Omar Harfuch informa a Shane Baum sobre una traición dentro del partido y ella reacciona con firmeza. El sol apenas asomaba sobre el horizonte de Ciudad de México cuando el teléfono de Omar Harfuch sonó con insistencia. Eran las 5:30 de la mañana. El secretario de Seguridad y Protección Civil se incorporó de inmediato con ese instinto desarrollado tras años en las fuerzas federales.
La pantalla mostraba un número bloqueado. Harfuch respondió con voz firme. Señor secretario, necesito verlo de inmediato. Tengo información que no puede esperar, dijo una voz que reconoció al instante. Javier Mendoza, uno de sus agentes de mayor confianza en la división de inteligencia.
“¿Qué tan urgente?”, preguntó Harfuch mientras ya se ponía los pantalones. “Se trata de la operación en aduanas.” Alguien filtró la información. “Tenemos un traidor, señor.” La sangre de Harfuch se eló. La operación en aduanas representaba meses de trabajo encubierto para desmantelar una red de corrupción que involucraba a funcionarios de alto nivel.
Si había una filtración, no solo la operación estaba en riesgo, sino la vida de varios agentes. La cafetería de siempre, 20 minutos, ordenó antes de colgar. Se vistió rápidamente, colocándose el chaleco antibalas debajo de la camisa como rutina. Desde el atentado que casi le cuesta la vida en 2020, Harfuch no tomaba riesgos innecesarios.
Verificó su arma y salió por la puerta trasera de su casa, donde un vehículo sin identificaciones oficiales lo esperaba. Buenos días, jefe, saludó Roberto, su escolta principal. Nada bueno hasta ahora, Roberto”, respondió mientras subía al automóvil blindado. El tráfico matutino de la capital mexicana apenas comenzaba.
Las calles semivacías permitieron un trayecto rápido hasta una discreta cafetería en la colonia Roma. Harfuch entró por la puerta trasera escaneando instintivamente cada rincón del establecimiento. Javier Mendoza ya lo esperaba en una mesa al fondo con dos tazas de café humeantes. Su rostro mostraba preocupación y cansancio. ¿Qué tienes?, preguntó Harfuch sin rodeos mientras se sentaba.

Mendoza deslizó una tableta hacia él. La operación estaba programada para mañana. íbamos a detener simultáneamente a 16 funcionarios de aduanas en cinco puntos fronterizos. Anoche, 13 de ellos desaparecieron de sus puestos. Alguien les avisó. Harf revisó rápidamente los informes en la tableta. Efectivamente, la mayoría de los objetivos habían desaparecido sin dejar rastro.
¿Qué hay de los tres restantes? ¿No recibieron el aviso? O quizás decidieron quedarse. Están bajo vigilancia. ¿Quién tenía acceso a la información completa de la operación? Preguntó Harfuch, aunque ya sospechaba la respuesta. Solo cinco personas. Usted, yo, la presidenta Shinbaum, el fiscal general y el secretario de Hacienda, respondió Mendoza y el equipo técnico que preparó los detalles operativos. Por supuesto.
Harf guardó silencio mientras procesaba la información. La traición venía desde arriba, desde los círculos más cercanos al poder, quizás incluso desde dentro del partido. El movimiento de regeneración nacional, Morena, llevaba 5 años en el poder con López Obrador y ahora con Shimbaum, suficiente tiempo para que algunos comenzaran a ceder ante las tentaciones de la corrupción.
Necesito que investigues los movimientos financieros de todos los involucrados en la planificación”, ordenó finalmente. “Y quiero vigilancia sobre los tres objetivos que no huyeron. ¿Podrían intentar contactarlos?” “Ya lo estamos haciendo, señor”, aseguró Mendoza. “Pero hay algo más que debería ver.” Deslizó el dedo sobre la pantalla para mostrar una serie de transferencias bancarias a cuentas en las islas Caimán.
Las cantidades eran significativas. Encontramos estas transacciones vinculadas a una empresa fantasma que recibió fondos de las aduanas. Lo interesante es quién aparece como beneficiario final. El rostro de Harf se endureció al ver el nombre en la pantalla. Ricardo Monreal Ávila, uno de los líderes históricos de Morena y actual secretario de Gobernación, un hombre de la máxima confianza de la presidenta.
Necesitamos más que esto, murmuró Harfuch. Monreal tiene demasiado poder. Si nos equivocamos, hay más, interrumpió Mendoza. Interceptamos comunicaciones entre uno de sus asesores y los funcionarios que desaparecieron. les garantizó protección a cambio de silencio. Harfuch terminó su café de un trago. La situación era extremadamente delicada.
Acusar a un secretario de Estado de corrupción y traición al partido sin pruebas definitivas podría desatar una crisis política sin precedentes. Necesito que reúnas todo lo que tenemos, cada prueba, cada indicio y quiero total hermetismo. Ni una palabra de esto a nadie fuera de nuestro círculo inmediato”, ordenó Harfouch.
Tenemos 24 horas para construir un caso sólido antes de llevarlo a la presidenta. Mientras salían de la cafetería, Harf sintió el peso de lo que se avecinaba. No era solo una operación fallida o un caso de corrupción más. Era una traición desde el corazón mismo del gobierno, del proyecto político al que había dedicado años de su vida. Su teléfono vibró con un mensaje de texto.
La presidenta solicita su presencia en Palacio Nacional a las 10 c0 horas. Una reunión de gabinete de seguridad ya programada donde estaría Monreal. Prepara el equipo”, le dijo a Roberto mientras subían al auto. “Hoy vamos a cazar a un traidor.” La imponente fachada de Palacio Nacional se alzaba bajo el sol matutino cuando el vehículo de Harfuch atravesó la seguridad.
Los guardias saludaron con deferencia al secretario de seguridad mientras ingresaba al edificio histórico. En su mente repasaba cada detalle de la información recibida, cada posible escenario a enfrentar. El gabinete de seguridad ya estaba reunido cuando entró a la sala. Rostros familiares alrededor de la larga mesa. El general Luis Cresencio Sandoval, secretario de Defensa. Rosa Isela Rodríguez, secretaria de Seguridad Pública.
Alejandro Gerz Manero, fiscal general. y por supuesto Ricardo Monreal, secretario de Gobernación, quien controlaba la política interior del país. Secretario Harfuch, justo a tiempo saludó la presidenta Claudia Shane Baum con su habitual precisión académica. Estábamos por comenzar.
Harfuch observó cuidadosamente a Monreal mientras tomaba asiento. El político zacatecano mostraba su característica serenidad. con una leve sonrisa dibujada en el rostro. Nada en su comportamiento delaba nerviosismo o preocupación. “¿Cómo va la operación en aduanas?”, preguntó directamente Shainbaum, mirando a Harfuch. “Tengo entendido que mañana es el día.
” La sala quedó en silencio. Todos los ojos se posaron en el secretario de seguridad. Harfuch notó un leve cambio en la postura de Monreal, un casi imperceptible enderezamiento de su espalda. Me temo que tenemos un problema, señora presidenta, respondió Harfch con tono neutro. 13 de los 16 objetivos han desaparecido. La operación ha sido comprometida.
Un murmullo recorrió la mesa. La expresión de Shan Baum se endureció visiblemente. Comprometida. ¿Cómo es posible? Esta información era clasificada al más alto nivel”, cuestionó la presidenta. “Esa es precisamente la cuestión”, continuó Harfch midiendo cada palabra. Solo las personas en esta sala y un reducido equipo técnico conocían los detalles.
La filtración vino de adentro. Los ojos de Monreal se entrecerraron ligeramente, pero su expresión permaneció imperturbable. “Eso es una acusación muy seria, Omar. dijo con voz calmada. Estás sugiriendo que alguien del gabinete de seguridad traicionó la confianza de la presidenta. No estoy sugiriendo nada todavía, secretario Monreal, respondió Harfouch.
Simplemente estoy exponiendo hechos. La operación fue comprometida y los objetivos avisados con antelación. Eso indica una filtración desde los niveles más altos. La tensión en la sala era palpable. Shain Baum golpeó ligeramente la mesa con la palma de su mano, recuperando la atención de todos.
“Quiero un informe completo en dos horas”, ordenó cada detalle de quién sabía qué y cuándo, cada comunicación relacionada con esta operación. Y quiero saber exactamente cómo procederemos ahora. Señora presidenta, intervino Monreal con tono conciliador, sugiero que suspendamos temporalmente todas las operaciones relacionadas con aduanas hasta identificar la fuente de la filtración.
No podemos arriesgar más recursos en acciones comprometidas. Harfch notó la maniobra. Monreal intentaba ganar tiempo paralizar cualquier acción adicional que pudiera exponerlo. Con todo respeto, secretario, contraatacó Harf. Suspender las operaciones sería exactamente lo que quieren los involucrados.
Propongo intensificar la vigilancia sobre los tres funcionarios que no huyeron y seguir el rastro del dinero. Ya hemos identificado transferencias sospechosas a cuentas offshore. Los ojos de Monreal se clavaron en Harfuch. Un breve destello de alarma cruzó su mirada antes de recuperar la compostura. Transferencias a cuentas offshore.
Es la primera vez que escucho sobre esto”, comentó Monreal con fingida sorpresa. “¿Por qué no se ha compartido esa información con gobernación? Porque la obtuvimos esta madrugada”, respondió Harf sin apartar la mirada y estaba por incluirla en mi informe para esta reunión. Shainbaum observaba atentamente el intercambio entre ambos hombres.
Su intuición política, afinada durante años de batalla le indicaba que había más en juego de lo que se decía abiertamente. “Omar, Ricardo, necesito hablar con ustedes en privado después de la reunión”, decidió la presidenta. “Por ahora, continuemos con la agenda. La reunión prosiguió con otros temas de seguridad nacional, pero la tensión persistía. Harfch mantuvo su atención dividida entre los informes presentados.
y los gestos de Monreal, quien disimuladamente revisaba su teléfono bajo la mesa. Cuando la reunión concluyó, Harfush interceptó a su asistente en el pasillo. “Necesito que rastreen todas las comunicaciones salientes de esta sala durante la reunión”, murmuró, especialmente las de Monreal.
Mientras esperaba fuera del despacho presidencial, Harfuch recibió un mensaje encriptado de Mendoza. Encontramos al enlace. Asesor principal de M. Confirma transferencias. Tenemos audios. La puerta se abrió y Monreal salió con expresión serena. Al pasar junto a Jarfuch, se detuvo brevemente. Cuidado con las acusaciones precipitadas, Omar, dijo en voz baja.
Algunos secretarios han caído por menos que eso. Harfuch sostuvo su mirada. Y algunos han caído por exactamente esto, secretario. La asistente de la presidenta lo llamó al despacho. Claudia Shainbaum lo esperaba de pie junto a la ventana, observando la plaza de la Constitución. “Cierra la puerta, Omar”, ordenó sin voltear.
Cuando Harfuch cumplió, ella se giró para mirarlo directamente. “Ahora dime qué está pasando realmente y no te guardes nada.” Tenemos evidencia de que Ricardo Monreal está involucrado en la red de corrupción en aduanas”, respondió Harf sin rodeos. Transferencias millonarias a cuentas en las Islas Caimán, vinculadas a él, comunicaciones entre su asesor principal y los funcionarios que huyeron y datos que sugieren que ha estado protegiendo esta operación durante meses.
La expresión de Shane Baum no reveló sorpresa, solo una intensa concentración. Tienes pruebas que sostengan estas acusaciones en un tribunal, aún no suficientes para un caso penal completo, pero sí para iniciar una investigación formal y tengo agentes trabajando para obtener más en este momento. Shaba caminó hasta su escritorio y se sentó invitando a Harfo.
Ricardo ha sido parte fundamental de nuestro movimiento desde el principio”, dijo finalmente: “Un pilar del gobierno, acusarlo de traición tendría consecuencias políticas devastadoras”. “Lo sé”, respondió Harfch. “por eso quería hablar con usted en privado antes de proceder, pero la evidencia apunta claramente en su dirección.
¿Quién más conoce esta información? Solo mi equipo más cercano, menos de cinco personas. Shaba guardó silencio durante lo que pareció una eternidad. Sus ojos, agudos como los de una científica analizando datos, parecían evaluar cada variable, cada posible consecuencia. “Necesito ver toda la evidencia”, decidió finalmente. Esta noche en mi residencia privada.
