre 10 y 12 ocupantes fuertemente armados. Y las aeronaves han sido modificadas para montar ametralladoras en sus costados. No son helicópteros de transporte, son plataformas aéreas de combate. El comandante establece comunicación inmediata con la base en Morelia. En minutos se activa un protocolo de emergencia.

 Helicópteros artillados de la Marina reciben instrucciones de despegar. Los helicópteros criminales cometen un error fatal. En lugar de alejarse, los pilotos deciden descender para coordinarse con un convoy terrestre de cuatro vehículos blindados. Esa decisión les impide ganar altura para escapar cuando las aeronaves militares aparecen.

 Los helicópteros artillados de la marina establecen superioridad aérea absoluta en segundos. Los primeros plomazos resuenan exactamente a las 6:45 de la mañana. Los icarios abren fuego contra las posiciones terrestres. Las ráfagas de ametralladora rasgan el aire mientras los pilotos intentan maniobras evasivas, pero la diferencia en capacitación es enorme.

 Los helicópteros de la Marina responden con ráfagas precisas de ametralladora calibre 50, ráfagas calculadas contra blancos móviles en el aire. El primer helicóptero criminal recibe impactos directos en el fuselaje y el motor. Una columna de humo negro comienza a salir mientras pierde altitud. El piloto intenta un aterrizaje de emergencia, pero el helicóptero está demasiado dañado.

 La aeronave se estrella violentamente contra el terreno, levantando una nube masiva de polvo. El impacto es brutal, el fuselaje se deforma, las aspas del rotor se rompen y salen disparadas. Los ocupantes que sobreviven intentan abandonar los restos humeantes, pero el fuego cruzado los alcanza. Los elementos terrestres ya tienen posiciones establecidas, no hay escape.

El segundo helicóptero sufre un destino similar. La aeronave sobrecargada carece de maniobrabilidad para evadir el fuego militar. Intenta ganar altura desesperadamente, pero recibe una ráfaga que destruye el rotor de cola. Sin rotor de cola pierde completamente el control. La aeronave comienza a girar sin control.

 da vueltas cada vez más rápido, perdiendo altura hasta que se precipita contra una zona boscosa. El impacto es devastador. El combustible se incendia, una bola de fuego se eleva entre los árboles. Testigos reportaron que el sonido de las explosiones sacudió comunidades enteras. Las familias se refugiaron en el interior de sus viviendas.

 Son protocolos de supervivencia en medio de una guerra que no pidieron. Mientras el combate aéreo se desarrollaba, en tierra se estaba desarrollando otra batalla. El convoy terrestre de cuatro vehículos blindados intentaba escapar hacia zonas boscosas, pero los elementos de la marina ya habían establecido posiciones estratégicas bloqueando las vías de escape.

 Los vehículos blindados, troconas con placas de acero soldadas artesanalmente avanzaban a gran velocidad. Los sicarios disparaban constantemente hacia las posiciones federales. El primer vehículo recibió impactos concentrados en sus llantas. El blindaje protegía a los ocupantes, pero las ruedas eran el punto débil. Las llantas delanteras reventaron, el vehículo perdió control y terminó volcándose en una cuneta.

 La segunda camioneta intentó retroceder, pero un helicóptero artillado se posicionó directamente sobre ella. Desde esa posición elevada, el blindaje lateral resultaba inútil. Las ráfagas desde el aire perforaron el techo con precisión. El tercer y cuarto vehículo intentaron dispersarse, pero los elementos de la marina habían establecido un cerco más amplio de lo calculado.

 Cada brecha tenía una posición federal esperando. Para las 10:30 de la mañana, 4 horas después, finalmente cesó el fuego. El panorama era devastador. 47 sicarios perdieron la vida, la mayoría en los accidentes de los helicópteros. Ocho elementos fueron detenidos, todos con heridas. Cuando los elementos comenzaron a revisar los vehículos y los restos de los helicópteros, el hallazgo superó cualquier expectativa.

 El arsenal fue impresionante. Más de 60 armas, 32 fusiles cuerno de chivo, 23 rifles ar 15, tres Barret calibre 50, cuatro lanzagranadas y más de 40.000 cartuchos. Pero lo que realmente llamó la atención fue lo que encontraron en compartimentos ocultos. 356 kg de drogas, 212 kg de metanfetamina, 98 de cocaína y 46 de fentanilo.