Trae solo lo esencial y a nadie más que tú mismo. Utilizaremos la entrada de servicio. Harfuch asintió comprendiendo la gravedad del momento. No era solo un caso de corrupción, era una potencial fractura en las entrañas mismas del poder. Una cosa más, añadió Shinbaum antes de que se retirara.
Si Montreal realmente está involucrado, es posible que ya sepa que lo estamos investigando. Ten cuidado, Omar. Los traicionados se vuelven implacables cuando se sienten acorralados. Al salir del Palacio Nacional, Harfuch sintió una pesada sombra sobre sus hombros. La cacería apenas comenzaba y el depredador ahora sabía que estaba siendo casado.
La oficina de Omar Harfuch en el complejo de la Secretaría de Seguridad se convirtió en un centro de operaciones herméticas. Las persianas bajadas, los teléfonos desconectados y los inhibidores de señal activados garantizaban que nada de lo que se discutiera allí saldría sin su autorización. Reproduce el audio nuevamente”, ordenó a Mendoza, quien manipulaba el equipo de audio.
La voz de Carlos Beltrán, asesor principal de Monreal, emergió de los altavoces con inquietante claridad. “El secretario garantiza protección completa. Salgan del país esta noche y manténganse en el lugar acordado hasta recibir nuevas instrucciones. Los fondos ya fueron transferidos.” ¿Cuándo fue grabado esto?, preguntó Harfush.
Anoche a las 22:17 horas, respondió Mendoza. La llamada fue realizada desde un teléfono satelital, pero logramos interceptarla gracias al programa de vigilancia en los dispositivos de los objetivos. Arfouch estudió los documentos dispersos sobre la mesa.
Reportes financieros, transcripciones de llamadas, fotografías de reuniones clandestinas y diagramas que conectaban a Monreal con la red de corrupción en aduanas. El patrón era claro, pero necesitaban pruebas irrefutables. ¿Qué sabemos de la empresa en Islas Caimán? Preguntó a Teresa Ramírez, su especialista en delitos financieros. Amethist Holdings fue constituida hace 3 años, explicó Teresa señalando los documentos relevantes.
En apariencia es una firma de inversión inmobiliaria, pero no tiene operaciones reales. Es un cascarón. Lo interesante es la estructura de propiedad. Desplegó un diagrama complejo que mostraba una red de empresas interconectadas. Cinco niveles de compañías fantasma hasta llegar al beneficiario final. Una fundación controlada por la esposa de Monreal y su hijo mayor.
Han recibido más de 30 millones de dólares en los últimos 2 años, coincidiendo exactamente con los periodos de mayor movimiento en las aduanas. Necesitamos acceso a esas cuentas, murmuró Harfush. Tenemos contactos en la unidad de inteligencia financiera de Islas Caimán. Estamos trabajando en ello, aseguró Teresa.
Pero hay otra cosa que debería haber deslizó hacia él un informe sobre movimientos migratorios. Ayer por la noche, el hijo de Monreal tomó un vuelo privado a Panamá. No ha registrado su regreso. Está sacando a su familia, dedujo Harfush. Sabe que estamos cerca. La puerta se abrió y Roberto, su escolta, entró con urgencia.
Señor, acaban de informarme que hay movimientos extraños alrededor de su domicilio. Dos vehículos sin placas han pasado varias veces en la última hora. Harf recordó las palabras de Shanbaum. Los traicionados se vuelven implacables cuando se sienten acorralados.
Aumenta la seguridad en mi casa y en la de todos los miembros del equipo”, ordenó y prepara rutas alternativas para esta noche. Tengo que llevar todo esto a la presidenta sin ser detectado. Se dirigió a su equipo. A partir de ahora, asumimos que Monreal conoce nuestra investigación y tomará medidas. Necesito que aceleren la recopilación de evidencia, pero con extrema discreción. Cualquier movimiento en falso podría costar vidas.
Mientras reorganizaban el plan, el teléfono seguro de Harfuch vibró. Era un mensaje de un número desconocido. Plaza Garibaldi, una hora. Tengo lo que buscas. Ven solo. Harfuch mostró el mensaje a Mendoza. ¿Podemos rastrear el origen? Es un número desechable, respondió tras intentarlo. Imposible de rastrear.
Podría ser una trampa, advirtió Roberto, o podría ser alguien con información crucial, consideró Harfuch. Plaza Garibaldi está siempre llena de gente. Un lugar público reduce el riesgo. No irá solo, afirmó Roberto con determinación. Carfuch asintió. Prepara un equipo mínimo. Quiero que parezca un encuentro casual, no una operación. Una hora después, Harfuch caminaba entre mariachis y turistas en la famosa plaza.
Vestía ropa casual y gafas oscuras, intentando mezclarse con la multitud. Roberto y tres agentes más se habían distribuido estratégicamente, vigilando cada rincón. Un hombre de mediana edad, con sombrero y bigote espeso, se sentó en la misma mesa que Harfuch, sin mediar palabra.
pidió una cerveza al mesero y esperó a que se alejara. “Trabajé para Monreal durante 7 años”, dijo finalmente en voz baja. “Hasta ayer.” ¿Por qué hasta ayer? Preguntó Harfuch estudiando cuidadosamente al hombre. Porque ayer escuché cosas que ningún patriota debería ignorar, respondió el hombre. Monreal no solo está robando, está negociando con el cártel de Sinaloa, el control de las aduanas a cambio de financiamiento para un golpe interno contra Shain Baum.
Harf mantuvo su expresión impasible, aunque la información le había impactado. Necesito más que palabras. El hombre deslizó disimuladamente una pequeña unidad USB bajo la servilleta. Aquí hay copias de correos electrónicos, grabaciones de reuniones y documentos financieros. Suficiente para hundir no solo a Monreal, sino a toda la red.
¿Por qué me das esto? ¿Qué buscas a cambio? Protección, respondió sin rodeos. Monreal ya sabe que me llevé estos archivos. Ha ordenado mi eliminación. Necesito salir del país con mi familia y empezar de nuevo. ¿Cómo sé que esto es auténtico? El archivo está encriptado. La clave es Zacatecas Miriam Sensus 97, el año en que Monreal ganó la gubernatura con ayuda del narco. Comprueba su contenido.
Si lo consideras valioso, tengo a mi familia esperando en un hotel cerca del aeropuerto. Harfuch evaluó rápidamente la situación. Nombre: Eduardo Méndez. Fui jefe de operaciones especiales en la oficina de Monreal. Harfuch asintió levemente. Si la información es buena, tendrás lo que pides. Espera mi contacto. Méndez terminó su cerveza y se levantó. Tienes 6 horas. Después buscaré otra salida.
Se alejó entre la multitud, perdiéndose entre los grupos de mariachis. De regreso en su vehículo, Harf entregó la USB a Mendoza. Analiza esto inmediatamente. Máxima prioridad. Mientras regresaban a las oficinas, Harfush recibió una llamada de la asistente de la presidenta. La doctora Shane Baum solicita adelantar su reunión para dentro de una hora.
Ha surgido algo urgente. Estaré ahí, confirmó Harfuch, preguntándose si Monreal habría hecho algún movimiento inesperado. En el camino, Mendoza llamó con noticias. Señor, la información es auténtica y es mucho peor de lo que pensábamos. Monreal no solo está robando, está preparando un golpe de estado.
La respiración de Harfush se aceleró. explica. Los documentos muestran un plan para desestabilizar el gobierno en los próximos 3 meses, utilizando recursos del narcotráfico, pretenden provocar una crisis de seguridad nacional que obligue a Shainbaum a renunciar. Monreal tomaría el control como restaurador del orden.
¿Quién más está involucrado? preguntó Harfuch sintiendo que la conspiración era más amplia de lo imaginado. Hay nombres de tres secretarios de Estado, cinco gobernadores y varios legisladores. Es una red extensa. Harfuch guardó silencio mientras procesaba la magnitud del problema.
No era solo corrupción o traición partidista, era un intento de subvertir el orden constitucional. Prepara un informe completo. Voy a ver a la presidenta ahora mismo. Al llegar a la residencia oficial de Los Pinos, Harfush notó un incremento en la seguridad. Guardias adicionales, revisiones más exhaustivas. Algo había cambiado. La expresión de Claudia Shimbaum cuando lo recibió en su despacho privado, confirmó sus sospechas.
Sus ojos revelaban que ya sabía, al menos en parte, lo que estaba sucediendo. “Omar”, dijo con voz controlada, pero tensa, “Hace una hora recibí información de que estás construyendo un caso falso contra Ricardo Monreal por razones personales. ¿Qué tienes que decir al respecto? Harfuch comprendió que el contraataque de Monreal había comenzado.
La partida de ajedrez entraba en su fase más peligrosa. ¿De dónde vino esa información, señora presidenta?, preguntó Harfudch manteniendo la compostura. Claudia Shainbaum lo observó con intensidad, como evaluando cada microexpresión en su rostro. El fiscal general me contactó directamente, dice tener evidencia de que has fabricado pruebas contra Monreal debido a diferencias personales sobre el manejo de la seguridad nacional. Harf procesó rápidamente esta información.
Alejandro Hertz Manero, el fiscal general, era un aliado histórico de Monreal. La maniobra era predecible. Con todo respeto, señora presidenta, eso es precisamente lo que esperaría que Monreal hiciera, intentar desacreditar la investigación antes de que podamos presentarle las pruebas completas”, respondió Harfuch.
Colocó sobre el escritorio una tableta encriptada. Lo que estoy por mostrarle no son fabricaciones, son documentos auténticos, comunicaciones interceptadas legalmente y registros financieros verificables. Shain Baum tomó la tableta con cautela. Procede. Durante los siguientes 40 minutos, Harfuch expuso metódicamente cada pieza de evidencia. las transferencias a Islas Caimán, las comunicaciones con funcionarios corruptos, las reuniones secretas con emisarios del narcotráfico y finalmente los documentos obtenidos de Eduardo Méndez que detallaban el plan de desestabilización.
Esto va más allá de la corrupción, concluyó Harfch. Es un intento de golpe de estado disfrazado de crisis de seguridad. Monreal pretende provocar una ola de violencia controlada que justifique su intervención como salvador del país. Shain Baum había escuchado todo sin interrumpir, su expresión volviéndose gradualmente más severa.
Cuando finalmente habló, su voz era fría y precisa. Si esto es cierto, estamos frente a la mayor crisis política desde la revolución”, dijo. Y si no lo es, sería el mayor caso de fabricación de evidencia en la historia reciente. Cada documento, cada audio, cada transferencia puede ser verificada de forma independiente, aseguró Harfuch. Y hay algo más que debe saber.
Tenemos a Eduardo Méndez, el exjefe de operaciones de Monreal, dispuesto a testificar. está solicitando protección a cambio de su cooperación. Shinbaum se levantó y caminó hacia la ventana dándole la espalda. El silencio se prolongó mientras ella consideraba todas las implicaciones. ¿Quién más sabe sobre esto?, preguntó finalmente, “Mi equipo inmediato, menos de 10 personas y en el lado de Monreal, por su reacción asumimos que sabe que lo estamos investigando, pero no conoce el alcance de lo que hemos descubierto.
Shane Baum se giró para enfrentarlo. La acusación que acabas de hacer cambiaría el rumbo de este gobierno y del país entero. Necesito estar absolutamente segura antes de actuar. Lo entiendo perfectamente. Quiero que el fiscal general venga inmediatamente, decidió Shabom.
Quiero escuchar sus acusaciones contra ti directamente y confrontarlo con esta evidencia. Con todo respeto, señora presidenta, eso podría comprometer toda la investigación. Objetó Harfuch. Gertz Manero podría estar involucrado. Al menos parece estar protegiendo a Monreal. Shain Baum consideró el argumento. ¿Qué sugieres entonces? Necesitamos actuar con rapidez y sigilo.
Propongo que autorice una operación especial para asegurar a Eduardo Méndez y su familia como testigos protegidos. Simultáneamente podemos congelar las cuentas vinculadas a la red y preparar órdenes de apreensón para los principales involucrados, incluyendo a un secretario de Estado, al fiscal general si resulta implicado. ¿Tienes idea de la magnitud política de lo que propones? Jis cuestionó Shane Baum.
Sí, señora presidenta, pero la alternativa es permitir que continúe un plan para derrocar su gobierno. El costo político de la inacción sería infinitamente mayor. Shane Baum volvió a su escritorio y presionó el intercomunicador. Cancela todas mis reuniones para esta noche y mañana temprano. No estoy disponible para nadie. Luego se dirigió a Harf.
Tienes 12 horas para asegurar a Méndez y obtener su declaración formal. Quiero pruebas adicionales, independientes de lo que él proporcione. Si voy a enfrentar a medio gabinete con acusaciones de traición, necesito un caso blindado. ¿Entendido? Asintió Harfush. Una cosa más, añadió Shanbom. A partir de este momento, solo confío en ti y en la secretaria de Defensa para garantizar mi seguridad. Coordínate con ella, pero con absoluta discreción.
Si realmente hay un plan de golpe en marcha, no sabemos quién más podría estar involucrado. Cuando Harfuch salía del despacho, Shain Baum lo detuvo. Omar, si estás equivocado en esto, será el fin de tu carrera. Y si estás en lo correcto, podrías haber salvado nuestra democracia.
No estoy equivocado, señora presidenta, respondió con firmeza, y le prometo que esta traición no quedará impune. De regreso en su vehículo, Harf contactó inmediatamente a Mendoza. Necesito un equipo de extracción para Méndez y su familia. Máxima discreción y quiero vigilancia total sobre Monreal y Gertz. Cada movimiento, cada llamada. ¿Cuál es el nivel de autorización? Preguntó Mendoza.
Verde presidencial, respondió Harfuch utilizando el código para las operaciones de máxima prioridad autorizadas directamente por la presidencia. Mientras su vehículo avanzaba por las calles nocturnas de Ciudad de México, Harfuch notó un auto negro siguiéndolos a distancia prudente. “Roberto, tenemos compañía”, alertó a su escolta. “Lo vi”, confirmó Roberto.
“Procedemos con evasión.” “No quiero saber quiénes son. toma la ruta alternativa 3 y prepara el punto de intercepción en Polanco. El vehículo de Harfuch giró repentinamente en una calle lateral acelerando. El auto negro lo siguió ahora sin disimulo. Tras varios giros calculados, llegaron a una calle semidesierta donde tres vehículos de la Policía Federal esperaban en posición de emboscada.
Cuando el autopeguidor apareció, fue inmediatamente bloqueado y rodeado. Cuatro agentes armados obligaron a sus ocupantes a salir con las manos en alto. Harf se aproximó mientras los agentes controlaban la situación. En el vehículo había tres hombres, dos con apariencia de guardaespaldas y un tercero que Harfuch reconoció inmediatamente como Gustavo Sánchez, director de inteligencia de la Fiscalía General.
Secretario Harfuch saludó Sánchez con falsa cordialidad. Parece que ha habido un malentendido. Un malentendido que implica seguir al secretario de seguridad nacional sin identificación oficial, cuestionó Harfuch. ¿Bajo qué autoridad actúa, director Sánchez? Operación confidencial autorizada por el fiscal general, respondió Sánchez mostrando una orden que sacó de su chaqueta. Harfuch examinó el documento.
Esta orden no especifica vigilancia sobre mi persona. De hecho, ni siquiera menciona mi nombre. Es una investigación amplia sobre posibles filtraciones en el gabinete de seguridad, se justificó Sánchez. Harfuch le devolvió el documento. Queda detenido por obstrucción a la seguridad nacional y vigilancia ilegal a un funcionario federal.
Sus hombres serán procesados como cómplices. No puede hacer eso, protestó Sánchez. El fiscal general El fiscal general explicará sus acciones ante la presidenta. Interrumpió Harfuch. Mientras tanto, disfrute su estancia en nuestras instalaciones. Mientras los agentes se llevaban a Sánchez y sus acompañantes, Harfuch recibió una llamada de Mendoza.
Tenemos un problema con Méndez. ha desaparecido del hotel. Su familia también. Hay signos de lucha en la habitación. El rostro de Harfuch se endureció. La operación se complicaba por momentos. Si Méndez había sido capturado o eliminado por los hombres de Monreal, perdían a su testigo clave.
¿Alguna pista sobre dónde podrían haberlo llevado. Estamos revisando las cámaras de seguridad del hotel y alrededores, pero hay algo más. Encontramos un teléfono desechable bajo la cama. El último mensaje saliente dice: “Plan B, Tlahoak. Esperaré 3 horas. Tlahoac, uno de los puntos más conflictivos de la capital, territorio disputado por varios grupos criminales.
Un lugar donde tanto la policía como los sicarios podrían operar sin llamar demasiado la atención. envía un equipo de reconocimiento a Tlawak, discreto, sin uniformes ni vehículos oficiales. Si Méndez está allí, necesitamos encontrarlo antes que Monreal. La noche apenas comenzaba y la cuenta regresiva establecida por Shaineba seguía corriendo.
12 horas para asegurar las pruebas que podrían desmantelar una conspiración desde el corazón mismo del Estado mexicano. La zona de Tláak se extendía bajo un manto de neblina nocturna cuando el equipo de reconocimiento de Harfuch se desplegó en pequeños grupos. Las calles estrechas, los negocios con cortinas metálicas cerradas y la escasa iluminación creaban un ambiente perfecto para operaciones clandestinas.
Jarfouch, vestido con ropa oscura y sin identificaciones oficiales, coordinaba personalmente la búsqueda desde un vehículo no oficial estacionado cerca de la avenida principal. Sector 4 despejado. Informó uno de los agentes por el canal encriptado. Ninguna señal del objetivo. Continúen hacia el mercado, ordenó Harfch. Enfóquense en bodegas y locales cerrados. La búsqueda se extendió por más de una hora sin resultados.
La tensión aumentaba con cada minuto que pasaba. Si no encontraban a Méndez, pronto, podrían perder su oportunidad de construir un caso sólido contra Monreal. El teléfono seguro de Harfush vibró. Era un mensaje de texto de un número desconocido. Cantina el mariachi. Mesa del fondo. Solo tú. Tengo una posible ubicación. Informó a su equipo.
Mantén la vigilancia perimetral, Roberto. Voy a entrar solo. No recomiendo eso, señor, objetó Roberto. Es nuestra única opción, respondió Harfuch. Si Méndez está realmente allí y ve más agentes, podría asustarse y huir. No podemos arriesgarnos.
La cantina El mariachi era un establecimiento destartalado con música norteña sonando a bajo volumen. Media docena de clientes bebían en silencio, evitando cruzar miradas. Harfuch atravesó el local escaneando discretamente cada rincón hasta llegar a la mesa del fondo donde un hombre con gorra y chaqueta gastada bebía tequila. “Siéntese, secretario”, dijo el hombre sin levantar la vista. “Y no mire directamente hacia mí. Las paredes tienen ojos.
” Harfuch tomó asiento de espaldas a la entrada, como le indicó el hombre. Era Eduardo Méndez, aunque se veía considerablemente más nervioso que en su encuentro en la plaza Garibaldi. Pensé que te habían atrapado”, comentó Harfuch en voz baja. “Encontramos signos de lucha en tu hotel.
Llegaron 10 minutos después de que salimos”, explicó Méndez. Eran profesionales, militares o exmilitares por cómo operaban. Alcancé a ver sus movimientos desde el edificio de enfrente. Tu familia está a salvo por ahora. Los envié a un lugar seguro con un amigo, pero no durarán mucho tiempo escondidos. Monreal tiene ojos en todas partes.
Te sacaremos del país esta misma noche, aseguró Harfuch. Pero necesito tu declaración formal primero. Méndez tomó un trago largo de tequila. Las cosas han cambiado desde nuestro encuentro. El plan se ha acelerado. ¿Qué quieres decir? Monreal sabe que lo están investigando. Ha adelantado el cronograma del golpe. Ya no esperarán tres meses para crear la crisis de seguridad.
¿Cuándo?, preguntó Harfch sintiendo un escalofrío recorrer su espalda. Mañana, respondió Méndez. Han coordinado una serie de atentados simultáneos en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Bombas en lugares públicos. asesinatos de funcionarios clave y un gran operativo en Palacio Nacional.
Palacio Nacional. ¿Van a atacar directamente a la presidenta? preguntó Harfuch incrédulo. No exactamente, el plan es más sofisticado. Crearán una emergencia que justifique la evacuación de la presidenta. Durante el traslado, el convoy será emboscado. Monreal aparecerá como el único capaz de restablecer el orden. Harfuch procesó rápidamente la información.
Si era cierta, tenían menos de 24 horas para desarticular una conspiración masiva. Necesito pruebas, Méndez, algo que confirme lo que estás diciendo. Méndez sacó disimuladamente un pequeño dispositivo del bolsillo de su chaqueta. Aquí está la ubicación exacta donde se reunirán los operativos esta noche para recibir las instrucciones finales.
Un almacén abandonado en Istapalapa también contiene la identidad de todos los involucrados, incluyendo tres generales de alto rango. Harfuch tomó el dispositivo. Vamos a sacarte de aquí ahora mismo. Hay algo más que debes saber, añadió Méndez inclinándose hacia adelante. La operación tiene un nombre clave, águila caída.
Y hay alguien más involucrado, alguien que no esperaría. Un disparo resonó en el local interrumpiendo sus palabras. El impacto alcanzó a Méndez en la espalda, haciéndolo desplomarse sobre la mesa. Harfuch reaccionó instintivamente, arrojándose al suelo mientras desenfundaba su arma. Dos hombres en la entrada habían abierto fuego.
Los pocos clientes corrieron hacia las salidas traseras en medio del caos. Herfuch disparó desde su posición, alcanzando a uno de los atacantes en la pierna. Roberto y dos agentes más irrumpieron en el local, respondiendo al tiroteo. “Cubran al secretario”, ordenó Roberto mientras intercambiaban disparos con el segundo atacante, quien finalmente cayó abatido.
Harf se acercó a Méndez, quien yacía inmóvil sobre un charco de sangre que se expandía rápidamente. Comprobó su pulso, débil, pero aún vivo. Necesitamos evacuarlo inmediatamente”, indicó a su equipo. “Y capturen vivo al atacante herido.” Mientras los agentes aseguraban el perímetro y solicitaban apoyo médico, Harfuch examinó el dispositivo que Méndez le había entregado. Era una memoria USB con protección biométrica.
Necesitarían la huella digital de Méndez para acceder a su contenido. Mantengan presión sobre la herida”, ordenó a uno de sus agentes mientras colocaba el pulgar de Méndez sobre el sensor del dispositivo. La luz cambió de roja a verde, indicando acceso concedido. El atacante herido fue asegurado e identificado preliminarmente como exmiembro de las fuerzas especiales, actualmente empleado por una empresa de seguridad privada vinculada a un senador aliado de Monreal. Cuando la ambulancia llegó, Harfush dio instrucciones
precisas. Lleven al herido a nuestras instalaciones en constituyentes, no a un hospital público, y establezcan un perímetro de seguridad de nivel alfa. Harfuch acompañó a Méndez en la ambulancia. Durante el trayecto, el hombre recuperó brevemente la consciencia. Águila caída! Murmuró con dificultad. La secretaria Rosa y Cela está con ellos.
Sus palabras enviaron una nueva oleada de shock a través de Harfuch. Rosa Isela Rodríguez, secretaria de seguridad pública, era considerada una de las funcionarias más leales a Shaba. Si ella estaba involucrada, la conspiración era aún más amplia de lo imaginado. ¿Estás seguro?, preguntó Harf inclinándose sobre Méndez. La vi en las reuniones.
Ella coordina la seguridad del golpe, respondió antes de perder nuevamente el conocimiento. Al llegar a la instalación médica segura, Méndez fue llevado inmediatamente a cirugía. El pronóstico era reservado. La bala había impactado peligrosamente cerca de la columna vertebral. Harf se dirigió a la sala de operaciones establecida en el mismo complejo, conectó el dispositivo USB a una computadora aislada y comenzó a revisar su contenido.