 Ese cargamento iba camino hacia el norte, cruzaría la frontera y causaría muertes. Decomizarlo salvavidas, literalmente. La carretera UAPAN en Lombardía permaneció cerrada durante más de 6 horas. Cientos de vehículos formaron filas kilométricas. Sin embargo, la jornada violenta no terminó ahí.

 Apenas horas después, el CJNG desató una respuesta que paralizaría 16 municipios. Alrededor del mediodía, elementos de la Marina, Defensa Nacional y Guardia Nacional ingresaron en operativo masivo a Salvador Escalante. El objetivo, capturar a Ángel Chávez Ponce, alias el Camaleón, líder regional del CJNG. El camaleón no es un sicario común, es un individuo de entre 40 y 45 años que participó en las autodefensas al lado de Nicolás Sierra Santana.

 Después de que terminaron las autodefensas alrededor del 2015, se asentaron en Salvador Escalante, en Ístaro, y ahí se dedicaron a la extorsión de aguacateros. Según versiones de aguacateros, el camaleón llegaba a juntar hasta 50 millones de pesos cada 15 días, 100 millones al mes, 100 millones al año, solo de extorsión, solo cobrando cuotas a productores.

Estuvieron ahí cerca de 5 o 6 años hasta que en 2021 fueron sacados a sangre y fuego por pueblos unidos. Mataron a su hermano y él se refugió en Pinsándaro. Y ahora el camaleón pretende regresar. Esta es su nueva incursión a estas tierras donde se volvió multimillonario. Al sentirse cercado, el camaleón desata una ola de violencia que paralizó al Estado.

 Inician el robo de vehículos para prenderles fuego. La táctica es clara. generar caos en múltiples puntos para dispersar a las fuerzas federales. 16 municipios resultaron afectados, 14 carreteras bloqueadas, 25 vehículos quemados, balaceras en múltiples puntos. Los bloqueos se concentraron en la zona la custre Sinunsán, Quiroga, Erongaricuaro, Patscuaro, Santa Clara del Cobre y en el occidente Yurécuaro, Tanguato, Zamora, La Piedad, Vista Hermosa, Jacona, Cotija, Chavinda. El saldo fue trágico.

Las fuerzas federales abatieron a dos presuntos delincuentes, pero tristemente también murió Roxana. Roxana, una joven indígena de 21 años de Santa Fe de la Laguna. Ella no era delincuente, simplemente estaba en el lugar equivocado. Alrededor de la 1 de la tarde, Roxana iba entrando a Kiroga, en un lugar conocido como la Y, y quedó en medio de las balaceras, en medio del fuego cruzado.

 Recibió un impacto de bala en el estómago. Fue trasladada de emergencia a Morelia. Los médicos hicieron todo lo posible. Pero tristemente perdió la vida. 21 años, toda una vida por delante. Todo arrebatado en un instante por una bala perdida en medio de una guerra que ella no pidió. Sí, el operativo fue exitoso, pero también murió Roxana y no podemos catalogar su muerte como daño colateral y seguir adelante porque Roxana tenía nombre, tenía familia, tenía derecho a vivir sin que una guerra le quitara la vida.

Durante los operativos se detuvo a 12 personas y se aseguraron artefactos explosivos, armas, más de 800 cartuchos, vehículos con blindaje, drogas y equipo táctico. Pero no se capturó a el camaleón. Logró evadir la captura una vez más, lo que significa que la batalla por Salvador Escalante va a continuar. 4 horas de combate, dos helicópteros derribados, 47 sicarios abatidos, 356 kg de drogas decomizadas, más de 60 armas aseguradas.

Todo esto apenas 6 días después de que iniciara el operativo Paricutín. Este operativo marca un punto de inflexión histórico. El CJNG perdió capacidad aérea por primera vez. Dos helicópteros que les costaron millones. dos aeronaves que les permitían moverse con libertad, transportar drogas masivamente, proyectar poder y las perdieron en 4 horas.

 Eso no solo es un golpe económico, es un golpe psicológico, es un mensaje. Cuando los detectamos los derribamos, pero la respuesta del cártel nos dice todo. 16 municipios narcobloqueados, 25 vehículos incendiados. Es una respuesta de escala masiva, pero también desesperada, porque los narcobloqueos no recuperan los helicópteros perdidos.