Los archivos confirmaban todo lo que Méndez había dicho, planes detallados para los atentados, listas de participantes, comunicaciones encriptadas y lo más alarmante, un documento firmado por Rosa y Cela Rodríguez, autorizando movimientos especiales de personal para el día siguiente. Necesitaba hablar con la presidenta inmediatamente, pero hacerlo por canales regulares podría alertar a los conspiradores.
Utilizó un protocolo de emergencia raramente activado, comunicación directa a través de un enlace militar independiente. Solicito azul directo con águila principal. Indicó al operador militar. Autorización Harfuch. Código 479321. Minutos después, la voz de Shainbaum sonó en el auricular seguro. Habla águila principal. Señora presidenta, tenemos una situación crítica de seguridad nacional, informó Harfuch. La conspiración es real y está en marcha.
planean ejecutar el golpe mañana mismo con atentados coordinados en tres ciudades. Explicó rápidamente los detalles descubiertos, incluyendo la presunta participación de Rosa y Cela Rodríguez. El silencio al otro lado de la línea fue breve pero denso. “Tienes evidencia tangible sobre Rosa y Cela”, preguntó finalmente Shanbaum.
un documento firmado por ella y el testimonio de Méndez, quien actualmente está en cirugía tras un intento de asesinato. “Esto es inconcebible”, murmuró Shainbaum. “¿Cuáles son tus recomendaciones inmediatas?” Necesitamos implementar el protocolo escudo azteca”, respondió Harfch, refiriéndose al plan de contingencia para amenazas extremas contra el Estado mexicano.
Eso nos permitirá movilizar unidades especiales sin pasar por los canales regulares que podrían estar comprometidos. Eso requeriría declarar una emergencia nacional sin explicar públicamente los motivos reales, observó Shanbaum. Es nuestra mejor opción para neutralizar la amenaza sin provocar pánico.
Podemos atribuirlo a una amenaza terrorista internacional detectada por inteligencia. Tras un breve silencio, Shan Baum tomó su decisión. Implementa escudo azteca. Quiero a Rosa y Cela bajo vigilancia discreta, pero constante. No la detengas todavía. Necesitamos ver con quién se comunica. Y Omar, ten cuidado.
Si tres secretarios de Estado están involucrados, nadie está completamente a salvo. ¿Entendido, señora presidenta? Recomiendo que refuerce su seguridad personal con elementos de absoluta confianza. Ya lo he hecho, respondió Shanbaum. Te veré en la reunión de emergencia en dos horas. Cuando la comunicación terminó, Harfuch miró el reloj. 2:17 de la madrugada, menos de 24 horas.
para desarticular un golpe de estado. La noche más larga de su carrera apenas comenzaba. El amanecer encontró a Ciudad de México envuelta en una extraña calma. En las calles la rutina matutina se desarrollaba con normalidad. Trabajadores dirigiéndose a sus empleos, estudiantes a sus escuelas, vendedores ambulantes instalando sus puestos.
Nadie podía imaginar que bajo esa aparente normalidad, dos fuerzas se preparaban para un enfrentamiento que definiría el futuro del país. En el búnker subterráneo del campo militar número un, la presidenta Claudia Shainbaum presidía una reunión del reducido círculo de confianza que había convocado bajo el protocolo Escudo Azteca. Solo cinco personas estaban presentes.
Arfuch, la secretaria de defensa general, Laura Hernández, el director del Centro Nacional de Inteligencia Ernesto Galván, el jefe del Estado Mayor Presidencial, coronel Santiago Durán y la propia Shainbaum. Notablemente ausentes estaban el fiscal general, el secretario de Gobernación, Monreal y la secretaria de seguridad pública, Rosa Cela Rodríguez.
La situación es clara, expuso Harfuch señalando los documentos y mapas desplegados sobre la mesa táctica. Tenemos confirmación de planes para atentados simultáneos en puntos estratégicos que crearían una crisis de seguridad sin precedentes. El objetivo final es forzar la evacuación de Palacio Nacional y emboscar el convoy presidencial durante el traslado.
¿Cuántas personas están involucradas?, preguntó la general Hernández, cuyo rostro mostraba una tensión controlada. Según la información obtenida de Méndez y los documentos recuperados, al menos 200 operativos, incluyendo exmilitares, policías corruptos y sicarios contratados, tres generales en activo, dos de ellos con mando de tropa, cinco gobernadores que facilitarían la legitimación posterior del golpe y en el núcleo de la conspiración tres secretarios de Estado, Monreal, Rosa y Cela. Rodríguez y según los últimos
indicios posiblemente el secretario de Hacienda. Estado de Méndez, inquirió Shinbaum, estable tras la cirugía pero inconsciente. Los médicos estiman que no podrá declarar formalmente al menos por 48 horas. La presidenta guardó silencio analizando cada detalle. Finalmente tomó la palabra con voz firme.
Esto no es solo un acto de traición o corrupción. Es un intento de subvertir la voluntad popular expresada en las urnas, de revertir por la fuerza lo que no pudieron lograr con votos. Su mirada recorrió a cada uno de los presentes. No permitiré que México retroceda a los tiempos oscuros de los golpes de estado.
Actuaremos con firmeza, pero con estricto apego a la Constitución. Se dirigió a la General Hernández. Laura, necesito que asegures el control de todas las unidades militares estratégicas. Cualquier movimiento no autorizado debe ser reportado y neutralizado inmediatamente. Ya está en marcha, señora presidenta, confirmó la militar.
He colocado a oficiales de máxima confianza en posiciones clave y hemos establecido un sistema de autentificación especial para todas las órdenes. Shainom se volvió hacia Harfch. Omar, coordinarás la respuesta policial y la neutralización de las células que planean los atentados. Tienes autorización plena para movilizar a todos los elementos necesarios, incluyendo fuerzas especiales.
¿Cuál será nuestra cobertura pública?, preguntó el director de inteligencia. Una movilización de esta magnitud no pasará desapercibida para los medios. Anunciaremos que hemos recibido información sobre posibles ataques terroristas vinculados a organizaciones criminales internacionales”, respondió Shain Baum. Eso justificará la presencia reforzada de seguridad sin revelar la verdadera naturaleza de la amenaza.
Y respecto a los conspiradores principales, inquirió Harf, procedemos con detenciones inmediatas. Shainbaum se levantó y caminó hacia el mapa de la ciudad desplegado en la pared. No, aún no. Si arrestamos a Monreal y los demás antes de desarticular la red operativa, podríamos provocar que las células actúen prematuramente o se dispersen. Primero neutralizaremos la amenaza inmediata, luego cortaremos la cabeza de la serpiente.
Se giró para enfrentar nuevamente al grupo. Mientras tanto, continuaremos con la agenda oficial como si nada sucediera. Asistiré a todos mis compromisos públicos con normalidad, pero con seguridad reforzada. No podemos mostrar debilidad ni temor. La reunión continuó con la asignación detallada de responsabilidades y la coordinación de la respuesta.
Cuando concluyó, Harfuch permaneció brevemente a solas con Shane Baum. Omar, hay algo que no mencioné frente a los demás”, dijo la presidenta en voz baja. “Si esto sale mal, si de alguna manera Monreal logra ejecutar su plan, quiero que protejas la Constitución, no a mí.” “Señora presidenta, es una orden,” interrumpió Shainbaum.
La persona es secundaria, la institución y lo que representa es lo que debe preservarse. Promételo. Lo prometo, aseguró Harfuch. Pero no será necesario. Detendremos esto. Mientras tanto, en una elegante residencia en las Lomas de Chapultepec, Ricardo Monreal se reunía con sus principales aliados en la conspiración.
El ambiente era tenso, las voces mantenidas en susurros, a pesar de las contramedidas de seguridad instaladas contra posibles escuchas. “Afuch sabe demasiado”, afirmó Rosa y Cela Rodríguez, cuyo rostro habitualmente calmado mostraba signos de estrés. “El ataque contra Méndez fue un error. Ahora están en alerta máxima. Era necesario,” respondió fríamente Monreal. Méndez conocía demasiados detalles.
Lo que me preocupa es que haya logrado pasar información a Harfuch antes del ataque. Debemos asumir que lo hizo. Intervino el secretario de Hacienda, Francisco Martínez, un hombre de aspecto aristocrático y mirada calculadora. La pregunta es, ¿procedemos según lo planeado o nos adaptamos a la nueva situación? Monreal caminó hacia la ventana, contemplando brevemente la ciudad que se extendía bajo la lujosa residencia. Procedemos, pero con ajustes.
Si Harf y Shane Baum esperan un ataque coordinado en múltiples puntos, les daremos exactamente eso. Pero será una distracción. ¿Qué propones?, preguntó el general Ramírez, uno de los militares involucrados en la conspiración. Adelantaremos el ataque principal al convoy presidencial. Shane Baum tiene una visita programada a Toluca esta tarde.
Es nuestra mejor oportunidad. Mientras sus fuerzas están dispersas esperando ataques en la ciudad, concentraremos nuestro esfuerzo en la carretera México Toluca. Es arriesgado, objetó Rosaela. La seguridad presidencial estará en alerta máxima. Por eso mismo funcionará. explicó Monreal con una sonrisa fría.
Estarán esperando ataques en lugares públicos, no en una vía que ya habrán asegurado previamente y tenemos a nuestro hombre dentro del equipo de avanzada presidencial. El plan fue refinado durante la siguiente hora. Cuando la reunión concluyó, Monreal retuvo a Rosa y Cela mientras los demás se retiraban. Necesito que mantengas vigilado a Harfuch”, le indicó cada movimiento, cada comunicación y necesito saber exactamente quién más está al tanto de la investigación contra nosotros.
“Eso será complicado ahora”, respondió ella. “Harfuch ha establecido un círculo muy cerrado. Incluso mis propios agentes de confianza han sido apartados de operaciones clave. Encuentra la manera”, insistió Monreal. Demasiado está en juego. Si fallamos, no habrá exilio dorado ni segundas oportunidades.
Será traición a la patria con todas sus consecuencias. De vuelta en el centro de operaciones establecido por Harfuch, la actividad era frenética, pero metódica. Equipos tácticos se preparaban para intervenir en los lugares identificados como centros de operación de los conspiradores. Analistas procesaban información en tiempo real y operadores de comunicaciones coordinaban el despliegue de unidades.
Tenemos confirmación de movimientos sospechosos en tres de las ubicaciones identificadas”, informó Mendoza señalando puntos en el mapa digital. Grupos de hombres armados reuniéndose en un almacén en Iztapalapa, una bodega en Azcapotzalco y un rancho en las afueras de Shochimilco. “Vigilancia establecida”, preguntó Harfuch. Afirmativo. Unidades de respuesta listas para intervenir a su orden.
Harfuch estudió el mapa. Algo no encajaba. Las ubicaciones parecían demasiado obvias, demasiado expuestas para operativos profesionales. Es una trampa, murmuró. ¿Quieren que dispersemos nuestras fuerzas? ¿Cree que nos detectaron?, preguntó Mendoza. No, creo que siempre tuvieron un plan alternativo en caso de filtración. Estos lugares son ceñuelos.
Harf se acercó al calendario de actividades presidenciales. ¿Cuál es la agenda oficial de la presidenta para hoy? Reunión con empresarios a las 10, ceremonia en el campo militar número 1 a las 12:30 y visita a Toluca para inaugurar un hospital a las 160, leyó Teresa del itinerario oficial. Toluca, repitió Jarfuch.
Carretera México Toluca, tramo La Marquesa. Terreno elevado, curvas pronunciadas, bosque denso a ambos lados. Sería el lugar perfecto para una emboscada, pero esa ruta estará completamente asegurada”, objetó Roberto. Revisión exhaustiva, francotiradores en puntos altos, drones de vigilancia. “A menos que alguien del equipo de seguridad esté comprometido,”, respondió Harfuch.
¿Quién coordina la avanzada presidencial para Toluca? Teresa revisó rápidamente los registros. El coronel Juárez del Estado Mayor Presidencial. Verifiquen sus comunicaciones y movimientos financieros de inmediato, ordenó Harfch. y preparen un plan alternativo para la ruta presidencial sin informar a los canales regulares. Mientras su equipo ejecutaba las nuevas órdenes, Harfuch recibió una llamada de uno de sus agentes encubiertos.
Señor, acabo de observar a Rosa y Cela Rodríguez ingresando a una residencia en Las Lomas. Monreal estaba allí junto con el general Ramírez y otros que no pude identificar. ¿Pudiste captar algo de lo que discutieron? Negativo. La residencia tiene contramedidas avanzadas, pero interceptamos brevemente una comunicación saliente del general Ramírez.
Mencionó adelantar el asunto de Toluca. La confirmación de sus sospechas envió una oleada de adrenalina por el cuerpo de Arfuch. Mantén vigilancia discreta, no intervengas bajo ninguna circunstancia. Inmediatamente después contactó a Shane Baum a través del canal seguro. Señora presidenta, tenemos indicios de que el ataque principal será durante su traslado a Toluca esta tarde.
Recomiendo cancelar la visita. Si cancelo, sabrán que estamos al tanto, respondió Shainbom. Eso podría llevarlos a modificar nuevamente sus planes y perderíamos nuestra ventaja. El riesgo es demasiado alto, entonces reduciremos el riesgo, decidió Shain Bom. Utilizaremos un ceñuelo. Un convoy idéntico tomará la ruta oficial mientras yo me desplazo por una ruta alternativa con un equipo mínimo. Así podremos capturarlos en el acto.
Es peligroso, pero podría funcionar, concedió Harfch. Supervisaré personalmente la operación. Las horas siguientes transcurrieron en una tensa preparación. Cada detalle fue cuidadosamente planificado, cada contingencia considerada. Cuando llegó el momento de la partida hacia Toluca, todo estaba listo.
El convoy oficial, con un vehículo blindado idéntico al de la presidenta, partió puntualmente por la ruta establecida. Simultáneamente, Shane Bom salió en un vehículo no oficial por una ruta alternativa acompañada únicamente por Harf y un equipo reducido de agentes de máxima confianza.
¿Está segura de que desea participar directamente en esto, señora presidenta?, preguntó Harfentanzaban por una carretera secundaria paralela a la México-Toluca. Absolutamente, respondió Shaba con determinación. Cuando enfrentas a un traidor, debes mirarlo a los ojos. Es una lección que aprendí hace mucho tiempo en la política universitaria.
Nunca dejes que tu adversario olvide que estás dispuesta a defender lo que es correcto. El radio encriptado crujió con una transmisión urgente. Convoy bajo ataque. Kilómetro 42. Área de la marquesa. Múltiples agresores, armamento pesado. Había comenzado. El intento de golpe de estado estaba en marcha. El sonido de disparos y explosiones resonaba en el área boscosa de la marquesa, mientras el convoy ceñuelo era atacado con precisión militar.
Desde la posición elevada donde Harfou había establecido el puesto de observación, podían ver la operación desarrollándose como una macabra coreografía. Dos vehículos tipo pickup bloquearon el paso informó el comandante de las fuerzas especiales a través del canal Seguro. Aproximadamente 20 atacantes con armamento de alto calibre han impactado el vehículo presidencial con lanzagranadas.
La presidenta Shainbaum observaba la escena a través de binoculares, su rostro una máscara de contenida furia. Identifiquen a todos los participantes. Quiero rostros, vehículos, todo documentado. Nuestros drones están captando todo, señora presidenta, confirmó Harfuch. Y las unidades de respuesta están en posición esperando la orden para intervenir. A pesar de la violencia del ataque, el plan estaba funcionando.
Los atacantes creían que tenían acorralado el convoy presidencial sin saber que estaban asaltando una trampa cuidadosamente preparada. Los agentes dentro de los vehículos, seleccionados por su parecido físico con el personal de seguridad presidencial, llevaban chalecos antibalas reforzados y tenían órdenes de rendirse para minimizar bajas. “Momento crítico”, murmuró Harfou.
Ahora veremos quién dirige la operación en terreno. Como anticipando sus palabras, un vehículo negro de lujo se acercó a la zona del ataque. De él descendió una figura que reconocieron inmediatamente, el general Ramírez, en uniforme militar completo. Confirmado, dijo Shane Baum. El general Ramírez está personalmente al mando del ataque y eso no es todo”, añadió Harfuch enfocando sus binoculares en otro vehículo que se aproximaba.
“Mire quién más ha decidido presenciar su supuesto derrocamiento.” Un segundo automóvil se detuvo junto al del general. Ricardo Monreal emergió vestido con un impecable traje oscuro como si acudiera a una ceremonia oficial en lugar de un golpe de estado. Suficiente evidencia decidió Shain Baum. Procedan con la detención.
Harf dio la orden y como un mecanismo de precisión, las fuerzas especiales ocultas en el perímetro convergieron sobre la zona. Helicópteros militares aparecieron repentinamente sobre el área y vehículos blindados bloquearon todas las rutas de escape. Aquí águila negra, informó el comandante de las fuerzas especiales.
Perímetro asegurado, atacantes neutralizados, objetivos primarios localizados e inmovilizados. A través de los binoculares, Shane Baown y Harfuch observaron como Monreal y el general Ramírez eran rodeados, desarmados y esposados por agentes de élite. La expresión de incredulidad en el rostro del secretario de Gobernación era evidente incluso a la distancia.
Es hora dijo Shain Baum bajando los binoculares. Vamos a confrontarlos personalmente. Señora presidenta, por razones de seguridad debo insistir en que permanezca aquí hasta que la situación esté completamente controlada, objetó Harfuch. Aprecio tu preocupación, Omar, pero esto es necesario respondió con firmeza. El pueblo debe ver que su presidenta no se esconde ante la traición que enfrenta personalmente a quienes intentan subvertir la democracia.
Garfuch asintió reconociendo la lógica política detrás de la decisión. En ese caso, implementaremos el protocolo escudo diamante. El descenso hacia la zona del enfrentamiento se realizó con extrema cautela. Dos helicópteros de combate proporcionaban cobertura aérea mientras vehículos blindados escoltaban el automóvil presidencial.
Cuando llegaron al lugar, los atacantes ya habían sido asegurados y separados en grupos. Shaineba descendió del vehículo con paso firme, escoltada por Harfch y un círculo de agentes de élite. Se dirigió directamente hacia donde Monreal y el General Ramírez esperaban custodiados. Ricardo dijo simplemente al llegar frente a su ex aliado. ¿Por qué? Monreal, a pesar de su situación mantuvo una fachada de dignidad.
Claudia, esto es un terrible malentendido. Recibimos información de un posible atentado contra ti y acudimos para verificar la situación. Ahórrate las mentiras, interrumpió Harfuch. Tenemos toda la operación documentada, las reuniones, las transferencias financieras, los planes detallados. Eduardo Méndez proporcionó evidencia exhaustiva.
La mención de Méndez provocó un visible impacto en Monreal. Méndez está vivo, murmuró, más para sí mismo que para los demás. y dispuesto a testificar, confirmó Arfuch, igual que varios de tus cómplices que ya están negociando acuerdos a cambio de información. Del General Ramírez, a diferencia de Monreal, mantenía un silencio pétreo, su mirada fija en algún punto distante, como correspondía a un militar capturado.
General Ramírez se dirigió a El Shinbaum. Curó lealtad a la Constitución. No hay intereses personales o políticos. Su traición no es solo contra mí, sino contra la institución que ha servido toda su vida. Hice lo que consideré necesario para el país, respondió finalmente el militar. El rumbo que ha tomado este gobierno no insulte a la inteligencia de nadie invocando el patriotismo para justificar un golpe de estado. Interrumpió Shainbaum con dureza inucitada. Sus motivos están documentados.
en transferencias bancarias y propiedades en el extranjero. La presidenta se dirigió entonces a Harfuch. Secretario, proceda con los arrestos formales, cargos por traición a la patria, intento de golpe de estado, asociación delictuosa y los que procedan, y asegúrese de que cada paso se apegue estrictamente a la ley. No daremos pretexto para tecnicismos legales posteriores.
De inmediato, señora presidenta, confirmó Harfuch, quien dio las instrucciones correspondientes a sus subordinados. Mientras Monreal y Ramírez eran conducidos hacia vehículos diferentes, el secretario de Gobernación giró brevemente hacia Shainbaum. Esto no ha terminado, Claudia.
Hay más personas involucradas de las que imaginas, personas muy cercanas a ti. Todas serán identificadas y enfrentarán la justicia, respondió ella con firmeza. La diferencia entre tú y yo, Ricardo, es que yo creo genuinamente en el estado de derecho. Tendrás todas las garantías legales que intentaste negarme a mí. De regreso en el vehículo presidencial, mientras se dirigían a Ciudad de México, Harfook recibió informes actualizados de la operación nacional.
“Hemos desarticulado células en Guadalajara y Monterrey”, informó a Shabom. 17 detenciones de alto perfil, incluyendo dos gobernadores y varios funcionarios federales. Las unidades militares comprometidas han sido neutralizadas sin incidentes graves. “Rosa y, preguntó Shinbaum, fue detenida en su oficina hace 20 minutos. No opuso resistencia.
Según informes preliminares, está cooperando y proporcionando nombres adicionales. Shainbow guardó silencio mientras procesaba la información. La traición de Rosa y Cela, a quien consideraba una aliada cercana, parecía afectarla más profundamente que la de Monreal. ¿Qué hay del almacén en Istapalapa y los otros puntos identificados inicialmente? Como sospechábamos, eran señuelos.
Encontramos evidencia plantada, pero ningún operativo real. Su propósito era dispersar nuestras fuerzas. El teléfono seguro de Harfuch sonó. Al responder, su expresión se tornó grave. Señora presidenta, acaban de informarme que un grupo armado atacó el hospital donde está internado, Eduardo Méndez.
Nuestras fuerzas repelieron el ataque, pero hay varios heridos. Méndez está a salvo. Aún hay células activas, concluyó Shainbow, probablemente siguiendo planes de contingencia preestablecidos o respondiendo a órdenes de alguien que aún no hemos identificado, añadió Harfch. Monreal mencionó que hay más personas involucradas cercanas a usted.
La implicación quedó suspendida entre ambos. Si Monreal decía la verdad, aún había traidores dentro del círculo íntimo de la presidenta. Al llegar a Palacio Nacional, el ambiente era de tensa actividad. La noticia del intento de golpe y las detenciones de alto nivel comenzaban a filtrarse a medios de comunicación, generando una avalancha de especulaciones. “Necesitamos hacer un anuncio oficial cuanto antes,”, sugirió Harf.
Control del narrativa es crucial en estas primeras horas. Shaba asintió. Prepararé un mensaje a la nación para esta misma noche. Mientras tanto, mantén máxima vigilancia. Si realmente hay más conspiradores, intentarán comunicarse entre sí o escapar. En la sala de crisis de Palacio Nacional, el equipo leal a la presidenta se reunió para evaluar la situación.
La general Hernández, el director de inteligencia Galván y un reducido grupo de asesores escuchaban el informe detallado de Harfuch sobre la operación. En resumen, hemos neutralizado el núcleo de la conspiración, pero aún quedan elementos activos, concluyó Harfch. Y según inteligencia preliminar, podría haber más funcionarios de alto nivel involucrados que aún no hemos identificado.
La pregunta crucial es, ¿quién más tiene acceso directo a la presidenta? Planteó Galván. Ese sería el traidor más peligroso en este momento. Un silencio incómodo se instaló en la sala. La implicación era clara. Cualquiera de los presentes podría ser parte de la conspiración. Harf observó detenidamente los rostros a su alrededor, buscando señales de nerviosismo o incomodidad.
Su instinto, afinado por años en operaciones encubiertas, le alertó sobre algo sutil pero significativo. El coronel Durán, jefe del Estado Mayor Presidencial, mantenía una calma demasiado estudiada, casi artificial. “General Hernández”, dijo Harfuch, manteniendo un tono casual. ¿Podría mostrarme los protocolos de seguridad implementados para la presidenta esta noche? Necesitamos coordinar con mis equipos.
La general asintió y comenzó a explicar los detalles. Mientras todos prestaban atención a sus palabras, Harfuch envió disimuladamente un mensaje a Mendoza. Verificación urgente, coronel Santiago Durán. Comunicaciones, finanzas, antecedentes completos. La respuesta llegó apenas 2 minutos después.