 Y esa respuesta violenta tuvo un costo humano inaceptable. Roxana. Este operativo fue un éxito táctico sin precedentes, pero también murió una joven de 21 años y eso tiene que ser un llamado de atención sobre cómo estamos ejecutando esta estrategia. Porque si cada golpe contra el crimen organizado viene acompañado de narcobloqueos que paralizan municipios y ponen en riesgo a civiles, entonces necesitamos ajustar la estrategia.

 Cada operación debe contemplar protocolos para minimizar el riesgo a civiles. Cada enfrentamiento debe tener planes para evacuar zonas pobladas. Cada estrategia debe balancear la efectividad con la protección de inocentes, porque la legitimidad de una estrategia no solo se mide por cuántos sicarios abates, se mide por cuántas vidas civiles logras proteger.

 El operativo paricutín apenas lleva 6 días y ya ha logrado golpes sin precedentes. Eso demuestra que cuando hay voluntad política y coordinación operativa se pueden lograr resultados contundentes. Pero también hemos visto la capacidad del CJNG de responder con violencia que afecta a poblaciones enteras y en medio de esa escalada, Roxana perdió la vida.

El operativo del domingo demostró que el estado puede golpear duramente al CJ, que puede derribar sus helicópteros, que puede decomizar sus drogas, pero también demostró que esta guerra tiene un costo humano que no podemos ignorar. Lo que ocurrió el domingo es una historia de dos realidades que no podemos separar.

 Un éxito operativo sin precedentes y una joven de 21 años que ya no va a regresar a casa. Y ambas realidades son parte de la misma historia. No podemos celebrar el éxito sin reconocer el costo humano. Como responsable de la seguridad, mi compromiso es absoluto. El operativo Paricutín va a continuar. Los helicópteros criminales serán derribados.

 Los líderes regionales serán capturados. Porque no podemos permitir que el crimen organizado opere con helicópteros armados. No podemos permitir que transporten cientos de kilogramos de fentanilo. Pero también tengo que ser eh honesto sobre lo que necesitamos ajustar. Cada operativo debe contemplar protocolos para minimizar el riesgo a civiles.

 Cuando sabemos que vamos a ejecutar una captura, debemos anticipar narcobloqueos y debemos tener fuerzas preposicionadas para contenerlos rápidamente, porque Roxana no debió haber muerto y si no ajustamos nuestros protocolos va a haber más Roxanas y eso es inaceptable. El plan Michoacán contempla tres ejes: seguridad y justicia, desarrollo económico y educación para la paz.

 El operativo ejecutó el primer eje con efectividad devastadora, pero los otros dos ejes son igualmente importantes. El operativo del domingo nos dio tiempo, le quitó al CJNG capacitaria, drogas millonarias, arsenales masivos y ese es el momento en que debemos avanzar con las otras partes de la estrategia. Nuestro compromiso no puede ser solo operativo, tiene que ser integral, tiene que incluir protección a civiles como prioridad absoluta, tiene que incluir justicia para víctimas como Roxana.

 Y para el CJNG este operativo es una advertencia final. Pueden intentar seguir operando con helicópteros, pueden intentar responder con más narcobloqueos, pero cada vez que lo intenten vamos a estar ahí porque el Estado mexicano ha decidido que Michoacán es una prioridad y cuando hay voluntad política y coordinación operativa, los resultados se ven. El domingo lo demostró.

Derribamos sus helicópteros, decomizamos sus drogas, abatimos a sus sicarios, pero también perdimos a Roxana. Y eso no lo podemos olvidar porque su muerte nos recuerda por qué estamos luchando. No solo para golpear al crimen organizado, sino para que jóvenes como ella puedan vivir sin que una guerra les quite la vida.

 Porque cuando derriban helicópteros del cártel más poderoso de México, no solo le quitas movilidad, le quitas proyección. Pero cuando una joven de 21 años muere en el fuego cruzado, también perdemos nosotros. Y esa pérdida nos obliga a ser mejores, ajustar nuestros protocolos, a proteger a la población civil de Michoacán. Porque la seguridad no se construye solo con helicópteros derribados, se construye protegiendo a la población que está en medio de esta guerra.

 Y esa es la batalla más importante que debemos ganar. Yeah.