Llamada encriptada desde su teléfono a número vinculado a Monreal hace 17 minutos confirmando contenido. Harf mantuvo su expresión neutral mientras procesaba la información. El coronel Duran, responsable directo de la seguridad de Shane Baum, aparentemente estaba en contacto con Monreal, incluso después de su detención.
Coronel Durán, dijo repentinamente Harfuch, podría acompañarme un momento. Necesitamos revisar la distribución de fuerzas en el perímetro exterior. El coronel dudó brevemente antes de asentir. Por supuesto, secretario. Ambos salieron de la sala, seguidos discretamente por Roberto, quien había captado la señal silenciosa de Harf. Al girar en un pasillo menos transitado, Harfush se detuvo abruptamente.
Santiago, ¿con quién hablaste hace 17 minutos exactamente? La sorpresa en el rostro del coronel fue fugaz, pero reveladora. No sé a qué se refiere, secretario. He estado en reuniones desde que regresamos. Interceptamos una llamada desde tu teléfono a un número vinculado a Monreal, respondió Harfuch. Y antes de que lo niegues, tenemos la triangulación exacta que sitúa la llamada en este edificio.
La postura del coronel cambió sutilmente, su mano derecha deslizándose imperceptiblemente hacia su costado, donde portaba su arma reglamentaria. “No lo intentes, Santiago”, advirtió Harfuch. “Roberto tiene su arma apuntándote desde hace 30 segundos.” Durán levantó lentamente las manos. Esto es un malentendido. Esa llamada fue para obtener información parte de la investigación en curso, sin reportarla por canales oficiales, sin autorización de tus superiores.
El coronel guardó silencio evaluando sus opciones. ¿Cuál era el plan, Santiago? ¿Asinar a la presidenta durante la confusión? ¿O era algo más sutil como manipular su seguridad para facilitar otro intento de golpe? No entiendes nada, Harfuch”, respondió finalmente Durán, su voz cargada de desdén. “Esto va más allá de Monreal o cualquier ambición personal.
Se trata del futuro del país, de evitar que se convierta en otra dictadura bolivariana. Ahórrame la retórica política.” Cortó Harfuch. Roberto, desarma al coronel y ponlo bajo custodia. Protocolo escarlata. Mientras Roberto procedía, Harfuch contactó a la General Hernández para informar de la situación.
En cuestión de minutos, personal militar de confianza relevó a los elementos del Estado Mayor Presidencial potencialmente comprometidos. La conspiración era más profunda de lo imaginado y la noche apenas comenzaba. La tensión en Palacio Nacional era palpable mientras avanzaba la noche.
Tras la detención del coronel Durán, un nuevo perímetro de seguridad fue establecido alrededor de la presidenta, compuesto exclusivamente por elementos seleccionados personalmente por la General Hernández y Omar Harfuch. En una oficina adaptada como centro de interrogatorios, Harfuch observaba a través de un cristal unidireccional mientras especialistas cuestionaban a Durán.
El coronel mantenía una postura rígida respondiendo con monosílabos o negativas a las preguntas más incriminatorias. No va a quebrarse fácilmente, comentó Mendoza, quien había estado analizando el lenguaje corporal del militar. tiene entrenamiento avanzado en resistencia a interrogatorios. No necesitamos que se quiebre, respondió Harfuch. Solo necesitamos tiempo.
Sus cómplices no saben que lo hemos capturado. Eventualmente alguien intentará contactarlo y entonces tendremos más nombres. La puerta se abrió y Teresa Ramírez entró con una tableta en mano. Señor, completamos el análisis de las comunicaciones del coronel Durán de los últimos tres meses. Encontramos un patrón interesante.
Harfch revisó los datos presentados. Una serie de llamadas breves a números aparentemente inconexos que, tras un análisis más profundo, mostraban vínculos con empresas fantasma utilizadas por la red de Monreal. Lo más relevante es esto, señaló Teresa mostrando registros financieros. Duran recibió tres transferencias significativas desde una cuenta en Singapur, enmascaradas como honorarios de consultoría para una empresa a nombre de su cuñado.
Total, preguntó Harfch, aproximadamente 2 millones de dólares en los últimos 6 meses. Un precio alto por la lealtad de un militar, comentó Mendoza, o bajo dependiendo de lo que esperaban obtener, respondió Harfuch. ¿Qué hay del teléfono al que llamó después de la detención de Monreal? Número desechable, pero lo triangulamos a una residencia en Polanco, explicó Teresa.
Propiedad de Javier Corral, el exgobnador de Chihuahua, preguntó Harfuch sorprendido. ¿Se suponía que estaba distanciado de Monreal desde hace años? Aparentemente las rivalidades políticas públicas no impiden colaboraciones clandestinas, observó Mendoza. Procedemos con vigilancia o intervención directa. Harfuch consideró las opciones.
Vigilancia extrema por ahora. Si Corral está involucrado podría conducirnos a otros cómplices que aún no conocemos. El intercomunicador Sonó era la asistente de la presidenta. Secretario Harfuch. La doctora Shainbom solicita su presencia en el despacho oval. Es urgente. Al llegar al despacho presidencial, Harfch encontró a Shain reunida con la general Hernández y el director de comunicación del gobierno. Dos.
La televisión estaba encendida, mostrando imágenes de las detenciones filtradas a medios internacionales. “La situación mediática se está complicando”, informó Shane Baum. Sin preámbulos. Monreal ha conseguido hacer llegar un mensaje a CNN en español, alegando que es víctima de persecución política y que su detención es un autogolpe para consolidar mi poder. Era de esperarse, comentó Harfou.
Es una táctica clásica de distracción y victimización. El problema es que está ganando tracción, explicó el director de comunicación. Varios medios internacionales están retomando el ángulo de crisis democrática en México sin verificar los hechos. Necesitamos acelerar mi mensaje a la nación, decidió Shane Baum. Y más importante, necesitamos que la evidencia sea irrefutable y públicamente accesible.
Transparencia total, señora presidenta, intervino cautelosamente Harfuch. Revelar toda la evidencia en este momento podría comprometer investigaciones en curso. Aún hay conspiradores que no hemos identificado. Entiendo tu preocupación, Omar, respondió Shane Bund, pero la batalla por la narrativa es tan importante como la operativa.
Si permitimos que se instale la idea de un autogolpe, perderemos la legitimidad necesaria para procesar a los responsables. Tras una breve discusión, llegaron a un compromiso. Se revelarían pruebas suficientes para demostrar la conspiración sin exponer detalles operativos críticos o la identidad de testigos protegidos. ¿Cómo está Méndez? preguntó Shinbaum. Estable.
El ataque al hospital fue repelido eficazmente. Lo hemos trasladado a una instalación militar con seguridad reforzada. Bien, su testimonio será crucial para el caso. El teléfono de Harfush vibró con un mensaje de Mendoza. Movimiento en residencia de Corral, salida inminente. Solicito instrucciones. Tengo una situación que requiere mi atención, señora presidenta. Informó Harfuch.
posiblemente otro conspirador intentando escapar. Procede, autorizó Shinbaum. Mantenénme informada. Y Omar, ten cuidado. Ya perdimos la ventaja de la sorpresa. Harf se retiró y contactó inmediatamente a Mendoza. Mantén vigilancia discreta. No intervengas hasta que tengamos confirmación de destino. Podría conducirnos a otros implicados. En la sala de crisis.
Harfuch observaba en tiempo real el seguimiento al vehículo de Javier Corral. El exgobnador había salido de su residencia en un auto blindado escoltado por dos vehículos adicionales. “Parece dirigirse al aeropuerto”, comentó Teresa observando la ruta en el mapa digital. “¿Tenemos información sobre vuelos privados programados?”, y preguntó Harfuch.
“Tres en la próxima hora”, respondió un analista. destinos Houston, Miami y Panamá. “Panamá”, murmuró Harfuch. El hijo de Monreal fue visto allí recientemente. “Probablemente están consolidando su centro de operaciones en el extranjero. Intervenimos en el aeropuerto”, preguntó Roberto. “No, demasiado público, demasiados riesgos.” Harf consideró alternativas.
“Contacta a la torre de control. Necesito que retrasen todos los vuelos privados por revisiones de seguridad rutinarias y prepara un equipo para intervenir discretamente cuando identifiquemos el vuelo específico. Mientras el operativo se organizaba, Harf recibió un informe inquietante del interrogatorio a Durán. El coronel había mencionado aparentemente por accidente la frase segundo acto durante un intercambio tenso con los interrogadores. Segundo acto repitió Harfuch.
Reproduce exactamente el contexto. El oficial a cargo reprodujo la grabación. Cuando el interrogador preguntó a Durán si había más personas involucradas, el coronel había respondido, “Ya no importa. El segundo acto comenzará independientemente de lo que hagan ahora. No es solo una frase, concluyó Harfch, es una confirmación.
El plan tiene múltiples fases y la detención de Monreal estaba contemplada como posibilidad. ¿Qué podría ser este segundo acto? cuestionó Teresa. Algo suficientemente impactante para desestabilizar al gobierno, incluso sin Monreal al mando. Especuló Harfuch. Regresa con Durán. Presiona específicamente sobre este punto. Necesitamos saber qué está por venir.
El seguimiento a Corral continuaba. Su convoy había tomado repentinamente un desvío alejándose de la ruta al aeropuerto. Nuevo destino estimado, terminal dos de autobuses, informó el analista de vigilancia. Autobuses cuestionó Arfouchado, demasiado lento y vulnerable para alguien intentando escapar. A menos que no esté escapando sugirió Roberto.
Podría ser una reunión. La intuición de Harf se activó. o una distracción. Teresa verifica si hay alguna actividad inusual en propiedades vinculadas a Corral o Monreal. Mientras Teresa ejecutaba la búsqueda, Mendoza informó una novedad. El convoy se ha detenido a tres cuadras de la terminal.
Corral ha descendido y abordado otro vehículo que lo esperaba. Sedán negro, vidrios polarizados sin placas visibles. Mantengan seguimiento al nuevo vehículo, ordenó Harfuch. Y quiero identificación de los ocupantes. Teresa regresó con información alarmante. Detectamos movimiento en una propiedad rural de Monreal, en el Estado de México.
Llegaron aproximadamente 20 hombres en los últimos 30 minutos. Por las imágenes satelitales parece que están descargando equipo pesado. ¿Qué tipo de equipo? Imposible determinar con precisión desde esta distancia, pero por el tamaño y la forma de las cajas podrían ser armas o explosivos. Harf sintió que las piezas comenzaban a encajar.
El segundo acto no es una contingencia, es otra fase del plan original diseñada para ejecutarse incluso si la primera fase fallaba. ¿Cuál cree que sea el objetivo? Preguntó Roberto. Si no pudieron eliminar a Shane Baum en la carretera a Toluca, intentarán algo más espectacular. Harf consultó el calendario presidencial. ¿Cuál es el próximo evento público de alto perfil para la presidenta? El mensaje a la nación programado para esta noche, respondió Teresa.
Transmisión en vivo desde Palacio Nacional a las 22:00 horas. Ahí está, comprendió Harfuch. Un atentado durante la transmisión en vivo, impacto mediático máximo, desestabilización instantánea. Sin perder un segundo, Harfush contactó a la presidenta. Señora presidenta, tenemos indicios de un posible segundo intento hoy mismo. Recomiendo cancelar la transmisión en vivo y grabar el mensaje en una ubicación segura.
¿Qué tipo de amenaza?, preguntó Shainbaum, su voz firme a pesar de las circunstancias. Aún no lo sabemos con certeza, pero hay movimiento sospechoso en una propiedad de Monreal y el coronel Durán mencionó un segundo acto durante el interrogatorio. “No puedo cancelar el mensaje, Omar”, respondió Shane Bundas un breve silencio.
Precisamente por lo que discutimos antes, la batalla por la narrativa es crucial. Un mensaje grabado o una cancelación sería interpretada como debilidad o miedo. La seguridad de la presidenta es prioritaria sobre consideraciones políticas, insistió Harfch. La estabilidad del país también lo es, contrarrestó Shainbom. Si me muestro intimidada, habrán logrado parte de su objetivo sin disparar una sola bala.
Procederemos con la transmisión, pero con medidas de seguridad extraordinarias. Harfuch sabía que era inútil discutir más. ¿Entendido? Implementaré protocolo fortaleza absoluta en Palacio Nacional. Y, señora presidenta, permítame supervisar personalmente cada aspecto de la seguridad.
Confío plenamente en ti, Omar, respondió Shainbaum. Siempre lo he hecho. Al cortar la comunicación, Harfuch dio instrucciones precisas. Roberto, quiero un equipo táctica completo en Palacio Nacional inmediatamente. Teresa coordina con la General Hernández para establecer tres perímetros de seguridad concéntricos.
Mendoza mantiene el seguimiento a Corral, pero envía un equipo de intervención a la propiedad rural. Observación inicial. sin compromiso, a menos que identifiquen una amenaza inminente. Mientras su equipo ejecutaba las órdenes, Harfuch observó el reloj. 18:47, poco más de 3 horas para el mensaje presidencial, 3 horas para anticipar y neutralizar una amenaza cuya naturaleza exacta aún desconocían.
La carrera contra el tiempo había comenzado. La noche caía sobre Ciudad de México cuando el dispositivo de seguridad en Palacio Nacional alcanzó niveles sin precedentes. Tres anillos concéntricos de protección habían sido establecidos. un perímetro exterior controlado por la Guardia Nacional, uno intermedio a cargo de fuerzas especiales del ejército y uno interior compuesto por agentes de élite seleccionados personalmente por Harfch y la General Hernández.
En el centro de comando improvisado en el salón contiguo al despacho presidencial, Harfuch coordinaba simultáneamente múltiples operativos mientras el equipo técnico preparaba todo para la transmisión del mensaje a la nación. Informe de la propiedad rural solicitó a Mendoza, quien mantenía comunicación constante con los equipos de campo.
El equipo de intervención ha establecido posiciones de observación. confirman presencia de aproximadamente 25 individuos armados y lo que parece ser material explosivo. Están cargando tres vehículos tipo van, aparentemente preparándose para movilizarse. Destino probable por la ruta de acceso podrían dirigirse hacia la Ciudad de México en aproximadamente 45 minutos.
Javier Corral, el sedán que abordó, se dirigió al sur de la ciudad. Lo perdimos. brevemente en la zona de Coyoacán, pero lo recuperamos cerca de Ciudad Universitaria. Ahora está estacionado frente a un café. Corral está reunido con dos personas que intentamos identificar. Harfuch consideró la información.
El tiempo se agotaba y las amenazas parecían multiplicarse. Estado de las comunicaciones en palacio completamente aisladas y seguras, informó Teresa. Inhibidores de señal activados, líneas dedicadas protegidas con encriptación cuántica y contramedidas antidrones operativas en todo el perímetro.
El teléfono seguro de Harfuch vibró con un mensaje del equipo que vigilaba la propiedad rural. Vehículos en movimiento. Dirección CDMX. Solicito instrucciones. La decisión era crítica. Interceptar los vehículos en una zona rural minimizaría riesgos para civiles, pero alertaría a los conspiradores de que su plan había sido descubierto. Permitirles avanzar proporcionaría más información sobre sus intenciones, pero incrementaría el peligro.
Mantengan vigilancia discreta,” decidió Harfudch. Preparen puntos de intercepción en la autopista, pero no intervengan hasta mi orden directa. Necesitamos saber exactamente qué planean.” Mientras tanto, la presidenta Shimbaum se preparaba para su mensaje. A diferencia de otras ocasiones, vestiría un chaleco antibalas discreto bajo su habitual traje sastre azul marino, y el despacho desde donde realizaría la transmisión había sido minuciosamente inspeccionado y asegurado.
Todo el personal técnico ha sido verificado tres veces, informó Roberto. Cada equipo electrónico, cada cable, cada micrófono. El salón está completamente limpio y el edificio? Preguntó Harfuch. Revisión completa finalizada hace 10 minutos. Desde los sótanos hasta las azoteas. Nada sospechoso detectado. A pesar de las garantías, Harfuch no podía sacudirse una sensación de inquietud.
Años de experiencia le habían enseñado que los planes perfectos rara vez consideraban todos los ángulos posibles. ¿Alguna actualización sobre el segundo acto mencionado por Durán? Preguntó a Teresa. El coronel se ha cerrado completamente. No proporciona más información a pesar de técnicas avanzadas de interrogatorio y la reunión de corral.
Seguimos intentando identificar a sus acompañantes. Por el ángulo de las cámaras solo tenemos perfiles parciales. Un nuevo mensaje llegó del equipo de vigilancia rural. Vehículos han tomado desviación inesperada. Nueva ruta no se dirige a CDMX sino hacia Toluca. Toluca, repitió Harfuch confundido. ¿Qué hay en Toluca que se interrumpió cuando la realización lo golpeó? El hospital que Shane Baum iba a inaugurar hoy, el que canceló por el intento de golpe.
Pero la ceremonia fue pospuesta, señaló Roberto. No habría objetivo estratégico, a menos que Parfouch consultó rápidamente el calendario oficial. Teresa, ¿quién asistirá a la inauguración reprogramada del hospital? Teresa revisó la información. La secretaria de salud reemplazará a la presidenta junto con el gobernador del Estado de México y varios funcionarios locales. Es una distracción, concluyó Harfuch.
Un ataque de alto perfil, pero sin llegar a la presidenta. Generaría caos mediático y dividiría nuestras fuerzas. Dio instrucciones inmediatas. contacta a seguridad del Estado de México, que evacen discretamente el hospital y establezcan un perímetro y envía un equipo de intervención para interceptar esos vehículos antes de que lleguen a zona urbana.
Apenas había terminado de dar estas órdenes cuando Mendoza entró apresuradamente con nueva información. “Señor, hemos identificado a uno de los acompañantes de Corral. Es Carlos Salazar, exmiembro de inteligencia militar, especialista en operaciones encubiertas. El otro sujeto parece ser un técnico de telecomunicaciones que trabajó para Televisa. Las piezas comenzaban a encajar de manera alarmante.
Técnico de telecomunicaciones, ¿a qué distancia están de Palacio Nacional? aproximadamente 20 minutos en condiciones normales de tráfico. No es coincidencia, determinó Harfch. Están planeando algo relacionado con la transmisión. Quizás interceptar la señal o sustituirla. ¿Para qué? Cuestionó Roberto. ¿Qué ganarían con eso? La respuesta llegó en forma de alerta urgente de los sistemas de ciberseguridad.
Detectamos intentos de intrusión en los servidores de transmisión de medios estatales. Patrón sofisticado, posible objetivo, secuestro de señal. Harf comprendió súbitamente la estrategia. No buscan un ataque físico, buscan secuestrar la transmisión para insertar un mensaje falso o manipulado. Imaginen el impacto.
Millones de mexicanos viendo lo que parecería ser un mensaje oficial de la presidenta, pero con contenido dictado por los conspiradores. ¿Qué tipo de contenido?, preguntó Mendoza. Algo suficientemente creíble, pero devastador. Una falsa renuncia. acusaciones contra opositores políticos, declaración de estado de emergencia, cualquier cosa que genere inestabilidad inmediata.
Harf contactó al equipo de ciberseguridad. Implementen protocolo muralla digital, aíslen completamente los servidores de transmisión y establezcan un canal alternativo con encriptación máxima. A la presidenta Shane Baum le explicó la situación de manera concisa. Señora presidenta, hemos identificado un posible intento de secuestro de la señal de transmisión.
Recomendamos retrasar el mensaje 30 minutos mientras aseguramos los sistemas. ¿Es absolutamente necesario el retraso? Preguntó Shainbaum, consciente del impacto político de cualquier modificación al plan anunciado. Lo es. Necesitamos garantizar la integridad de la transmisión. y solicito autorización para intervenir directamente contra Javier Corral y sus acompañantes. Autorizado.
Haz lo necesario para neutralizar todas las amenazas. Harf dio instrucciones precisas a los equipos tácticos que ya se habían posicionado discretamente cerca del café donde se encontraba Corral. Intervención inmediata, prioridad. capturar vivos a los tres sujetos y asegurar cualquier dispositivo electrónico en su posesión.
Simultáneamente recibió confirmación del equipo enviado a interceptar los vehículos rumbo a Toluca. Objetivos neutralizados, 12 detenidos. Dos heridos leves durante la resistencia. Confirmamos presencia de explosivos de alto impacto, suficientes para demoler una estructura de tamaño mediano.
Trasládenlos a instalaciones seguras para interrogatorio inmediato y desactiven los explosivos con protocolos máximos de seguridad. Los minutos pasaban con tensión palpable. A las 21:47, 13 minutos antes de la hora originalmente programada para el mensaje presidencial, Mendoza informó: “Operativo completado, Corral y sus acompañantes bajo custodia. Encontramos equipos de transmisión avanzada, dispositivos de intercepción de señal y un disco duro con lo que parece ser un video manipulado.
Contenido del video”, preguntó Harfuch. analizándolo ahora mismo. Es una recreación digital casi perfecta de la presidenta Shinbaum, anunciando su renuncia por motivos de salud y transfiriendo el poder provisionalmente al presidente de la Suprema Corte. La sofisticación de la conspiración era impresionante y aterradora.
Utilizando tecnología de deep fake avanzada, habían creado un mensaje que resultaría prácticamente indistinguible de uno auténtico para el ciudadano promedio. “¿Nuestros sistemas de transmisión están seguros?”, preguntó Harf al jefe de ciberseguridad. Afirmativo. Hemos aislado completamente la red y establecido un nuevo protocolo de transmisión.
La señal será imposible de interceptar o suplantar. Con las principales amenazas neutralizadas, Harfuch informó a la presidenta. Señora presidenta, las amenazas inmediatas han sido contenidas. Podemos proceder con el mensaje a la hora reprogramada. Recomiendo incluir una mención específica al intento de manipulación mediática para adelantarnos a cualquier confusión. Excelente trabajo, Omar. respondió Shane Bum.
Lo incluiré en mi mensaje. Situación general, bajo control, pero aún en desarrollo. Hemos detenido a los principales conspiradores y neutralizado sus planes inmediatos. Pero la investigación continúa. La red es más amplia de lo que inicialmente estimamos. A las 22:30 en punto, la transmisión comenzó. La presidenta Claudia Shainbaum, con expresión serena pero firme, se dirigió a la nación.
Mexicanas y mexicanos, hoy nuestra democracia enfrentó una de las amenazas más graves de su historia reciente. Un grupo de funcionarios encabezados por el secretario de Gobernación, Ricardo Monreal, intentó ejecutar un golpe de estado para derrocar al gobierno legítimamente electo. Mientras el mensaje continuaba, Harfuch monitoreaba las redes sociales y medios de comunicación.
La reacción inicial mostraba sorpresa e incredulidad, pero a medida que Shainbound presentaba evidencia concreta y detallaba los eventos del día, el tono comenzaba a cambiar hacia indignación ante la conspiración. Cuando la transmisión concluyó, Harfuch recibió un mensaje de Méndez, quien había recuperado la consciencia en el hospital militar. Hay más.
Busquen en la casa de Monreal en Zacatecas. Sótano. Documentos en caja fuerte. La combinación es su fecha de nacimiento inversa. La noche había sido larga, pero la batalla estaba lejos de terminar. La conspiración había sido contenida, pero sus raíces eran profundas y extensas. Mientras coordinaba el operativo para registrar la propiedad en Zacatecas, Harfook sabía que los próximos días serían cruciales para la estabilidad del país y la consolidación del gobierno de Shanbaum.
La traición había sido enfrentada con firmeza, pero las consecuencias apenas comenzaban a vislumbrarse en el horizonte político mexicano. Los primeros rayos del sol iluminaban el zócalo de Ciudad de México cuando Omar Harfush finalmente se permitió un breve descanso. Habían transcurrido más de 36 horas desde que descubrió la conspiración y la operación para desmantelar completamente la red seguía en marcha.
Desde una ventana de Palacio Nacional observaba como la bandera monumental era isada por soldados de la Guardia Presidencial, un símbolo de continuidad institucional a pesar de la crisis. “Deberías descansar unas horas”, sugirió la presidenta Shane B. quien se había acercado silenciosamente por el pasillo.
“Has estado despierto desde que comenzó todo esto.” “Estoy bien, señora presidenta,”, respondió Harfuch, aunque las ojeras bajo sus ojos traicionaban su agotamiento. “Prefiero continuar hasta que tengamos la situación completamente bajo control.” Shinbaum asintió comprendiendo la dedicación de su secretario de seguridad.
¿Cuál es el balance hasta ahora? 72 detenciones de alto perfil, incluyendo tres secretarios de Estado, cinco gobernadores, 11 legisladores federales y ocho militares de rango superior, informó Harfch. Hemos desarticulado todas las células operativas identificadas y neutralizado las amenazas inmediatas. El equipo en Zacatecas encontró los documentos mencionados por Méndez.
registros detallados de financiamiento, planificación a largo plazo y lo más preocupante evidencia de vínculos con intereses extranjeros. Extranjeros? Preguntó Shain Baum arqueando una ceja. Principalmente corporaciones transnacionales con intereses en energía y minería. Aparentemente veían en Monreal oportunidad para revertir algunas de nuestras políticas de soberanía energética. La presidenta procesó esta información con expresión grave.
Siempre supimos que enfrentaríamos resistencia externa e interna a nuestro proyecto, pero nunca imaginé que llegaría a estos extremos. “Lo que me preocupa es la sofisticación de la operación”, comentó Harfouch. No fue un plan improvisado ni el berrinche de un político ambicioso.
Fue una estrategia meticulosamente diseñada con respaldos, contingencias y recursos considerables. Shainbaum se acercó a la ventana observando la ciudad que despertaba bajo la luz dorada del amanecer. ¿Crees que hemos capturado a todos los involucrados? A los principales operadores, sí, pero una conspiración de esta magnitud siempre deja cabos sueltos, simpatizantes en las sombras, recursos dormidos que podrían activarse más adelante.
Harf hizo una pausa. Recomendaría mantener un estado de vigilancia elevada durante al menos 3 meses y una reestructuración profunda de los servicios de inteligencia y seguridad. Coincido, asintió Shinbaum, y quiero que tú supervises personalmente esa reestructuración.
Antes de que Harfuch pudiera responder, Mendoza apareció en el pasillo con expresión urgente. Disculpen la interrupción. Señor Eduardo Méndez está consciente y ha solicitado hablar directamente con usted y la presidenta. Dice que es sobre información crítica que no confiaría a nadie más. Harfuch miró a Shabum, quien asintió. Vamos. El hospital militar donde Méndez se recuperaba había sido convertido en una fortaleza virtual.
Tres anillos de seguridad, verificación biométrica y escáneres avanzados garantizaban que nadie sin autorización expresa pudiera acercarse al testigo clave. Méndez yacía en la cama hospitalaria, notablemente más pálido que durante sus encuentros previos, pero con la mirada clara y determinada de quien ha tomado una decisión trascendental.
Señora presidenta, secretario Harfuch, saludó con voz débil cuando entraron a la habitación. Gracias por venir personalmente. Tu información ha sido invaluable, reconoció Shaba. México te debe más de lo que la mayoría de ciudadanos llegará a saber. Méndez esbozó una sonrisa cansada. No lo hice por reconocimiento, lo hice porque después de años trabajando en las sombras del poder, finalmente entendí la diferencia entre lealtad personal y lealtad a las instituciones.
Mendoza mencionó que tienes información adicional, indicó Harfou yendo directamente al punto. Así es, confirmó Méndez intentando incorporarse ligeramente, algo que no incluí en los documentos ni mencioné previamente porque porque implica a personas que creía fuera de toda sospecha. Hizo una pausa para tomar aliento antes de continuar. La conspiración no comenzó con Monreal.
Él fue reclutado por un grupo que se autodenomina Los Guardianes, conformado por empresarios, explíticos y militares retirados que han operado en las sombras durante décadas, influyendo en decisiones gubernamentales críticas. “¿Una especie de poder fáctico?”, preguntó Shane Baum.
Más que eso, un auténtico gobierno en las sombras que ha sobrevivido múltiples administraciones y transiciones políticas se reunieron por primera vez durante el sexenio de Salinas de Gortari y han mantenido influencia desde entonces, independientemente del partido en el poder. Parfush escuchaba con intensidad creciente. Nombres.
Méndez tomó un sobre de la mesita junto a su cama y se lo entregó. Aquí está todo. Identidades, propiedades, métodos de comunicación, cuentas bancarias, la estructura completa. Harfch abrió el sobre y comenzó a revisar su contenido. Su expresión se endureció progresivamente mientras leía. “Esto es más grave de lo que imaginábamos”, murmuró pasando los documentos a Shinbaum.
incluye a dos expresidentes, los dueños de los principales conglomerados mediáticos, cuatro generales retirados con enorme influencia en las fuerzas armadas y los presidentes de las cámaras empresariales más poderosas del país. Shainbaum revisó los documentos con la meticulosidad científica que la caracterizaba.
¿Puedes confirmar la autenticidad de esta información? Personalmente presencié tres reuniones de este grupo mientras trabajaba para Monreal”, afirmó Méndez. “y tengo grabaciones de audio que lo confirman, ocultas en un lugar seguro como garantía personal. ¿Por qué nos entregas esto ahora?”, cuestionó Harfuch, siempre cauteloso. Porque derrotar a Monreal y sus cómplices inmediatos no es suficiente, respondió Méndez con repentina energía.
Mientras los guardianes sigan operando, simplemente reclutarán a otros ambiciosos para continuar su agenda. Es como cortar una cabeza de la hidra solo para ver crecer otra. La habitación quedó en silencio mientras ambos funcionarios procesaban las implicaciones. Enfrentarse a los conspiradores identificados ya representaba un desafío formidable para el gobierno.
Confrontar a este poder paralelo significaría una batalla sin precedentes contra las estructuras más arraigadas del sistema mexicano. ¿Por qué decidieron actuar ahora? Preguntó finalmente Shane Baum. han existido durante décadas. Según tu información, ¿qué los motivó a intentar un golpe tan arriesgado? Su poder se ha erosionado gradualmente durante los últimos 6 años, explicó Méndez.
las políticas de soberanía energética, la reforma judicial, los cambios en asignación de contratos gubernamentales. Cada una de estas medidas ha reducido su capacidad de influencia y, más importante sus ganancias. La continuidad de su proyecto con usted representaba una amenaza existencial para ellos. Arfuch, quien había continuado revisando los documentos, señaló un detalle particular.
Según esto, tienen una reunión programada para dentro de 3 días en una hacienda en Morelos. El encuentro semestral, confirmó Méndez, es cuando evalúan resultados y planifican estrategias futuras. Después del fracaso del golpe, seguramente buscarán reorganizarse y desarrollar nuevos enfoques. La presidenta Shinbaum se levantó y caminó hacia la ventana, su figura recortada contra la luz matinal.
Cuando se volvió, su expresión combinaba determinación y prudencia. Omar, quiero un plan detallado sobre cómo proceder con esta información. Análisis completo de riesgos, opciones legales, escenarios políticos. Esto debe manejarse con extrema cautela. ¿Considerará intervenir durante la reunión?, preguntó Harfuch.
¿Consideraré todas las opciones basadas en tu análisis, respondió Shainbaum, pero una cosa es clara. No permitiré que un poder paralelo sin legitimidad democrática continúe manipulando el destino de México desde las sombras. Se dirigió a Méndez. Tu protección sigue siendo prioridad absoluta.
A cuando los médicos lo autoricen, serás trasladado a una ubicación segura donde podrás colaborar formalmente con la investigación. Méndez asintió. Hay algo más que deben saber. Los guardianes tienen infiltrados en prácticamente todas las instituciones del Estado. Incluso ahora, mientras hablamos probablemente ya están recibiendo información sobre sus movimientos.
¿Sugieres que haya infiltrados incluso en mi círculo cercano? Cuestionó Shainbom. Lo que sugiero es extrema cautela. Limiten el conocimiento de esta operación al mínimo indispensable y utilicen canales de comunicación alternativos fuera de los protocolos oficiales. Al salir del hospital, Harfuch y Shainebaum continuaron su conversación en el vehículo presidencial, que había sido previamente revisado para detectar posibles dispositivos de escucha.
“¿Qué piensas?”, preguntó Shaba cuando estuvieron en movimiento, que estamos frente a la mayor oportunidad de transformación real del Estado mexicano en décadas, respondió Harfuch. Y si logramos desarticular esta estructura de poder paralelo, ¿podríamos realmente consolidar la soberanía nacional y la independencia institucional que su gobierno ha buscado? También es el mayor riesgo, señaló pragmáticamente Shainbaum.
Estas personas controlan medios, recursos económicos, influencia internacional. Podrían desestabilizar mercados, generar pánico financiero, orquestar campañas mediáticas devastadoras. Por eso debemos actuar con precisión quirúrgica, concordó Harf, un operativo simultáneo que neutralice a todos los actores clave. Antes de que puedan coordinar una respuesta.
El vehículo avanzaba por las calles de la ciudad mientras ellos discutían estrategias preliminares. La normalidad aparente en el exterior contrastaba dramáticamente con la conversación dentro del automóvil blindado, donde se planificaba una operación que podría reconfigurar completamente las estructuras de poder en México.
De regreso en Palacio Nacional, Harf reunió a su equipo más cercano y confiable. Mendoza, Teresa, Roberto y dos analistas de inteligencia que habían demostrado lealtad absoluta durante la crisis. “Lo que voy a compartir no sale de esta habitación”, advirtió con gravedad. “El futuro del país literalmente depende de nuestra discreción y eficiencia”.
Durante las siguientes horas, el grupo trabajó incansablemente en desarrollar un plan que permitiera neutralizar la amenaza representada por los guardianes, sin desestabilizar al país en el proceso. Cada detalle era meticulosamente considerado, cada contingencia analizada. Mientras tanto, la presidenta Shainbaum se dirigía nuevamente a la nación en una conferencia de prensa donde presentaba los avances en la investigación sobre el intento de golpe.
Con serenidad académica y firmeza política. Explicaba cómo se había desarticulado la conspiración inmediata, prometiendo que todos los responsables enfrentarían la justicia independientemente de su posición o influencia. Lo que no mencionaba, lo que permanecía como el secreto mejor guardado del gobierno era la inminente operación contra el verdadero poder detrás del fallido golpe.
Esta noche, mientras los noticieros seguían analizando los eventos del día anterior y la población procesaba la magnitud de lo ocurrido, Harfush presentó su plan finalizado a Shane Baum en una reunión ultrasecreta en una localización no oficial. Operación amanecer denominó al plan.
Un operativo simultáneo contra los 17 miembros identificados de los guardianes, aprovechando su reunión en Morelos, intervención quirúrgica, evidencia irrefutable de sus actividades ilícitas y un manejo mediático estratégico para prevenir desestabilización económica o política. Shainbaum estudió el documento detenidamente, analizando cada aspecto con la misma precisión con que había abordado sus investigaciones científicas en el pasado.
¿Consecuencias internacionales?, preguntó finalmente. ¿Habrá presión? Sin duda, varios de estos individuos tienen conexiones poderosas en Washington, Wall Street y diversas capitales europeas, pero con la evidencia adecuadamente presentada y manejando correctamente la narrativa, podemos mitigar los efectos negativos. La presidenta guardó silencio mientras consideraba todas las variables.
Finalmente tomó una decisión que definiría su administración y posiblemente el futuro del país. Procede con operación amanecer, autorizó. México merece conocer quiénes han manipulado realmente su destino durante décadas y yo juré defender la soberanía nacional contra enemigos externos e internos.
Harfuch asintió, consciente del momento histórico que estaban atravesando. Iniciaremos los preparativos de inmediato. En 72 horas, el panorama político de México habrá cambiado para siempre. Bim, mientras salía de la reunión, Harfush recibió un mensaje de Eduardo Méndez. Tenga cuidado, los he traicionado y no perdonan. Nunca subestimen su capacidad de reacción.
La advertencia era innecesaria. Harfush conocía perfectamente los riesgos. La batalla contra Monreal había sido apenas el preludio. La verdadera guerra por el alma de México estaba a punto de comenzar y esta vez la democracia mexicana no se conformaría con una victoria parcial. M.
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